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Mitjana suma 100 multas por beber en la calle en sólo dos fines de semana

Los vecinos aplauden que por fin se esté controlando el ‘botellón’ encubierto en la plaza

VICTORIA R. BAYONA MÁLAGA | ACTUALIZADO 27.09.2016 – 01:00

La lucha contra lo que los vecinos llaman el botellón encubierto del entorno de la plaza Mitjana se ha saldado con alrededor de 100 multas a clientes en los dos últimos fines de semana. La Policía Local de Málaga ha intensificado su actuación en la zona desde el pasado 16 de septiembre y, además de las acostumbradas denuncias a los bares, comenzó a multar a quienes consumen bebidas fuera las terrazas habilitadas para tal fin. Los vecinos aplauden la mano dura policial, siempre y cuando tenga continuidad en el tiempo y se consiga erradicar el problema. Los hosteleros, sin embargo, se sienten más perseguidos que nunca y aseguran que si las multas persisten, “estamos muertos”.

El pasado fin de semana ha sido el segundo en que los agentes de la Policía Local de Málaga han estado presentes en la plaza Marqués del Vado (Mitjana) y las calles aledañas no sólo para multar a lo bares por vender bebidas para su consumo fuera del local y de la terraza, como viene siendo habitual desde hace algo más de un año. Durante los dos últimos viernes y sábados, los policías han entrado en la plaza y han localizado a clientes consumiendo bebidas fuera de los locales, y de las mesas y sillas de sus terrazas. Alrededor de 100 denuncias se ha acumulado -ascienden a 100 euros cada una- en estas cuatro noches, según los datos aportados por el área de Seguridad del Ayuntamiento de la capital.

El primer fin de semana 68 personas fueron denunciadas, por las casi 40 que fueron sorprendidas el último viernes y sábado. La manera de actuar de los agentes es siempre la misma, entran en la zona y permanecen en ella un tiempo para que su presencia tenga también efecto disuasorio entre los clientes. Los bares, por su parte, acumulan una treintena de denuncias por este mismo motivo desde el pasado día 16.

Fuentes policiales consultadas por este periódico explicaron que la intensificación de la actuación en la zona tendrá un carácter continuado hasta que se erradique este tipo de consumo. Una afirmación que los vecinos del entorno aplauden, siempre y cuando se cumpla. Óscar Agudo es el representante de los residentes de Mitjana y agradece que se esté “controlando lo que no se ha controlado en 30 años”. “Ahora ponerse firme cuesta más porque ha habido dejación durante 30 años, pero es que no se les está pidiendo nada más allá del cumplimiento de la normativa. Y la Policía lo que tiene que procurar es hacer cumplir las ordenanzas y normativas que existen”, matiza Agudo.

Pero también tiene claro que los residentes no se van a “conformar con que vengan dos días”, porque considera que la presión policial “tiene que ser como mínimo tres meses, incluso en Navidades”, para que no se repita la imagen de la plaza colmada de personas. “Eso de que la hostelería sea el motor de la economía no es pretexto para eludir una obligación o incumplir una normativa”, concreta. Óscar Agudo recuerda que además tienen que existir “unas medidas correctoras por parte de Medio Ambiente tras el proceso de monitorización del ruido, que hasta ahora no se han producido”.

Por su parte, los hosteleros de la plaza Mitjana y las calles colindantes se sienten perseguidos sobremanera con una amplia presencia policial en la zona que critican que cada fin de semana llega antes. “Si continuamos así, estamos muertos”, explica José Alberto Nieto, que habla en representación de los locales de Mitjana. Él mismo asegura que en su negocio ha reducido la plantilla al 40% en sólo un fin de semana, “por lo que lo siguiente es ya cerrar”, matiza, una situación que se hace extensible a los demás bares.

