Las terrazas deberán dejar como mínimo dos metros al peatón

El borrador de la Ordenanza de Ocupación de la Vía Pública está listo para iniciar su tramitación tras desbloquearse en el pleno de finales de abril Establece como sanción a los restaurantes la posibilidad de prohibir el uso de la terraza varios días

Un paso mínimo de dos metros de ancho es lo que el Ayuntamiento de Málaga exigirá como regla general para evitar la saturación de mesas y sillas por las terrazas de los establecimientos hosteleros. Ese es el punto de partida del borrador de la nueva ordenanza de Ocupación de la Vía Pública al que ha tenido acceso La Opinión de Málaga, que empezará a tramitarse en pocos días, después de que el pleno de finales de abril desbloquease esta posibilidad.

El borrador busca clarificar la situación de desconcierto existente por la multiplicación de las terrazas, en especial en el Centro Histórico, unificando criterios y estableciendo la obligación de mantener un paso mínimo para las personas. Éste, además, preferentemente estará en el centro de la calle.

El texto requiere a mantener un pasillo mínimo de dos metros sin sillas ni mesas. Pero eso no quiere decir que el resto sea de uso libre para los restaurantes y bares. En todo caso, no se podrá ocupar más del 50% del ancho de la calle, de forma que si el ancho de una vía es de seis metros, las terrazas tendrán que limitarse a ocupar como mucho tres metros, dejando el paso para las personas en otros tres metros.

Además, se ponen otras salvedades que buscan evitar el abuso. Por ejemplo, que el tamaño de la terraza vaya acorde con las dimensiones del negocio. Es decir, se quiere evitar que un local minúsculo disponga de una terraza muy por encima de su capacidad. De esta forma, las autorizaciones de ocupación de la vía pública no podrán exceder del 75% del tamaño del local. Esto significa que con 16 metros cuadrados de local no se podrán tener más de 12 metros cuadrados de terraza. Eso, siempre y cuando, se ajuste a las obligaciones de dejar zona de paso.

En el caso de pasajes y calles peatonales, el Ayuntamiento de Málaga es más estricto a la hora de reservar espacio para la ocupación por sillas y mesas. La regla general establece que se dejen tres metros de paso, con idea de permitir el acceso de vehículos de emergencia, aumentando a cuatro metros en el caso de calles con preferencia peatonal y que, por tanto, permiten el paso de coches de forma restringida.

Para el Centro Histórico se hace una excepción a esta norma, ya que en calles «con una antigua tradición hostelera» y un ancho que no supere los cuatro metros, se permitirá que se pongan terrazas a los restaurantes, siempre que se deje un paso libre de dos metros, como mínimo.

Planes de Aprovechamiento

El Ayuntamiento de Málaga contempla un instrumento como son los llamados Planes de Aprovechamiento, que permiten diseñar un tipo de ocupación distinta para aquellas calles con más tradición hostelera o que tengan una mayor demanda de terrazas.

Estos Planes de Aprovechamiento se harán en consenso entre la administración local y los hosteleros de la vía donde se aplique. Esta medida permite salvar algunas de las limitaciones de la ordenanza, aunque también se puede proponer un tipo de mobiliario a los negocios que unifique la imagen de la vía, para mejorar la estética de la calle.

En los casos de planes fuera del Centro Histórico, cabe la posibilidad de permitir que las sillas y mesas lleven publicidad, aunque siempre con la aprobación previa y expresa del Ayuntamiento de Málaga y cuando las marcas no superen determinadas medidas en mesas (10 x 10 cm 2), sillas (10 x 6 cm 2), sombrillas (15 x 15 cm 2) y toldos (30 x 30 cm 2). Cuando estos planes se diseñan en alguna calle del Centro, la publicidad queda totalmente descartada.

Sanciones

Una de las novedades de la nueva ordenanza que regulará las terrazas de la hostelería es que se introduce la posibilidad de suspender la autorización de montarla durante varios días o de forma permanente, en función de la gravedad del incumplimiento.

Hasta ahora, sólo se permitía retirar aquellas sillas y mesas que excedían el espacio autorizado para montar una terraza. Con la futura aprobación del nuevo texto, la administración local tendrá la capacidad de suspender el uso de la terraza de forma parcial (de 10 a 30 días) o total.

El régimen sancionador divide la gravedad del incumplimiento en tres bloques: leves, graves y muy graves. En el primero se sancionan faltas de limpieza, mantenimiento de la terraza, apilamientos de sillas y mesas o que las patas no lleven recubrimientos de goma para reducir el ruido que producen cuando se arrastran. Las multas, en este caso, ascenderán hasta los 750 euros.

