Málaga capital no permitirá abrir nuevos bares en el Centro y Teatinos

El Ayuntamiento establecerá una moratoria de un año durante el cual no podrán abrirse nuevos negocios de hostelería en un centenar de calles del Centro y Teatinos

JUAN SOTOMálaga
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El Ayuntamiento ya tiene perfilada la herramienta legal para reducir el número de bares restaurantes en el Centro y contentar así a buena parte de los residentes. Para comenzar catalogará gran parte de la ‘almendra’ y de Teatinos como Zonas Acústicamente Saturadas, lo que le facultará para prohibir la apertura de nuevos negocios de hostelería e impedir los traspasos en más de un centenar de calles.

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La intención del Consistorio es evitar que los negocios que cierren sean sustituidos por otros de la misma modalidad y reducir así el nivel sonoro en las calles. Por ello, cuando se extinga una licencia, los nuevos empresarios deberán solicitar otro permiso, que sólo se concederá si el uso genera un menor impacto acústico. Así, basándose en el actual nomenclátor de la Junta de Andalucía, si cerrara una discoteca sólo se permitiría que en ese mismo local abriera un bar musical, o algo inferior; o si cerrara un restaurante sólo se autorizaría una cafetería, o inferior.

Las claves

Medidas.
Prohibición de abrir nuevos locales de hostelería y limitar los traspasos en gran parte del Centro y Teatinos.
Periodo.
La normativa entrará en vigor a principios de 2018 y tendrá una duración de un año, aunque se podrá prorrogar en función de los resultados obtenidos.
Excepciones.
El área de Sostenibilidad Medioambiental sólo permitirá el traspaso en el caso de particulares o por herencia.

Estos planes –tanto la suspensión de nuevas concesiones como la limitación de los traspasos– se implantarán en más de un centenar de calles de los entornos de calle Marqués de Larios-Strachan, Granada-Compañía, Uncibay-Mitjana, Merced-Madre de Dios, Alcazabilla, y Universidad-Teatinos. Inicialmente tendrán una vigencia de un año, aunque podrían prorrogarse si se comprueba que no se ha reducido el nivel sonoro en las calles afectadas. Al parecer, sólo se establecerán excepciones en el caso de que el traspaso se produzca entre familiares o si se producen tras una herencia.

El nuevo mapa acústico que va a definir el Ayuntamiento de Málaga establecerá tres zonas diferenciadas en función del nivel sonoro detectado y contemplará diferentes medidas correctoras, entre las que se podría incluir la reducción de los horarios. Aunque inicialmente la normativa no contemplará restricciones de este tipo, sí establecerá la creación de mesas de diálogo entre los negocios y los vecinos afectados para que lleguen a un acuerdo satisfactorio entre las partes. En el caso de que las posturas se mantuvieran enquistadas, el Consistorio será quien establezca las medidas a tomar.

Desde el Ayuntamiento explican que la limitación de los traspasos es una herramienta legal que tienen a su alcance, y cuyo objetivo es impedir la especulación con las licencias, ya que si sólo se impidiera la apertura de nuevos negocios, los dueños de los locales actuales podrían vender sus licencias al mejor postor.

El área de Sostenibilidad Medioabiental tiene previsto  aprobar estos planes durante el próximo mes de octubre para hacerlos coincidir en el tiempo con la aprobación de la nueva ordenanza de Vía Pública que ultima el área de Comercio. La intención es que esta medida sea aprobada inicialmente en la Junta de Gobierno Local y posteriormente ratificada en Pleno para que pueda ser una realidad a principios del año que viene.

Medidas en las calles

El Ayuntamiento va a aplicar estas medidas correctoras tras constatar que la superación de los objetivos de calidad acústica es un fenómeno cotidiano en la ciudad. Para sacar esta conclusión se basan en los datos del estudio realizado por una empresa especializada entre junio y diciembre del año pasado en 41 ubicaciones del Centro y Teatinos. Dicho estudio concluyó que el principal foco de ruido en la mayoría de las zonas ahora delimitadas fueron las actividades de ocio relacionadas con las terrazas y los locales de ocio nocturno, y en menor medida por el tránsito de peatones o por el ruido de tráfico.