Hasta ahora soportaban las varias sanciones -300 euros cada una- semanales que les ponían, pero al empezar a multar a los clientes, las ventas han descendido, ya que la afluencia de personas es menor, pero las multas se siguen reproduciendo. En uno de los bares, cuyo propietario prefiere no revelar su identidad, la recaudación del fin de semana ha bajado desde los 3.000 euros a los 1.090 euros, según indica. Para defender sus negocios, han colgado carteles en los que defienden la actividad hostelera y tienen previsto colocar alguno más. También han iniciado dos recogidas de firmas, una a través de Change.org y otra en papel.

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Un estudio del Ayuntamiento propone límites para terrazas y apartamentos turísticos en el Centro

El estudio del OMAU aboga por un mayor celo en el cumplimiento de las normas para la ocupación de la vía pública con mesas.
El estudio del OMAU aboga por un mayor celo en el cumplimiento de las normas para la ocupación de la vía pública con mesas. / Paula Hérvele

No hay más que darse un pequeño paseo por el casco antiguo de Málaga para comprobar que el auge turístico que experimenta ha eclosionado hasta el punto de que cada vez resulta más común toparse con grupos de turistas cargados con maletas camino de algunos de los numerosos apartamentos abiertos en los últimos años en edificios que albergaron viviendas, tomando fotos de monumentos o llenando las terrazas de los bares y restaurantes que han hecho suya la vía pública por encima de los límites permitidos en las ordenanzas municipales. Es evidente que este fenómeno ha supuesto un beneficio para la economía local, pero ¿se han calibrado adecuadamente las consecuencias negativas que puede acarrear a corto y medio plazo?

La más evidente, ya palpable, es la pérdida de población. Cada vez menos personas quieren residir en un Centro enfocado casi por entero al turismo y en el que siguen trazándose proyectos para limitar el uso del vehículo privado y favorecer los espacios peatonales. En los últimos seis años, el corazón de la ciudad ha perdido casi medio millar de habitantes, al pasar de 5.196 en el año 2010 a 4.720, según el dato de población del pasado mes de enero.

Pero existen otros muchos aspectos relacionados, por ejemplo, con la seguridad ciudadana y los valores artísticos, arquitectónicos y de identidad del Centro que también corren peligro por la evolución que la zona está mostrando. Así lo pone de relieve un informe elaborado por el Observatorio de Medio Ambiente Urbano del Ayuntamiento, dentro de los trabajos de la Agenda Urbana de Málaga, en el que se subraya la necesidad de acometer «actuaciones urgentes para recuperar el equilibrio perdido en la ciudad antigua entre las necesidades y derechos de los vecinos residentes, y la necesaria actividad económica de fomento de los espacios monumentales históricos, culturales contemporáneos y de ocio».

El estudio, disponible en la web ‘www.omau-malaga.com’, señala medidas concretas para poner freno, entre otras cuestiones, a la profusión de locales de hostelería. Así, propone cambiar la normativa urbanística para levantar las restricciones a la implantación de entidades financieras en plantas bajas de edificios, e introducir igualmente por cada manzana una ocupación máxima para cada uso que no supere el 20% de la superficie en planta. De este modo, un restaurante o una franquicia, por ejemplo, no podrían establecerse en una manzana que ya tenga esos mismos usos por encima del 20% de su superficie.

Zonas saturadas

El avance de la renovación del Plan Especial de Protección y Reforma Interior (PEPRI) del Centro de Málaga, elaborado por la Gerencia de Urbanismo, ya contempla algo parecido, aunque sin definirlo completamente, al proponer que se limiten determinados usos comerciales en aquellas zonas que se consideren como «saturadas» respecto a esos usos concretos.

El estudio del OMAU también propone medidas para limitar la conversión de pisos y edificios de viviendas en apartamentos turísticos. En primer lugar recuerda que, según la normativa vigente del Plan General de Ordenación Urbanística (PGOU), el uso de hospedaje podrá implantarse en un inmueble con uso residencial siempre que disponga de accesos e instalaciones independientes. Y, además, apuesta por limitar el uso hotelero y de apartamentos de forma que no supere los 9.500 metros cuadrados construidos en un círculo de 200 metros de radio cuyo centro sea la puerta de acceso al establecimiento que se tome de referencia. También plantea realizar una inspección para comprobar si los negocios de este tipo abiertos en los últimos años cumplen o no con la normativa municipal.