Las sanciones graves ya contemplan la posibilidad de suspender la autorización de forma parcial, de entre 10 y 30 días, además de incluir sanciones económicas de entre 751 y 1.500 euros. Normalmente se refieren a la reiteración en la comisión de faltas leves o que, al menos, se haya acreditado en dos ocasiones un exceso de ocupación de la terraza. El mal estado del mobiliario, alterar la documentación oficial o poner elementos que son potencialmente peligrosos para los clientes son aspectos que se consideran faltas graves.

Las sanciones muy graves pueden terminar con la eliminación de la autorización para una terraza, además de multas de entre 1.501 y 3.000 euros. Aunque el importa no sea especialmente alto, el quebranto económico que puede suponer para un local que se le retire la autorización a tener una terraza parece suficientemente disuasorio.

Estas infracciones hacen referencia a aquellas personas que pongan una terraza sin autorización, fuera del plazo o del horario permitido por el Ayuntamiento de Málaga, la reiteración en la comisión de una falta grave en el plazo de un año o incumplir el pago de las tasas de ocupación.

Cuando el Ayuntamiento de Málaga decrete la retirada de una terraza, la medida será inmediatamente ejecutivas y, salvo que se acuerde su suspensión en un recurso, deberán cumplirse por el titular de la terraza en el plazo señalado. Si no, se retirará de forma forzosa.

Tres tipos de toldos, uno prohibido en el Centro

La nueva ordenanza divide los modelos de toldos en tres tipos. El primero (Tipo A) es el que tiene menos impacto, ya que son abatibles o enrollables, que se pegan a la fachada del establecimiento y que quedan completamente recogidos al cierre del establecimiento. El segundo modelo (Tipo B) tienen una estructura rígida, separada de la fachada unos dos metros y que está prohibido en el Centro y calles peatonales. El tercer modelo (Tipo C) son estructuras móviles separadas de fachada.

Las toldetas laterales, fuera del Centro

Los toldos podrán disponer de hasta tres toldetas laterales, preferentemente transparentes, pudiendo anclarse en la acera mediante sistemas desmontables que no sean un peligro para el peatón. En el Centro Histórico, dentro del perímetro indicado en la ordenanza, y que incluye el Soho, no se permitirá la instalación de toldetas laterales. Sí que se permite delimitar la zona de las terrazas con elementos móviles y transparentes como delimitadores o cortavientos, pero que no deben superar los 1,5 metros de alto y no suponer una barrera visual para los transeúntes.

Plazos de terrazas y horarios

Las autorizaciones para instalar una terraza podrá ser anual, temporal y ocasional. El primero es para el periodo del 1 de enero al 31 de diciembre y se renueva automáticamente. El segundo caso (temporal) es para el período comprendido entre el 1 de marzo y el 31 de octubre de cada año, coincidiendo con la temporada de más actividad. La autorización ocasional, para es únicamente para las celebración de la Semana Santa y Feria de Agosto (diez días. El horario es hasta las 2.00 horas.

Expositores de souvenir y fruta en la calle

La nueva ordenanza también regula los expositores de las tiendas de souvenir, a los que se les exige que no se anclen al suelo y que se realice una solicitud previa al Ayuntamiento de Málaga, indicando en ese momento el número y la ocupación que supondrán. Las fruterías podrán exponer su producto en la calle siempre que tengan una altura por encima de los 80 centímetros, con superficies de materiales de fácil limpieza y desinfección y  no tóxicos. Además, se deberá asegurar la protección de los alimentos de condiciones adversas, así como de cualquier  foco de contaminación.

Inspección y plazos para adaptarse

Los negocios que cuenten con una autorización de terraza o de toldo en vigor tendrán un plazo de 6 meses para adaptarse a la nueva ordenanza y que empezará a contar cuando entre en vigor. Este plazo será de un año en cuanto a la prohibición de instalar toldetas laterales en el Centro Histórico. La inspección y control de la ocupación de las sillas y mesas corresponde a la Policía Local y a la Inspección de Vía Pública. Ambos tienen capacidad sancionadora.

 

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26 de Abril Día Internacional de la Concienciación Sobre el Ruido 2017

Día Internacional de la Concientización sobre el Ruido (International Noise Awareness Day). El objetivo de la celebración de este día es ar los ciudadanos de los peligros que causa el ruido, como por ejemplo trastornos físicos, perdida de audición o desequilibrios psicológicos, y a la vez dar a conocer las diferentes formas de reducirlo.

Este día se celebró por primera vez el 24 de Abril de 1996, como parte de una conferencia local organizada por la “Liga de Personas con Problemas Auditivos” de la Ciudad de Nueva York, es parte de las actividades de un programa internacional en el que participan ciudades de los Estados Unidos, Canadá, Europa y Asia, con el fin de ar a los ciudadanos de los peligros del ruido y las formas de reducirlo en el ambiente circundante.