En concreto, recogió que el ruido generado por las terrazas se concentran en los entornos de las calles Bolsa-Strachan, Calderería-Granada, Capitán y Plutarco y en las plazas del Obispo, Merced, Jerónimo Cuervo, Uncibay y Vado Maestre; y el producido por los bares de copas se reduce al entorno de Álamos-Madre de Dios, Casapalma-Belgrano, Vado Maestre, Molina Lario y Andrómeda.

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Denuncian a más de 150 establecimientos de la capital por instalar terrazas ilegales

El número de inspecciones se ha reducido, aunque las infracciones detectadas han aumentado

El concejal de Seguridad, Mario Cortés, junto al superintendente jefe de la Policía Local de Málaga, José Fernando Cerezo, han dado a conocer esta mañana los datos de las inspecciones llevadas a cabo en los primeros nueve meses del año por la Policía Local en establecimientos, el cual se ha saldado con un total de 159 denuncias motivadas por instalar terrazas ilegales, 108 de ellas por la ocupación de la vía pública sin autorización, mientras que 51 responden a la ocupación de una mayor superficie autorizada, lo que supone un aumento, en ambos casos, respecto al número de denuncias interpuestas el pasado año.

Asimismo, las denuncias por la “carencia de declaración responsable” se han incrementado este año a 59, 16 más que hace un año. En esta misma línea, las denuncias por “carencia de seguro de responsabilidad civil” suman 55, siendo 51 en el pasado año.

Con este programa se pretende “que haya más cumplidores de las leyes que incumplidores”, afirmó Cortés, quien aseguró que el objetivo de esta serie de inspecciones es “reducir las molestias para los vecinos del centro”. A pesar de los incumplidores representan solo en torno al 10% de los establecimientos, estos “dan una mala imagen”, apostilló el edil.

MALAGAHOY

Vecinos del centro califican la Feria de Málaga como una «barbarie» y una «temeridad» en seguridad

Miranda asegura que “todo el que puede” de los 5.000 residentes se va “exiliado” del casco antiguo durante la semana de fiestas

 

La Asociación de Vecinos del Centro Antiguo de Málaga han vuelto a calificar la Feria de la ciudad, que ha tenido lugar del 12 al 19 de agosto, como “una barbarie” y una “temeridad con lo que está cayendo sobre seguridad”.

El presidente de la gestora, Alfonso Miranda, ha destacado en declaraciones a Europa Press que en el colectivo vecinal “llevamos haciendo la misma valoración diez o 12 años”. “A los habitantes del centro nos condenan a exiliarnos o quedarnos en nuestra casa encerrados sin poder salir”, ha apuntado, agregando que en su caso “llevo ocho años que me tengo que ir, no se puede soportar”.

Así, ha apuntado que los 5.000 residentes del centro, entre los que están los socios de la Asociación, se envían fotos y anécdotas vía Whatsapp. “A una socia, que vive en un bajo, le pusieron una caseta en el primer piso”, ha relatado, apuntando que la solución fue “conectar con alguna radio y hacer una entrevista”.

“A partir del día siguiente la desmantelaron. Si no hay movimiento de masas no se hace nada”, ha dicho, indicando que la Policía “no puede hacer nada” durante la Feria y que únicamente acude “si hay heridos con sangre de por medio”.

Preguntado sobre las plazas con música en directo en diferentes puntos del centro, lo ha valorado como algo “absolutamente negativo”. “No se puede incentivar más la Feria. Pones puntos de música en directo, entra mucha gente allí con la que está cayendo sobre seguridad, y el que viva allí tiene que estar aguantando desde las 10.00 hasta las 18.00 horas”, ha sostenido.

Por todo ello, le ha solicitado al Ayuntamiento de Málaga “que cumpla la Ley”. “Esto va a terminar chungo porque no nos están dejando más salida que los tribunales”, ha lamentado, agregando que el colectivo está pensando acudir por la vía judicial “desgraciadamente, porque no nos gustaría que fuese así”.

“Somos 5.000 vecinos, y hace diez años éramos 15.000. Nos van echando poco a poco. Todo el que puede económicamente se va, y el que no se queda enclaustrado esperando a que escampe”, ha concluido.

 

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La Asociación de Vecinos del Centro Antiguo de Málaga han vuelto a calificar la Feria de la ciudad, que ha tenido lugar del 12 al 19 de agosto, como “una barbarie” y una “temeridad con lo que está cayendo sobre seguridad”.