Asimismo, en relación con la ocupación de la vía pública con las mesas y sillas de bares y restaurantes, el informe propone revisar y reducir los planes de aprovechamiento autorizados en los últimos años por el Ayuntamiento, ya que, según se apunta, pueden renovarse cada año; agilizar la normativa que regula las multas por el incumplimiento de las ordenanzas e incrementar el control por parte de inspectores y policías locales, con la retirada inmediata de los elementos que no cumplan. En ese sentido, cabe recordar que el equipo de gobierno municipal prepara una renovación de la ordenanza que regula la ocupación de la vía pública que anunció para este verano y que aún no ha sido aprobada. Según fuentes municipales consultadas, está pendiente de trámites internos.

El trabajo del OMAU ha analizado cuatro zonas del Centro -calles Strachan y La Bolsa, y las plazas de las Flores, Uncibay y la Merced- para ver si sus negocios de hostelería acatan las normas para ocupar la calle con mesas y sillas. El resultado es que el 58% de los locales estudiados ocupan una superficie superior a la que tienen permitida, y solo el 14% cumplen con todos los condicionantes establecidos para colocar mesas en la vía pública, en relación a dimensiones, toldos, publicidad, etc.

 

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El Ayuntamiento pide a la Policía mano dura para controlar el ruido de Mitjana

Medio Ambiente solicita por segunda vez este año actuaciones en la zona Los vecinos lo consideran “echar balones fuera”

VICTORIA R. BAYONA MÁLAGA | ACTUALIZADO 02.09.2016 – 01:00

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El aluvión de denuncias de vecinos del entorno de Mitjana (plaza Marqués del Vado) por el ruido que soportan por el llamado botellón encubierto ha provocado que el área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Málaga le requiera a la Policía que intensifique su actuación en la zona por segunda vez en lo que va de año. A finales julio, 50 residentes de calles cercanas a la plaza remitieron una nueva oleada de quejas dirigidas a la Junta de Distrito Centro y a la Alcaldía y la respuesta que les ha llegado ha sido una carta del director de general de Medio Ambiente y Sostenibilidad, Luis Medina, dirigida al jefe de la Policía.

En la comunicación -fechada el pasado 9 de agosto- le solicita “un control de los ruidos producidos a consecuencia de la movida o botellón en el exterior de los establecimientos y de los ruidos de los clientes en las terrazas”. Y le pide igualmente que remita las actuaciones practicadas al área que corresponda para en el caso de que proceda se incoen expedientes sancionadores a los responsables. Aparte de las “actuaciones que estime pertinentes acometer para preservar la seguridad ciudadana y solucionar el problema denunciado”.

Los vecinos consideran, sin embargo, que el escrito supone únicamente echar “balones fuera”. “Medio Ambiente se quita el problema de encima haciendo responsable a la Policía, la misma que en Feria fue incapaz de controlar el botellón y la misma que cada fin de semana parece mirar para otro lado para permitir el mayor consumo en los bares con sólo la actuación a partir de la hora de cierre, cuando ya los bares han hecho su agosto“, explica Óscar Agudo, representante de los vecinos afectados.

Igualmente matiza Agudo que es a Medio Ambiente a quien le corresponde “proponer las medidas correctoras oportunas ante los problemas de contaminación acústica” que sufre la zona. Niveles que por otra parte fueron medidos y registrados por el propio Ayuntamiento en un proyecto de monitorización del ruido que finalizó en febrero.

Los residentes no consideran que las actuaciones solicitadas por el área municipal vayan aportar solución alguna al problema, porque ya en el mes de enero recibieron una comunicación similar, que no ha conllevado ni un solo cambio en el ocio nocturno en la zona -ambos escritos de Medio Ambiente acompañan la información-.