La “contaminación acústica” es un fenómeno que va en aumento y es un problema importante, sobre todo en las ciudades con alto nivel de industrialización o densamente pobladas. La causa principal es la actividad humana: el transporte, la industria, la construcción de edificios, las obras públicas y el aumento de zonas de ocio en zonas residenciales.

Por eso, el ruido es considerado como uno de los contaminantes más agresivos. Es un elemento distorsionador que invade el ambiente que nos circunda produciendo un deterioro en la calidad de vida. También es causa importante de trastornos físicos (pérdidas de audición) y desequilibrios psicológicos.

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Día Internacional de Concienciación sobre el Ruido

l Día Internacional de Concienciación sobre el Ruido es una actividad que se desarrolla anualmente a nivel mundial, desde hace más de 20 años, el último miércoles del mes de abril, con el propósito de promover a nivel internacional el cuidado del ambiente acústico, la conservación de la audición y la concienciación sobre las molestias y daños que generan los ruidos.

Las actividades relacionadas con el Día Internacional sin Ruido en España están organizadas desde hace años por la Sociedad Española de Acústica con la colaboración de diferentes organismos públicos y entidades privadas. 

Entre los organismos públicos se encuentran los Ayuntamientos que, dada su proximidad a la ciudadanía, pueden influir de manera muy directa en que la sociedad en general se conciencie de la necesidad de que se deben producir cambios en el comportamiento cívico respecto al ruido. A tal fin se les propone la organización de un acto en ese día que reúna a los colectivos más representativos del municipio para la difusión de recomendaciones y prácticas que ayuden a mejorar los niveles sonoros ambientales. Se sugiere la difusión de un cartel informativo que ayude a crear en la ciudadanía una mentalidad de cambio en las prácticas nocivas frente al ruido.

Como acto simbólico se recomienda el que a las doce de la mañana de ese día, se organice una concentración en la puerta del ayuntamiento que reúna al mayor número de ciudadanos junto con las autoridades municipales, para respetar “60 segundos de silencio” que permitan oír el ruido ambiente que les rodea. Una pancarta alusiva al acto en la fachada del ayuntamiento ayudará a darle la importancia que tal acto se merece.

Otro tipo de actividades promovidas por la Sociedad Española de Acústica para este día, están especialmente destinadas a las poblaciones infantil y juvenil, propiciando que en un gran número de centros escolares se desarrollen actos que ayuden a crear una mentalidad respetuosa con el medio ambiente acústico, siendo el colofón de las campañas de buenas prácticas sonoras, que preparadas por la Sociedad Española de Acústica, se ponen a disposición de todos los centros escolares que deseen incluir estas enseñanzas en su programa docente.
 Los actos del Día Internacional sin Ruido finalizan también manteniendo “60 segundos de Silencio”, a las 12 horas, al objeto de que cada participante pueda percibir el ambiente sonoro que le rodea.

Actualmente, el impacto del ruido en la audición, la salud y la calidad de vida está totalmente aceptado y demostrado por un gran número de estudios científicos y médicos.

El ruido está considerado como un agente contaminante del mundo moderno, el agente contaminante “invisible”, y hoy día los individuos y las comunidades no aceptan que el ruido sea un producto “natural” del desarrollo tecnológico, y en consecuencia se debe regular y controlar.

El ruido, como otros agentes contaminantes, produce efectos negativos en el ser humano, tanto fisiológicos como psicosomáticos, y constituye un grave problema medioambiental y social.
La lucha contra el ruido es una acción individual y colectiva, el ruido no lo hacen solo los demás, sino que lo hacemos todos.

La lucha contra el ruido precisa, por tanto, de la concienciación y colaboración ciudadanas, así como de una implicación decidida y eficaz de las administraciones competentes, con una legislación y normativas adecuadas.

Romeral Ruido Original

Un hombre de confianza de Bendodo, elegido para asumir el caso de las terrazas

Eugenio Benítez, nuevo director general de Promoción y Empleo del Ayuntamiento, viene de promover la Senda Litoral en la Diputación

La Opinión 22.04.2017 | 00:26

 

Apenas un mes después de haber cesado a Esther Molina como directora general de Promoción Empresarial y Empleo, el equipo de gobierno ha encontrado a su sustituto nombrando al funcionario Eugenio Benítez Montero, que proviene de la Diputación donde ocupa el cargo de director general para la Ciudadanía en el equipo de gobierno de Elías Bendodo.

Benítez Montero es licenciado en Derecho y funcionario de carrera (grupo A1) del Cuerpo Superior de Administradores Financieros de la Junta de Andalucía. A lo largo de su trayectoria profesional ha ostentado distintas responsabilidades tanto en la Junta, como en la Administración General del Estado y en la Diputación de Málaga. Fue entre 2013 y 2014 jefe de los servicios jurídicos de la Diputación y protagonizó episodios de desavenencias con los sindicatos de la institución.