El presidente de la gestora, Alfonso Miranda, ha destacado en declaraciones a Europa Press que en el colectivo vecinal “llevamos haciendo la misma valoración diez o 12 años”. “A los habitantes del centro nos condenan a exiliarnos o quedarnos en nuestra casa encerrados sin poder salir”, ha apuntado, agregando que en su caso “llevo ocho años que me tengo que ir, no se puede soportar”.

Así, ha apuntado que los 5.000 residentes del centro, entre los que están los socios de la Asociación, se envían fotos y anécdotas vía Whatsapp. “A una socia, que vive en un bajo, le pusieron una caseta en el primer piso”, ha relatado, apuntando que la solución fue “conectar con alguna radio y hacer una entrevista”.

“A partir del día siguiente la desmantelaron. Si no hay movimiento de masas no se hace nada”, ha dicho, indicando que la Policía “no puede hacer nada” durante la Feria y que únicamente acude “si hay heridos con sangre de por medio”.

Preguntado sobre las plazas con música en directo en diferentes puntos del centro, lo ha valorado como algo “absolutamente negativo”. “No se puede incentivar más la Feria. Pones puntos de música en directo, entra mucha gente allí con la que está cayendo sobre seguridad, y el que viva allí tiene que estar aguantando desde las 10.00 hasta las 18.00 horas”, ha sostenido.

Por todo ello, le ha solicitado al Ayuntamiento de Málaga “que cumpla la Ley”. “Esto va a terminar chungo porque no nos están dejando más salida que los tribunales”, ha lamentado, agregando que el colectivo está pensando acudir por la vía judicial “desgraciadamente, porque no nos gustaría que fuese así”.

“Somos 5.000 vecinos, y hace diez años éramos 15.000. Nos van echando poco a poco. Todo el que puede económicamente se va, y el que no se queda enclaustrado esperando a que escampe”, ha concluido.

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Málaga impone multas de 1.000 euros a locales reincidentes de la Plaza Mitjana

Son las primeras sanciones con las que Gestrisam agrava la penalización por permitir que los clientes beban en zonas no autorizadas

El conflicto que desde hace años se vive en la Plaza Mitjana y sus calles aledañas entre la actividad hostelera y de ocio y la demanda de descanso por parte de los residentes se demuestra incontrolable. Al menos con las medidas hasta ahora puestas en marcha por el Ayuntamiento de Málaga. Ni siquiera la decisión adoptada a finales del pasado año de agravar las multas económicas a los locales reincidentes en vender o dispensar bebidas “para su consumo fuera de sus instalaciones”.

Y muestra de ello es que en los primeros seis meses del año son 59 los expedientes sancionadores impulsados por Gestrisam, la gran mayoría por una suma de 1.000 euros, muy por encima de los 301 euros que hasta hace unos meses se imponían. El procedimiento acordado por el ente municipal en octubre del año pasado, comunicado en ese momento a los empresarios, incluye una escalada paulatina en las penalizaciones en función de la reincidencia.

Si a una primera sanción firme se le suma una segunda dentro de un mismo año, la cantidad a abonar será de 1.000 euros; si a este segundo se le añade otro, se pasa a los 2.000; posteriormente, a los 3.000. Y se abre la puerta en el siguiente escalón a multar con hasta 24.000.

Sin embargo, los datos conocidos por este periódico constatan, de un lado, la poca efectividad de la advertencia, y la dificultad real que tienen los hosteleros de controlar que sus clientes salgan con las bebidas más allá de los espacios delimitados y autorizados. Una muestra de la envergadura del problema que hay en Mitjana es que sus 59 expedientes superan en mucho los apenas 9 abiertos por Gestrisam en otras zonas de la ciudad por el mismo motivo.

Este hecho es asumido por el propio concejal de Seguridad, Mario Cortés, quien se ve incapaz de responder adecuadamente ante el conflicto que se produce sólo con medios policiales. “A pesar de la presión policial que estamos ejerciendo y la alta cuantía de las sanciones que se ponen, persisten las quejas vecinales; eso evidencia que la solución en Mitjana no es policial sino que tiene que pasar por revisar los aprovechamientos hosteleros para intentar hacer compatible el ocio con el descanso”, expuso.