Hace ya más de un año, los residentes de la zona lanzaron una ofensiva de denuncias contra el Ayuntamiento de la capital por el ruido que se concentra en Mitjana en las noches del fin de semana -entorno de la plaza Marqués del Vado y de las calles Luis de Velázquez y Capitán-. El consumo de alcohol fuera de los bares y de las terrazas y veladores habilitados en los establecimientos es la estampa nocturna que se repite de jueves a sábado y contra la que luchan los vecinos, pero por el momento lo único que han conseguido es que la Policía, como mucho, desaloje la plaza a partir de las 2:00.

En abril de 2015 se elaboró un plan de aprovechamiento de la plaza, consensuado entre los vecinos y los propietarios de los bares, con el que se pretendía precisamente evitar las aglomeraciones, marcando el espacio destinado a mesas y sillas de cada local. Sin embargo, los clientes de los bares siguen agolpándose en la calle mientras los propios hosteleros se confiesan incapaces de controlar la situación, si no es con la ayuda de la Policía.

Las quejas de los vecinos las elevaron al Defensor del Pueblo Andaluz que inició una investigación en abril de este año. La última medida de presión la realizaron dos semanas antes de Feria, con carteles en varios balcones con los que reivindican el derecho al descanso.
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Desalojan un sala de fiestas del Centro tras sorprender dentro a adolescentes de 13 años

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La Policía Local de Málaga ha denunciado al responsable del local por permitir la entrada a menores de 16 años

 

Agentes de la Policía Local de Málaga desalojaron hace unos días una sala de fiestas del Centro de la capital donde se había congregado un importante número de menores, entre ellos algunos de tan sólo 13 años, según informaron fuentes policiales.

La intervención se desarrolló sobre las 20.30 horas. Una patrulla adscrita a la Jefatura del distrito Centro observó que había numerosos adolescentes dentro del establecimiento y avisó al Grupo de Investigación y Protección (GIP) de la Policía Local, especializado en este tipo de casos.

Los agentes, que visten de paisano, observaron que los menores no estaban consumiendo bebidas alcohólicas y que además las botellas de licores estaban apartadas, fuera de su alcance. Sólo estaban tomando refrescos.
Sin embargo, al identificar a los adolescentes que se encontraban en esos momentos en el interior del establecimiento, comprobaron que aproximadamente un 30% de ellos tenían edades comprendidas entre 13 y 15 años, según explicaron las mismas fuentes. Identificaron a once de ellos.

Ante esta situación, los policías locales identificaron al responsable del establecimiento y le pidieron la documentación. Al parecer, y siempre según las fuentes consultadas, el titular tenía licencia para regentar una sala de fiestas, pero no pudo exihibir una autorización para explotar una discoteca de juventud, que está enfocada a este tipo de público.

Al confirmar la posible infracción cometida, la Policía Local procedió al desalojo preventivo del local y denunció al responsable del mismo por permitir la entrada a menores de 16 años en su establecimiento.

 

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Vecinos del centro califican la Feria de “barbarie”

También han lamentado que el Ayuntamiento deje que la gente beba como “descosidos”

Europa Press 22.08.2016 | 13:00

Jóvenes haciendo botellón en el centro

Jóvenes haciendo botellón en el centro Álex Zea

La presidenta de la Asociación de Vecinos Centro Antiguo de Málaga, Esther Ramírez, ha manifestado este lunes que los residentes del centro histórico de la capital malagueña consideran la Feria en este espacio como una “barbarie” y un “asalto al Centro Histórico constante”, así como que “la situación es la misma que otros años”, criticando “el miedo escénico” del Ayuntamiento.

Así lo ha transmitido Ramírez, quien ha añadido que este año “las fotos que envían los vecinos son las mismas, no hay datos de que nada haya mejorado y la normativa no se ha cumplido”, a pesar de la iniciativa municipal de instalar escenarios con música en directo en las plazas, apuntando que, a pesar de que “supuestamente, la gente debe abandonar el centro a las 18.00 horas”, “las calles están tomadas hasta altas horas de la madrugada” y “la suciedad es la misma”.