Marchó después al Ministerio de Hacienda y en julio de 2016 volvió a la Diputación donde, tras un concurso público, fue designado director general de Ciudadanía. Benítez Montero se venía ocupando de los temas medioambientales de la institución y especialmente tenía encomendado el trabajo de sacar adelante el proyecto de la Senda Litoral, una actuación donde debe negociar con la Junta de Andalucía, el Gobierno central, las mancomunidades de municipios y 14 ayuntamientos de la provincia para seguir avanzando en la iniciativa.

Ahora Benítez Montero deberá bregar con uno de los asuntos que más problemas está causando en el gobierno local como es la regulación de la instalación de terrazas de hostelería. La falta de soluciones a este problema provocó el cese de Esther Molina, que fue víctima directa de la guerra interna que mantienen varias áreas municipales, especialmente las de Comercio y la de Urbanismo, sobre cómo intervenir en el control de la instalación de mesas y sillas en el Centro.

Fuentes de la Diputación mostraron su extrañeza por la decisión de Benítez Montero de abandonar su puesto parar irse al Ayuntamiento y consideran que no debe ser por cuestiones económicas, ya que la diferencia entre su sueldo en la Diputación (60.095 euros) y el que tendrá en el Ayuntamiento (65.000) es apenas de 5.000 euros.

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Málaga quiere reducir el número de locales de hostelería en el Centro

Inicia los primeros contactos para explicar sus planes para limitar la cantidad de bares y restaurantes por manzana con el fin de no superar el 20%

Miguel Ferrary 03.04.2017 | 07:38

Quiere desarrollar la ordenanza que controle la concesión de licencias en los locales que se queden vacíos

Control de las licencias de hostelería. Esa es la clave de la estrategia del Ayuntamiento de Málaga para evitar la saturación en el Centro Histórico. Los primeros pasos se están dando con contactos con los sectores implicados, a los que se les están exponiendo las líneas básicas de la actuación municipal y la presencia de responsables de otras ciudades que han tomado medidas similares.

La idea es buscar una mayor mezcla en la oferta del Centro, con idea de que la hostelería no ocupe más del 20% de los locales de cada manzana del casco antiguo. Eso supone establecer un sistema para el control de la concesión de licencias en aquellas zonas saturadas, para fomentar así la llegada de otros negocios que complemente el Centro y reduzcan los problemas asociados a la hostelería, como mayor nivel de ruido y ocupación de la vía pública.

El problema que ha surgido en el Centro en los últimos años va de la mano del boom turístico que está experimentando y del proceso de peatonalización de las calles. Lo que iba a ser una medida para hacer más atractivo el entorno histórico se ha convertido en la primera causa de la extensión de la hostelería y las terrazas.

Un estudio realizado por la Oficina del Medio Ambiente Urbano (OMAU) detecta manzanas de edificios en el Centro donde un 70% de los locales están ocupados por negocios de hostelería, cifra que puede llegar al 100% si se les suman las franquicias.

Estas cifras han supuesto el desplazamiento del comercio local y un encarecimiento del alquiler de los locales. Para revertir esta situación el modelo que se ha tomado es similar al aplicado en 1985 en la zona de Pedregalejo y que el Ayuntamiento de Barcelona está desarrollando para el entorno de Gracia, el Ensanche y la Ciudad Vieja, fundamentalmente. Esta medida consiste en prohibir la apertura de nuevos negocios hosteleros en la zona del Centro, de forma que los locales que se vayan quedando vacíos no reciban licencia para hostelería.

Esta medida iría acompañada de la obligación a los dueños de ocupar el local y no dejarlo vacío, evitando que se especule y se inflen los precios de forma artificial. Pedro Marín, responsable del OMAU, explica que estas medidas, que están ya aprobadas por el Ayuntamiento de Málaga, aunque pendientes de que se desarrolle una ordenanza para que tengan una aplicación práctica.

«Hemos pasado de 500.000 a 4 millones de turistas en poco más de quince años, lo que ha significado crear mucha riqueza y esperamos que empleo», reconoció Marín, quien advirtió de que este aumento de turistas hace que el Centro corra el riesgo de convertirse «en un parque temático de restaurantes, franquicias y apartamentos turísticos».

Los planes municipales permitirían la renovación progresiva de la oferta del Centro sin forzar ningún cierre y siguiendo la evolución natural de los negocios: «No se echa a nadie a la calle. Cuando haya un traspaso o cierre, simplemente se prohíbe que se le pueda dar uso de restaurante», insiste

El responsable del OMAU apunta que los problemas de Málaga se acrecientan al disponer de un Centro Histórico relativamente pequeño, de apenas 15 hectáreas, que el Ayuntamiento intenta extender con otros proyectos de renovación como la calle Carretería o la Alameda.