A modo de resumen, el edil del PP es claro: “se sanciona y los bares se quejan, pero por otro lado se quejan los vecinos de que la Policía no hace nada… Con la solución policial no hacemos nada, porque aunque se les multe no conseguimos evitar las molestias ciudadanas, tiene que haber una solución más eficaz”. Y si bien no precisó cuál podría ser esa salida, sí señaló la necesidad de encontrar un escenario el que sean compatibles el ocio con el descanso de los vecinos. Recientemente los vecinos de la zona afectada volvieron a poner de manifiesto su malestar, reclamando la implicación del Defensor del Pueblo Andaluz.

Tomando como referencia los datos de Gestrisam en estos primeros seis meses, se constata que la acción sancionadora se concentra sobre los locales, aunque no solo. En este periodo de tiempo, se han abierto siete expedientes contra individuos que consumieron bebidas alcohólicas en los espacios públicos fuera de los destinados a terrazas y veladores de establecimientos públicos que cuenten con la licencia municipal.

Por el contrario, el informe apunta: “no constan expedientes por otro tipo de infracciones cometidas por los usuarios de la zona relacionadas con las actividades de ocio: permanencia/concentración consumiendo bebidas y perturbando la pacífica convivencia; ni por residuos por actividades de ocio”. Asimismo, en la primera mitad del año, Gestrisam ha impuesto otras 4 sanciones a personas por realizar sus necesidades fisiológicas en Mitjana y alrededores y dos por cantar, gritar…

MALAGAHOY

Málaga exigirá un vigilante en la puerta de los bares de las calles más ruidosas

  • Controlarán la entrada y salida de los clientes con el fin de minimizar el impacto acústico
  • Es una de las medidas de las Zonas Acústicamente Saturadas que quiere fijar el Ayuntamiento

El Ayuntamiento de Málaga forzará a los bares instalados en aquellas calles en las que se superen ampliamente los niveles de ruido permitidos a contar con vigilantes que controlen la entrada y salida de los clientes. Una labor con la que, además, se pretende poner coto a la bebida en el exterior de los establecimientos, fuente en muchos casos de los excesos sonoros que se producen de manera habitual en puntos como la Plaza Mitjana. Ésta es una de las medidas que contemplan los responsables del área de Medio Ambiente en el marco de la futura declaración de Zonas Acústicamente Saturadas (ZAS) en la capital de la Costa del Sol, con las que se busca reducir el impacto que supone para los vecinos del Centro histórico y del entorno de El Romeral, en el distrito de Teatinos, los negocios de hostelería existentes.

Si la intención inicial de este mismo departamento era la de someter a aprobación estas ZAS antes incluso de verano, la tramitación se vio ralentizada tras la destitución de Esther Molina como directora general de Comercio y el nombramiento de su sustituto. Transcurridas varias semanas del relevo, el concejal de Medio Ambiente, Raúl Jiménez, confirmó ayer a este periódico que se “ha reactivado” el procedimiento, lo que incluye la emisión de varios informes por parte de la Asesoría Jurídica y de Intervención. Con todo ello, el edil del PP confió en que a lo largo de octubre pueda culminarse el proceso.

EN CASI UNA VEINTENA DE VÍAS SE ALCANZAN O SUPERAN LOS 70 DECIBELIOS POR LA NOCHELA INTENCIÓN DE MEDIO AMBIENTE ES QUE LA MEDIDA ESTÉ LISTA PARA APROBARSE EN OCTUBRE

Jiménez confirmó que la presencia de estos vigilantes es un elemento que será exigido a los locales situados en aquellos puntos “muy saturados acústicamente”. Puntos en los que, según expuso, se lleguen a superar los 70 decibelios, cuando el límite autorizado en horario nocturno es de 55. De acuerdo con los estudios de los que se ha venido dotando el Ayuntamiento en los últimos años para ir adelante con estas delimitaciones, uno de ellos elaborado por la empresa Sincosur, en la inmensa mayoría de las calles del casco antiguo se superan los límites permitidos en horario nocturno, contabilizándose casi una veintena en la que el ruido alcanza o supera los 70 decibelios.

Precisamente, el informe de Sincosur, que incluye una serie de mediciones acústicas realizadas hace ahora algo más de un año, se propone de manera específica que los titulares de los establecimientos velen, “disponiendo de los medios necesarios, para que los usuarios, al entrar y al salir del local, no produzcan molestias al vecindario; se dispondrá de un responsable del local en la puerta de los locales a partir de las 23:00 hasta la hora de cierre para garantizar este aspecto”. A partir de ese momento, en estos locales cesará la música “y no se podrán servir más consumiciones; no se permitirá la entrada de más personas, se encenderán todas las luces para facilitar el desalojo de los establecimientos, que deben quedar vacíos de público y cerrados al mismo en el plazo máximo de 20 minutos”.