Ramírez ha precisado que su colectivo no habla de “diversión, impacto económico o lo que aporta a Málaga”, sino que da la visión de los 5.000 vecinos del Centro Histórico, que han sacado “las mismas fotos” de otros años, por lo que “no ha habido ninguna variación”, lamentando que “no se defiende la visión del vecino”.

Además, ha lamentado que “el Ayuntamiento deje que la gente beba como descosidos”. “Aquí lo que se promociona es la borrachera continua, las 24 horas”, ha criticado, y ha dicho “no entender” la postura “endeble” de la Corporación municipal, que tiene, a su juicio, “miedo escénico”.

También ha criticado que desde el Consistorio malagueño no se considere “a los 5.000 vecinos del centro como una fuerza suficiente” para “contrarrestar” a los hosteleros, que son “los únicos que salen ganando” con la Feria de día.

Por otro lado, Ramírez se ha preguntado “si al Ayuntamiento le cuesta esta Feria más de lo que ha generado”, un dato que, según ha asegurado, “nunca se dice”. “Si lo que ha generado son 55 millones, o eso dicen, pero cuesta 80 millones, entonces produce déficit”, ha apuntado.

También ha manifestado que a los vecinos del Centro Histórico les “horroriza” que “la Feria de Málaga se llegue a comparar con los San Fermines, diciendo que al menos todavía no se ha llegado a eso”. “Los vecinos estamos horrorizados, porque parece que es hacia eso hacia donde vamos”, ha criticado, reafirmando que están “seriamente preocupados”.

“Nos están forzando a que nos vayamos”, ha lamentado, “y al final conseguirán que lo cierren. Que lo cierren y que la gente esté ahí siete días bebiendo. Cuando lleguen a eso, estarán ya a gusto”, ha concluido.

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“Entiendo que los vecinos se quejen, pero la Feria este año va a mejor”

De la Torre asegura que entra en juego “el marco educativo y el de la responsabilidad” y que para divertirse “no es necesario hacer mucho ruido”

Andrea Ríos 17.08.2016 | 23:41

Uno de los carteles colgados para concienciar a los visitantes de la Feria.

Uno de los carteles colgados para concienciar a los visitantes de la Feria. Álex Zea

El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, respondió a las quejas y críticas que los vecinos han lanzado sobre el ruido y el comportamiento incívico que muestran algunos de los feriantes. Ante las afirmaciones que realizaron los residentes sobre la pasividad del Ayuntamiento y el agotamiento de la vías democráticas, el alcalde respondió ayer que «es un tema muy delicado». «No podemos estar contentos todos con el problema. Siempre tratamos de que esta situación salga lo mejor parada posible», insistió el regidor.

El alcalde se mantuvo firme en su postura sobre la evolución positiva de la Feria de este año 2016. Una Feria que, año tras año, se ha puesto en debate debido a ciertas conductas negativas que se generan en torno a la fiesta. «También entra en juego el marco educativo y el de responsabilidad y autocontrol de la gente. Para divertirte nunca hay que perder el control, no es necesario hacer mucho ruido», puntualizó De la Torre sobre las quejas vecinales. Además, destacó que, según su propia percepción, «la Feria va a mejor si lo comparamos con otros años».

Respecto a los cambios de este año, algunos de los habitantes del Centro han criticado este año que la Feria se había diseñado para hosteleros, dejando de lado a los propios vecinos, con el cambio de la música dentro de los propios locales. Un factor que muchos temieron que empeorara la situación. Sin embargo, los conciertos en vivo en las plazas, según el alcalde y los propios visitantes de la ciudad, han funcionado muy bien hasta la fecha.