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Marín recuerda que el objetivo final de esta medida es aumentar la población del Centro Histórico, que en definitiva era el fin inicial del plan de renovación del Centro iniciado en 1995 y que se ha frustrado por los problemas de ruido. «En zonas como Beatas y Tomás de Cózar han quedado los que no se pueden ir y encima tienen la presión de los apartamentos turísticos». Y ésta es una nueva arista en los problemas del Centro.

Apartamentos turísticos

El Centro Histórico ha multiplicado por tres los apartamentos turísticos registrados, pasando de 2.000 a finales de 2015 a los 6.000 contabilizados a finales del año pasado. Este incremento está ocasionando los primeros problema de convivencia, sobre todo por la falta de una regulación clara que determine las condiciones que se deben cumplir. Para ello, el Ayuntamiento está en conversaciones con el sector para el desarrollo de una ordenanza que aclare el decreto de la Junta.

Los hosteleros andaluces exigen que se amplíen los horarios antes del verano

Denuncian que la Junta aún no ha aprobado la futura orden que regulará el sector tras dos años de conversaciones y alertan de una fuga de clientes

Los hosteleros andaluces no quieren que la futura ley de horarios se retrase más tiempo. Tras reunirse ayer en Málaga, la Federación de Hosteleros de Andalucía acordó exigir a la Junta de Andalucía que desbloquee el borrador del nomenclator y apruebe antes del verano la ampliación de horarios que llevan reclamando desde hace más de dos años. Los responsables de las asociaciones de las ocho provincias andaluzas, que ayer celebraron su junta directiva en el Palacio de Ferias y Congresos coincidiendo con el salón H&T, lamentaron que después de dos años de conversaciones, la administración regional aún no les ha informado sobre las novedades que se van a introducir en la futura norma, por lo que se encuentran ignorantes.

El presidente de la Federación de Empresarios de Hostelería de Andalucía, Antonio de María, recordó que se trata de una norma vigente desde el año 2002, por lo que se encuentra obsoleta y genera indefensión jurídica entre los empresarios de ciudades como Málaga, en donde el Ayuntamiento trata de limitar el uso de las terrazas. «Somos la primera industria de Andalucía, empleamos a más de 200.000 trabajadores, y nos sentimos discriminados», resumió. A su juicio, el intento de algunos vecinos de criminalizar a la hostelería supone «una auténtica falacia, ya que «se nos dice que somos un elemento negativo para la ciudadanía cuando nuestros usuarios son los propios ciudadanos».

Antonio de María recordó que la principal reivindicación del sector es poder abrir todos los días en el mismo horario que lo hacen los fines de semana (hasta las 3 los restaurantes y hasta las 4 los bares musicales) al menos durante los meses de verano, ya que los turistas no diferencian entre días laborales o sábados y domingos; y que los bares de copas puedan tener terraza cumpliendo la actual normativa de ruidos. El máximo responsable de la federación Horeca adelantó que si no se les informa de novedades antes de su próxima reunión durante el mes de mayo deberán tomar medidas de presión.

Los empresarios que se reunieron en una de las salas privadas del Palacio de Ferias y Congresos alertaron de que las actuales normas restrictivas que se aplican en la región están provocando que los clientes opten por desplazarse a otros destinos como el Levante, en donde pueden estar más tiempo disfrutando de las terrazas. «No podemos perder otro verano sin tener una normativa clara que le venga bien al sector», resumió.

Colaborar con los vecinos

Tras concluir la sesión de la junta directiva ordinaria, Antonio de María aseguró que en la federación no trabajan para molestar a los vecinos e incluso se ofreció a colaborar con ellos para denunciar a los incumplidores. «Nosotros somos los primeros que queremos que se hagan las cosas como se deben; no estamos para defender a los que incumplen porque hay muchos empresarios que hacen las cosas bien».

Y por ello consideró que se pueden incluir medidas mucho más eficientes que reducir el horario a los negocios y eliminar las terrazas, ya que se pueden instalar toldos o sombrillas insonoras. Es más, tras analizar la situación actual, animó a los empresarios a denunciar a los clientes que estén formando escándalo. «Creo que se están sacando las castañas del fuego porque los empresarios no somos delincuentes».