La aplicación de esta medida se contempla, según el estudio para los entorno de la Plaza de la Merced, la calle Madre de Dios, las plazas Uncibay y Mitjana, las calles Granada y Compañía, Marqués de Larios y Strachan, Alcazabilla, y en las calles Andrómeda, Margarita Xirgu y la Avenida Plutarco, estas tres últimas en la zona de Teatinos.

Para el conjunto de todas las zonas saturadas la posición del Consistorio es la de impedir la concesión de nuevas licencias de hostelería, de manera que se ponga coto a la proliferación de este tipo de negocios en aquellos locales sin uso. No obstante, el edil admite la posibilidad de “dar marcha atrás en los usos”, de manera que sí se autorizaría, por ejemplo, que donde hay un bar de copas con música se pueda instalar una heladería o u restaurante.

Pero la apuesta por ir más allá y reducir los horarios y las superficies autorizadas de terrazas en las calles con niveles elevados de ruido sigue dejando en manos de una mesa de negociación y estudio de la que formarían parte los técnicos municipales, los vecinos de las zonas afectadas y los empresarios. Y ello a pesar de que los propios estudios técnicos marcan claramente como necesaria la adopción de estas medidas.

A modo de ejemplo, en el informe de Sincosur se llega a plantear la retirada de las terrazas a las 23:00 los jueves, viernes y sábados (a excepción de los meses de verano) y la reducción a la mitad de la ocupación máxima permitida para las terrazas en zonas como La Merced, Madre de Dios, Mitjana y Uncibay, subrayando la necesidad de que la Policía Local acuda a la zona para verificar el cumplimiento de la medida. Conforme a las mediciones realizadas por los técnicos, una limitación de este porcentaje de mesas y sillas en la calle permitiría reducir en 3 decibelios la intensidad acústica en estos puntos.

Incluso, se llega a sugerir que las actividades de hostelería en estas zonas establezcan “días de descanso escalonados entre ellas, de tal forma que esas actividades no cierren los mismos días de la semana”. En las calles Granada y Compañía también se marca el límite de las 23:00 para las terrazas y se planta una reducción del 25% de la ocupación permitida (bajaría la intensidad acústica en 1,25 decibelios); condiciones que se extienden a la calle Marqués de Larios, Strachan y Alcazabilla.MALAGAHOY

Vecinos de Mitjana vuelven a la carga contra el exceso de ruido en la plaza

Denuncian ante el Defensor del Pueblo Andaluz “la falta de interés” del Ayuntamiento por corregir la situación

 

Los problemas de ruido en la Plaza Mitjana vuelven a salir a la luz. Dos años después de que los vecinos de esta zona del Centro histórico, tradicional asentamiento del ocio nocturno, denunciasen por vez primera ante diferentes áreas del Ayuntamiento de Málaga el problema ante el que se encontraban, la situación parece repetirse y mantenerse. Así lo ponen de nuevo de manifiesto estos residentes en un escrito remitido al Defensor del Pueblo Andaluz, con el que contestan a un último informe elaborado por el Consistorio, que pone de relieve que las últimas mediciones acústicas realizados confirman unos niveles sonoros por encima de lo permitido.

“Llevamos recibiendo informes desde que empezamos a denunciar los hechos a las diferentes áreas del Ayuntamiento, desde el 15 de junio de 2015 (…) pero tal y como está la situación se puede decir que nada se ha hecho salvo mover papeles de un lado para otro”, recoge literalmente la contestación enviada y firmada por Óscar Agudo, en representación de la comunidad de propietarios de Luis de Velázquez, 7, y de los residentes del entorno de la Plaza Marqués del Vado del Maestre.

Para complementar sus valoraciones, el escrito incluye una fotografía tomada desde el balcón de una de las viviendas el pasado 8 de julio y en la que se aprecia una aglomeración extraordinaria de personas en la calle. “La situación se repite, nuestros derechos se siguen vulnerando y la Policía Local no actúa”, sentencia. Incluso, Agudo cuestiona el papel que en este asunto juega el Ayuntamiento, al punto de afirmar: “no existe ningún interés por parte de este Consistorio en actuar, en aplicar las medidas correctoras que le venimos exigiendo desde hace más de dos años”.