Una llamada de atención al Ayuntamiento que se produce año tras año y, que según algunos vecinos contaron a La Opinión, no se ponen las medidas suficientes para resolver dicho problema. Los residentes incluyeron en sus protestas la inexistencia de un plan de emergencia puesto que no hay efectivos suficientes para cubrir dos ferias. El alcalde mencionó sus responsabilidades conforme a esta afirmación, «son miles de personas las que concurren todos los días en estos dos espacios, el Real y el Centro, y nosotros tenemos que procurar que las cosas ocurran sin incidentes y con el máximo respeto». De la Torre finalizó ofreciendo tranquilidad y un claro mensaje: «Nos queda camino y espacio por recorrer, pero no vamos mal».

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Los vecinos del Centro se quejan del ruido y los problemas que les provoca la Feria

botellon1-575x323Los residentes del casco histórico aseguran que muchos han tenido que abandonar sus casas durante estos días debido que la situación es “insoportable”

Colocan pancartas por distintos puntos del Centro para concienciar sobre el ruido

La Feria es una semana de inagotable diversión que se ha convertido en una pesadilla para los vecinos que viven en el Centro. Algunos se han visto obligados a abandonar sus residencias para huir, ya no solo del ruido, sino de todos los demás peligros que denuncian trae consigo esta fiesta. Los residentes del casco histórico están cansados de tener que pelear, una y otra vez, por sus derechos. Una situación que todos coinciden que es «insoportable». «He cambiado de residencia para poder vivir. Es muy duro tener que coger las maletas e irte de tu propia casa cada año. Además, que nosotros nunca podemos disfrutar de la Feria. Es una situación inaguantable», explica Óscar Agudo, secretario de la asociación de vecinos Centro Antiguo.

Otra de las muchas personas que han tenido que escapar de su hogar es Leonor Ruiz. «He tenido que abandonar el barco porque a mi casa ahora tendría que entrar con zancos», reprocha la malagueña. Además, su situación se agrava con la suma de su madre, una mujer de noventa años con un 95% de dependencia en silla de ruedas, «mi madre que vive conmigo, con 90 años, para sacarla de casa es un verdadero poema y me la he tenido que llevar porque entonces se habría quedado cautiva en su propia casa», cuenta Ruiz con verdadera preocupación.

La situación es dramática, una situación que se arrastra desde hace años. Los vecinos aseguran que han agotado las vías democráticas con el Ayuntamiento y acudirán al Defensor del Pueblopara que les brinde una solución.

Los residentes tienen claro que han decidido no escucharlos por todos los beneficios que esta Feria acarrea, «eliminan los derechos de los vecinos por los derechos del dinero, esto no puede ser», afirmaJoaquín Jiménez, otro residente afectado. Jiménez lleva viviendo en la almendra del Centro desde los años ochenta y ahora, cada año, se ve forzado a dejar su hogar debido a la Feria, «me han obligado a irme porque no se puede vivir». Este vecino cuenta el incidente que tuvo a principios de semana: «Salí de casa con el coche, desde mi garaje a la calle Álamos hay cuarenta metros, no más, y tardé veinte minutos en pasar. Me zarandearon el coche, dándole puñetazos, me insultaron… A la vuelta tuve que ser escoltado por la policía. Una situación degradante».

La cara oculta de la Feria nunca ha estado tan visible para los habitantes del Centro. ¿Existe un plan de emergencia?, es la pregunta que todos se realizan, «el Centro es una ratonera. No hay efectivos para cubrir dos ferias y unos toros», declara Agudo. Leonor Ruiz añade: «Encima nos dejan la responsabilidad a los vecinos que tenemos que avisar a la policía si se incumple la normativa, pero yo me pregunto ¿a qué policía? Si no hay efectivos».

Jiménez anima a que los servicios de emergencia y seguridad miren más allá de la plaza de la Constitución para que vean, con sus propios ojos, la realidad, «los servicios solo conocen de la plaza de la Marina a la Constitución, no tienen pantalones de meterse en el cogollo de la Feria más barriobajera que está en todas las plazas secundarias».