En cuanto a la problemática de las terrazas en ciudades como Málaga, Córdoba o Sevilla, el máximo dirigente regional dijo que se van a poner a disposición de los ayuntamientos porque las casuísticas son son diferentes en cada una de las provincias. Tras reconocer que «si nos quitan la terraza, hay que cerrar el negocio», dijo estar muy preocupado por el camino que está cogiendo la problemática y pidió a todos los empresarios que respeten las ordenanzas municipales.images (3)

 

 

 

El Ayuntamiento de Málaga cede y vuelve a conceder terrazas en Molina Lario y Santa María

Vía Pública atiende la propuesta de los hosteleros y autoriza cinco licencias en ambas calles, aunque con menor ocupación que en 2016

Los empresarios de las calles Molina Lario y Santa María vuelven a respirar algo más tranquilos después de que el Ayuntamiento haya cedido a las exigencias de los hosteleros y haya vuelto a autorizar la instalación de terrazas en ambas zonas. El área de Vía Pública concedió ayer las cinco primeras licencias (cuatro en la calle Molina Lario y una en Santa María) aunque con una ocupación inferior a la que tenían durante el año pasado. Todos los negocios que han recibido el visto bueno municipal podrán montar una única fila de mesas con dos sillas como máximo junto a la fachada de su establecimientos.

Según ha podido saber este periódico, los negocios que ya han recibido el visto bueno municipal son Sherlock Holmes, Peggy Sue, Sala Premier y Terra Mía, en Molina Lario;y El Último Mono, en la calle Santa María. Igualmente hay otros dos empresarios de la calle Santa María que podrían recibir la autorización en los próximos días.

La concejala de Vía Pública, María del Mar Martín Rojo, confirmó ayer que las licencias se han concedido a los cinco primeros negocios que han presentado toda la documentación y cumplen con los requisitos técnicos exigidos, aunque no descarta que la cifra pueda aumentar. En este sentido, avanza que de momento no se ha tomando ninguna decisión con respecto a los negocios que hay en las calles Císter y Duque de la Victoria, las otras dos vías que perdieron la licencia al comenzar este año.

La edil explicó que las concesiones no se están realizando por calles completas sino por negocios, ya que en una misma vía puede haber establecimientos en donde los condicionantes de la calle permitan su instalación, y en otros en las que no. «Las licencias las he firmado hoy mismo (por ayer), por lo que cuando las reciban los negocios podrán volver a montar sus terrazas», adelantó. Tanto es así que anoche ya se volvieron a montar las primeras terrazas en la calle Molina Lario.

Martín Rojo aseguró que la decisión final responde a un estudio muy detallado que se ha realizado en estas calles desde el pasado verano, cuando comenzaron a producirse las primeras reuniones entre el Consistorio y los responsables de la asociación Mahos. «El Ayuntamiento siempre ha tenido la voluntad de mantener las terrazas de los negocios que cumplieran con una ocupación más reducida».

El presidente de la asociación de hosteleros Mahos, Jesús Sánchez, se mostró ayer muy satisfecho tras conocer la noticia. «Nos han tratado con mucho cariño, aunque hay que reconocer que han mirado con lupa», confesó. Igualmente agradeció la celeridad con la que se ha resuelto la situación porque «las calles han estado tristes durante el fin de semana». Tras reconocer que había que reorganizar la situación para adecuarse a la nueva realidad de las calles, apuntó que «la reducción de horarios nunca ha estado sobre la mesa ni se iba a aceptar como moneda de cambio en ningún caso».

Esta nueva autorización se produce justo una semana después de que el pasado jueves el Ayuntamiento obligara a retirar todas las terrazas de las calles Molina Lario, Santa María, Císter y Duque de la Victoria, a las que no se le había renovado la licencia. Aunque estaban caducadas desde el pasado 1 de enero, el Ayuntamiento no había tomado hasta entonces ninguna medida de presión, por lo que la decisión sorprendió a todos los negocios afectados.

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Los hosteleros de Málaga proponen menos mesas y acortar el horario para salvar sus terrazas

El Ayuntamiento estudia una propuesta de los negocios de Molina Lario, Santa María y Císter, que contempla más espacio para el peatón y retirar el mobiliario a medianoche

Los hosteleros de las calles Molina Lario, Santa María, Císter y Duque de la Victoria no se resignan y aún confían en recuperar parte de las terrazas que se vieron obligados a retirar el pasado jueves después de que el Ayuntamiento no les haya renovado la licencia por motivos de seguridad, garantizar el paso de los vehículos de emergencia y priorizar el tránsito peatonal. Tras quedarse sin terrazas tras y como el Área de Vía Pública venía advirtiéndoles desde mediados del pasado año, los negocios afectados sí que han trasladado ya una propuesta de reordenación de estos cuatro viales del Centro, que contempla una reducción del número de mesas y sillas, así como una limitación horaria, de forma que las terrazas sólo estarían operativas hasta la medianoche, a diferencia de ahora que lo hacen hasta la 1.00 y, los fines de semana, hasta las 2.00.

