Málaga quiere reducir el número de locales de hostelería en el Centro

Inicia los primeros contactos para explicar sus planes para limitar la cantidad de bares y restaurantes por manzana con el fin de no superar el 20%

Miguel Ferrary 03.04.2017 | 07:38

Quiere desarrollar la ordenanza que controle la concesión de licencias en los locales que se queden vacíos

Control de las licencias de hostelería. Esa es la clave de la estrategia del Ayuntamiento de Málaga para evitar la saturación en el Centro Histórico. Los primeros pasos se están dando con contactos con los sectores implicados, a los que se les están exponiendo las líneas básicas de la actuación municipal y la presencia de responsables de otras ciudades que han tomado medidas similares.

La idea es buscar una mayor mezcla en la oferta del Centro, con idea de que la hostelería no ocupe más del 20% de los locales de cada manzana del casco antiguo. Eso supone establecer un sistema para el control de la concesión de licencias en aquellas zonas saturadas, para fomentar así la llegada de otros negocios que complemente el Centro y reduzcan los problemas asociados a la hostelería, como mayor nivel de ruido y ocupación de la vía pública.

El problema que ha surgido en el Centro en los últimos años va de la mano del boom turístico que está experimentando y del proceso de peatonalización de las calles. Lo que iba a ser una medida para hacer más atractivo el entorno histórico se ha convertido en la primera causa de la extensión de la hostelería y las terrazas.

Un estudio realizado por la Oficina del Medio Ambiente Urbano (OMAU) detecta manzanas de edificios en el Centro donde un 70% de los locales están ocupados por negocios de hostelería, cifra que puede llegar al 100% si se les suman las franquicias.

Estas cifras han supuesto el desplazamiento del comercio local y un encarecimiento del alquiler de los locales. Para revertir esta situación el modelo que se ha tomado es similar al aplicado en 1985 en la zona de Pedregalejo y que el Ayuntamiento de Barcelona está desarrollando para el entorno de Gracia, el Ensanche y la Ciudad Vieja, fundamentalmente. Esta medida consiste en prohibir la apertura de nuevos negocios hosteleros en la zona del Centro, de forma que los locales que se vayan quedando vacíos no reciban licencia para hostelería.

Esta medida iría acompañada de la obligación a los dueños de ocupar el local y no dejarlo vacío, evitando que se especule y se inflen los precios de forma artificial. Pedro Marín, responsable del OMAU, explica que estas medidas, que están ya aprobadas por el Ayuntamiento de Málaga, aunque pendientes de que se desarrolle una ordenanza para que tengan una aplicación práctica.

«Hemos pasado de 500.000 a 4 millones de turistas en poco más de quince años, lo que ha significado crear mucha riqueza y esperamos que empleo», reconoció Marín, quien advirtió de que este aumento de turistas hace que el Centro corra el riesgo de convertirse «en un parque temático de restaurantes, franquicias y apartamentos turísticos».

Los planes municipales permitirían la renovación progresiva de la oferta del Centro sin forzar ningún cierre y siguiendo la evolución natural de los negocios: «No se echa a nadie a la calle. Cuando haya un traspaso o cierre, simplemente se prohíbe que se le pueda dar uso de restaurante», insiste

El responsable del OMAU apunta que los problemas de Málaga se acrecientan al disponer de un Centro Histórico relativamente pequeño, de apenas 15 hectáreas, que el Ayuntamiento intenta extender con otros proyectos de renovación como la calle Carretería o la Alameda.

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Marín recuerda que el objetivo final de esta medida es aumentar la población del Centro Histórico, que en definitiva era el fin inicial del plan de renovación del Centro iniciado en 1995 y que se ha frustrado por los problemas de ruido. «En zonas como Beatas y Tomás de Cózar han quedado los que no se pueden ir y encima tienen la presión de los apartamentos turísticos». Y ésta es una nueva arista en los problemas del Centro.

Apartamentos turísticos

El Centro Histórico ha multiplicado por tres los apartamentos turísticos registrados, pasando de 2.000 a finales de 2015 a los 6.000 contabilizados a finales del año pasado. Este incremento está ocasionando los primeros problema de convivencia, sobre todo por la falta de una regulación clara que determine las condiciones que se deben cumplir. Para ello, el Ayuntamiento está en conversaciones con el sector para el desarrollo de una ordenanza que aclare el decreto de la Junta.