Una llamada desesperada que cada año se repite. Los vecinos piden conciliar derechos pero siempre teniendo presente cuales son los prioritarios.

Un problema de ruidos. El problema de los vecinos no termina en ferias. Durante todo el año lidian con el problema del ruido. «Se piensa que en el Centro no vive nadie, pero somo más de cuatro mil vecinos y seguirán diciendo lo mismo hasta que creen un parque temático, pero sí, estamos aquí», declara indignado Óscar Agudo, precursor de unas pancartas colocadas en el Centro para concienciar.

En cambio, José Simón, portavoz de la asociación de hosteleros de Málaga Mahos-Amares, asegura que se está intentando llegar a un acuerdo, « hay que encontrar un punto medio para unir miradas, pero hay que entender que vivir en el centro tiene sus ventajas y consecuencias».

El tema de los ruidos es un debate que se repite cada año, un conflicto que está lejos de resolverse.

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Vecinos del Centro piden silencio

Colocan en zonas ruidosas carteles con el lema «El descanso es un derecho, el botellón no»

Vecinos del Centro de la ciudad están colocado diversos carteles en las fachadas de sus viviendas pidiendo silencio y respeto ante las molestias que aseguran siguen sufriendo por las aglomeraciones de jóvenes que se producen junto a sus domicilios. Una de las zonas donde han aparecido estos carteles es en la calle Luis de Velázquez, junto a plaza Mitjana, punto caliente donde se reúne gran cantidad de personas los fines de semana. Oscar Agudo, uno de los vecinos afectados, asegura que pese a las denuncias formuladas por la asociación de vecinos Centro Antiguo y por los vecinos afectados, la situación no ha variado y las aglomeraciones y el consumo de alcohol en la vía pública se sigue produciendo, con las inevitables consecuencias que ello tiene para los residentes en las viviendas próximas.

«Aunque desde el Ayuntamiento se dice que han intensificado el control, la verdad es que hasta las tres de la madrugada están dejando consumir, y por tanto el escándalo y los ruidos persisten hasta el punto de no poder dormir», sostiene, por lo que está recogiendo firmas de vecinos afectados. Una acción que se produce meses después de que vecinos del Centro, hartos de exponer públicamente sus quejas y de que sus denuncias no obtuvieran respuesta, pasaran a la acción recurrieran al Defensor del Pueblo y presentaran en el Registro del Ayuntamiento más de 150 denuncias personalizadas dirigidas al alcalde y a las áreas de Comercio, Urbanismo, Medio Ambiente y OMAU en las que denunciaban los problemas que sufren desde hace años.

Las denuncias se referían a diversos aspectos, desde las carencias de accesibilidad, exceso de ocupación y presencia de hostelería, a los problemas generados por el ruido que deben soportar casi a diario debido a la concentración de personas que se produce en las zonas de bares de copas del Centro.

Vecinos del Centro piden silencio
Vecinos del Centro piden silencio
Estas reclamaciones siguen su curso y aún no se ha producido ningún pronunciamiento del Defensor del Pueblo, según Oscar Agudo, quien espera que finalmente sean atendidas las reclamaciones vecinales.

Tras las denuncias formuladas, el Ayuntamiento sometió a un mayor control a las zonas más conflictivas y se dio cuenta de que la Policía Local estaba procedido a sancionar a distintos establecimientos donde se produce una gran concentración de jóvenes, –como es el caso de la plaza Mitjana y calles adyacentes, y entre ellas Luis de Velázquez–, bien por incumplir el horario de cierre o por servir bebidas fuera de las zonas delimitadas para ello. Una actuación que los vecinos consideran insuficiente y que aseguran que no está teniendo el efecto deseado en su entorno.