El documento, que está siendo analizado por el Consistorio con la idea de contestar esta misma semana, también incluye otras medidas como poner sombrillas más pequeñas o incluso quitarlas, suprimir los maceteros y que los carteles de los menús estén siempre dentro del espacio permitido. Más metros para el peatón y menos ruido nocturno para los vecinos como último intento para salvar parte del mobiliario exterior.

«Hay buen talante en el Ayuntamiento y confiamos en que podamos alcanzar una solución en algunas calles», afirmaba ayer el presidente de la asociación de hosteleros Mahos, Jesús Sánchez. Por su parte, la concejala de Vía Pública, María del Mar Martín Rojo, remarcaba que no fue hasta la semana pasada cuando recibieron una propuesta formal del colectivo. «Siempre hemos hablado de reordenación de las terrazas, así que estamos estudiando la propuesta», subrayó la edil dejando entrever que podría haber nuevas concesiones para los negocios. En la misma línea, el alcalde de la ciudad, Francisco de la Torre, aseguró tener «la mejor disposición para buscar fórmulas que puedan permitir mantener la actividad y hacerlo compatible con la seguridad de las personas cuando hay paso de vehículos y con espacio suficiente para el peatón».

 El sector lamenta las pérdidas durante el fin de semana y confía en recuperar parte de las terrazas en unos días

Una solución que esperan como agua de mayo los negocios de estas cuatro calles. «Desde que quitamos la terraza hemos perdido casi 3.000 euros, así que hay que encontrar una salida cuanto antes. Si hay que reducir espacio y horario, pues se hace, pero lo importante ahora es obtener la licencia», advierte Antonio Taglialatela, propietario de la pizzería Terra Mía en Molina Lario. En este mismo sentido, Benjamín Peláez, de Las Tortugas Bar, se lamenta de que «todo no puede ser negro o blanco», de ahí que abogue por una solución intermedia que les permita reponer las tres mesas que tenía en Santa María. «No son muchas, pero las suficientes para atraer a la gente, que al fin y al cabo lo que busca es una terraza para disfrutar de nuestro clima», se lamenta este empresario que asegura haberse dejado durante el fin de semana en torno a mil euros, además de haber prescindido de un camarero. Sus vecinos de la ostrería La Medusa también han dejado en casa a una de sus empleadas desde que el jueves tuvieron que retirar las cuatro mesas. «Es muy difícil que entren los clientes con el aspecto tan triste que presenta la calle. Así no podemos seguir», comenta Elías Tang. No tienen mesas ni sillas, pero en la tienda Sabor a España, especializada en la venta de garrapiñadas y guirlaches, también sufren las consecuencias de la supresión de las terrazas. «Está pasando menos gente desde que las quitaron, y eso nos perjudica porque entran menos clientes», se queja Janet Montever.

Quien tampoco oculta su malestar es Willie Orellana, el propietario de Uvedoble, no solo por no poder disponer de las cuatro mesas que montaba en la puerta del establecimiento ubicado en la calle Císter, sino también porque, a su juicio, está pagando los excesos de otros negocios. «Esta mañana –ayer para el lector– he dado una vuelta por el Centro y me he indignado aún más porque no nos están tratando a todos por igual», denuncia Orellana, quien resalta el efecto escaparate que aportan las mesas.

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La inacción como gestión

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Durante 54 días los bares de Molina Lario, Císter, Duque de la Victoria y Santa María mantuvieron sus terrazas a pesar de carecer de autorización

Y sin que el Ayuntamiento adoptase medida alguna

Algo huele a podrido en el reino de Dinamarca”. Es lo que le dice Marcelo a Hamlet y a Horacio en una de las obras universales de la literatura. Las palabras escritas por la mano de William Shakespeare se repiten de manera casi ordinaria por el común de los mortales cuando algo raro ocurre. La naturaleza misma del mensaje tiene actualidad estos días al asistir a la última polémica en la que, muy a su pesar, se ha visto envuelta la hostelería malagueña. O mejor dicho, parte de ella.

Asumido el papel sustancial de esta actividad en la economía local y la creación de puestos de trabajo, el comportamiento de algunos de los empresarios que se ganan la vida en este campo viene resultando más que cuestionable. Su interés por convertir en espacio de lucro particular lo que es del conjunto de malagueños, la calle, las aceras, no merece más que una crítica justa. Un cuestionamiento sustentado de manera inequívoca por la literalidad de las normas que regulan el modo en que puede ser ocupada la vía pública.

EL ÁREA RESPONSABLE DE COMERCIO Y LA POLICÍA LOCAL, RETRATADOS POR LO OCURRIDO CON LAS TERRAZAS

Sin embargo, lo sucedido en estos últimos meses en cuatro de las calles del casco antiguo (Molina Lario, Santa María, Císter y Duque de la Victoria), en las que los locales han permanecido con sus terrazas abiertas a pesar de carecer de la necesaria autorización municipal, más que poner en cuestión a los propietarios de esos negocios, retrata la gestión del Ayuntamiento en la materia. Desde hace largo tiempo existía cierta sombra de duda sobre la eficacia de las medidas municipales a la hora de controlar la instalación de mesas y sillas en la zona del Centro. Los interrogantes se multiplican ahora de manera exponencial tras observar lo sucedido desde el día 1 de enero hasta el pasado jueves.

En ese intervalo de días, el área de Reactivación Económica y Promoción Empresarial, que tiene asumidas las competencias en materia de comercio, era conocedora de que los establecimientos localizados en esas vías carecían del citado permiso. Fundamentalmente porque fue ese mismo departamento el que, primero en febrero y después en junio del año pasado, ya informó a esos mismos locales de que no les serían renovadas las autorizaciones de terraza con el arranque de 2017. Y a pesar de ello, que se sepa o se haya informado desde el propio Consistorio, no se impulsó acción alguna para restaurar la normalidad.

En Molina Lario, en Císter, en Duque de la Victoria y en Santa María, desde el 1 de enero hasta el pasado jueves, los empresarios han estado poniendo las mesas, las sillas y los expositores en los mismos lugares en los que lo venían haciendo cuando sí tenían la aquiescencia municipal por escrito. ¿Por qué? Los propios afectados o, para ser más precisos, la asociación que los representa, Mahos, alegan que existía un “permiso tácito” para que eso fuese así.

¿Puede un Ayuntamiento conceder un permiso tácito mediante el que permitir un comportamiento que incumple la norma de la que se dota para controlar esa actividad? Una normativa que, vigente aún, tipifica como “muy grave” el ocupar la vía pública con mesas y sillas sin la autorización correspondiente. El devenir de los acontecimientos es la más adecuada de las respuestas, al punto de confirmar la existencia de una supuesta buena voluntad del área dirigida por la concejala María del Mar Martín Rojo de posponer cualquier acción a que culminase la vía de diálogo abierta meses atrás.

La permisividad de Comercio tuvo su fin el pasado jueves, cuando en el marco de una reunión con los empresarios de Molina Lario se les instó a que retirasen de manera voluntaria las terrazas o serían sancionados por ello. Curiosamente, el giro en la actitud municipal, que pilló por sorpresa a los hosteleros, se produjo horas después de que la Policía Local se adelantase con la inspección en la tarde del miércoles de los primeros locales, tarea que continuó en la mañana del jueves y que concluyó con cuatro establecimientos sancionados. Y a pesar de su reacción, el área de Seguridad también queda señalada, por cuanto sabía desde finales de enero de la situación irregular en la que se hallaban esas terrazas, a pesar de lo cual dilató cualquier posible intervención.

Casi dos meses después, no hay mesas ni sillas ni expositores. Y ese vacío alimenta un debate que sigue inconcluso en torno a la hostelería, al Centro, a la ocupación de lo que es de todos, al modelo de ciudad que se quiere, al turismo de cruceros, a la calidad de la oferta… Pero lo ocurrido esta semana, sobre todo, acrecienta las dudas y los interrogantes sobre la capacidad municipal para actuar ante un fenómeno que, por la experiencia ya acumulada, a todos se nos escapa.

MALAGAHOY

El Ayuntamiento fuerza la retirada de las terrazas de varias calles del Centro

La Policía Local ha denunciado a cuatro establecimientos por ocupar con mesas y sillas y expositores la vía pública a pesar de no disponer de autorización

El Ayuntamiernto de Málaga ha obligado a los locales de las calles Santa María, Molina Lario, Císter y Duque de la Victoria a retirar las terrazas que venían instalando sobre la vía pública a pesare de carecer de autorización para ello desde el pasado 1 de enero. Se da la circunstancia de que en la tarde de ayer y esta mañana agentes de la Policía Local han realizado inspecciones en esta zona, determinando la denuncia de cuatro establecimientos no solo por la instalación de mesas y silla sin permiso, sino también de expositores.

Con este paso el Consistorio ha endurecido su posición ante el incumplimiento de la normativa vigente después de que haya permitido esta situación desde inicios de año. Ayer hubo un encuentro de los responsables de Promoción Empresarial y los empresarios de hostelería de la calle Molina Lario en el que advirtieron de que se tenían que retirar las terrazas, demanda que hoy ha sido cumplida por los establecimientos.

Cabe recordar que el Ayuntamiento ya informó a los propietario de locales en estas cuatro calles del Centro de que no se les renovaría la autorización para la ocupación de vía pública con mesas y sillas, así como con expositores a partir del 1 de enero

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