 

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Los vecinos vuelven a clamar contra la saturación en la Plaza Mitjana

Una año después de sus primeras denuncias constatan que la situación se mantiene igual y cuestionan las acciones municipales

S. SÁNCHEZ MÁLAGA | ACTUALIZADO 13.07.2016 – 01:00

Los vecinos de la Plaza Mitjana y de las calles del entorno vuelven a la carga. Lo hacen después de constatar que se mantiene el incumplimiento de las ordenanzas de ruido y ocupación de vía pública en esta zona a pesar de las supuestas actuaciones impulsadas por el Ayuntamiento de Málaga para poner coto a una situación que se alarga desde hace algo más de un año. Las imágenes trasladadas por algunos de estos residentes a este periódico, tomadas a las 02:00 y a las 03:00 de la madrugada del pasado domingo, poco o nada se diferencian de las que motivaron las primeras denuncias de este colectivo de propietarios.

“La situación que estamos sufriendo es la misma, por mucho que se diga que la Policía Local está actuando; lo que creemos es que lo que hace es cubrir el expediente”, explica Óscar Agudo, portavoz de los vecinos del entorno. “Qué pasa, que el residente o el vecino no pueden empezar a dormir hasta las 03.00 de la madrugada”, se pregunta, aludiendo al horario que tienen como tope los locales nocturnos de la plaza para cerrar. De acuerdo con las mediciones realizadas por los propios afectados, el ruido superaba con creces el nivel máximo permitido.

Agudo incide una y otra vez que la responsabilidad sobre lo que está sucediendo en este punto del casco antiguo es del Ayuntamiento, por lo que debe ser la Administración municipal la que le dé una solución. “Nosotros no queremos el chumbo”, señala de manera gráfica. “Si este es el modo en que el Ayuntamiento está actuando, significa que hay algo que no funciona”, precisó.

Durante meses, este grupo de propietarios sondeó la posibilidad de acudir a los tribunales contra el Consistorio. La vía se mantiene abierta, aunque el representante vecinal precisa que antes de actuar se quiere esperar a conocer el pronunciamiento del Defensor de Pueblo Andaluz, al que se acudió el pasado mes de marzo. Se da la circunstancia de que el ente autonómico solicitó información al Ayuntamiento, que está siendo analizada en este momento.

El informe remitido por el alcalde el pasado 13 de junio recopila las actuaciones realizadas por la Policía Local en la zona a lo largo de 2015 y lo que llevamos en 2016. Conforme al documento municipal, las actividades de ocio en espacios abiertos supusieron 131 denuncias por consumir bebidas alcohólicas en zonas no autorizadas y 131 por vender o dispensar bebidas fuera de los establecimientos para el consumo en la vía pública. En los primeros meses de 2016 estas mismas acciones motivaron otras 34 y 70 denuncias, respectivamente. Todas ellas, según el Consistorio, fueron remitidas a Gestrisam.

En cuanto a los servicios realizados por la Policía Local en las la Plaza del Vado del Maestre y en la calle Luis de Velázquez el informe apunta que se realizaron 660 y 406 intervenciones, respectivamente, en 2015; mientras que en 2016 han sido 240 y 125. Ello, según el Ayuntamiento, “acredita el interés y el trabajo realizado en dichos lugares por esta Policía Local”. Algo con lo que no están de acuerdo los vecinos. “Lo que se está haciendo no está permitiendo corregir la situación”, insiste Agudo.

La posición del concejal de Seguridad, Mario Cortés, difiere de la de los vecinos. Si bien admite la complejidad de solucionar el problema existente en este punto, defiende los pasos dados por la Policía Local. “Puedo controlar los bares, pero la afluencia de personas en una plaza que no están bebiendo i haciendo nada, no”, expuso, añadiendo que el único modo sería controlar el acceso a la plaza, lo que es “inviable”. Cortés señala que si finalmente se adoptan medidas que permitan la regulación de los locales de ese entorno, podría lograrse una disminución de la afluencia de personas. “Hay un avance significativo, al punto de que los hosteleros nos han denunciado por acoso policial, aunque el juez nos ha dado la razón”, aseguró. “Se nos puede acusar de cualquier cosa, pero de dejadez no”, insistió.

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