En concreto, alude a la declaración de este punto como Zona Acústicamete Saturada (ZAS), lo que incluiría la adopción de medidas para reducir el impacto sonoro; la sanción del incumplimiento de la Ordenanza de Convivencia Ciudadana, en lo relativo a beber en la calle fuera de las zonas autorizadas para ello. Todo ello, a juicio de estos vecinos denota “una falta de interés total en poner coto a este problema y viendo a su vez una clara y manifiesta connivencia con los establecimientos que existen en el entorno”.

Sobre estos dos elementos de queja, cabe recordar que el área de Seguridad sí asumió meses atrás el reto de poner coto a los problemas de ruido, sancionando generalmente todos los fines de semana no solo a los locales que permitía el consumo fuera de las zonas de terraza autorizadas, sino también de aquellos particulares que venían en plena calle fuera de estos recintos. A ello se suma el compromiso anunciado a principios de año por el área de Medio Ambiente de declarar buena parte del Centro histórico como Zona Acústicamente Saturada, sin que hasta el momento haya ido adelante con esta actuación.

 

MALAGAHOY

Una ciudad molesta para los oídos

SUR comprueba que Málaga supera en su actividad diaria los 65 decibelios que marca el reglamento andaluz como máximo nivel sonoro

 

JUAN SOTOMálagaDomingo, 9 julio 2017, 00:34
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Si pensamos en fuentes de contaminación acústica en la ciudad, a todos nos viene a la mente el tráfico, los bares, las terrazas de los restaurantes, las obras o los niños chillando en el patio del colegio. Pero, ¿y si dijéramos que en la calle Larios, una vía peatonal en donde no hay tráfico, ni bares, ni menores dando pelotazos a un balón, se superan todos los límites acústicos marcados en el decreto andaluz? Más aún, ¿y si dijéramos que en esta calle comercial hay tanto ruido como el que se sufre en muchas vías por donde pasan los coches?

La realidad es que Málaga es una ciudad en donde se superan los límites de ruido permitidos en su actividad diaria. No es algo que digamos nosotros, sino los profesionales con los datos en la mano. Para contrastarlo hemos medido los diferentes sonidos que se generan en la ciudad con un sonómetro profesional. ¿El resultado? Que apenas es posible encontrar una calle en donde se baje de los 65 decibelios marcados como objetivo en el Reglamento de Protección contra la Contaminación Acústica en Andalucía recogido en el decreto 6/2012 de la Junta de Andalucía.

La sanción impuesta a dos centros educativos de la capital –el CEIP Lex Flavia Malacitana y el CEIP Revello de Toro– por sobrepasar los límites acústicos permitidos en la ordenanza nos ha hecho preguntarnos si algo así ocurre de forma excepcional o si, por el contrario, superar los 65 decibelios permitidos en zonas residenciales en horario diurno es algo más común de lo deseado. Ylos resultados han hablado por sí solos.

Para realizar este estudio acústico contamos con la ayuda de Domingo Guardia, ingeniero acústico y responsable de la empresa Guardia Ingeniería & Gestión. Las mediciones las realizamos con un sonómetro integrador tipo 1, uno de los más avanzados que existen y que cuenta con un margen de error de 0,1 decibelios. «Los resultados que obtengamos van a asombrar bastante», advierte antes de comenzar el recorrido. «Muchas veces no somos consciente del ruido que generamos simplemente cuando hablamos», apunta.

El estudio lo realizamos a lo largo de dos jornadas –jueves y viernes– y lo comenzamos en Cruz de Humilladero, en donde cada jueves se celebra el mercadillo semanal. Aparentemente es un día tranquilo de compras. Ya ha pasado el mediodía y apenas hay clientes en el interior del recinto, pero aun así el medidor registra un sonido medio de 74,6 decibelios. El simple reclamo de ‘un kilo de tomates a dos euros’ hace que el medidor se dispare hasta los 79 decibelios, un registro que supera con creces los 55 que marca la Unión Europea como umbral diario para evitar molestias.

Alertan de que muchos pisos carecen del aislante necesario

La Organización Mundial de la Salud establece que un sonido por encima de los 55 decibelios ya genera un fuerte malestar en la salud en exteriores habitables, y que a partir de 70 pueden generarse daños en el oído si el sonido se mantiene de forma generalizada. Ypor ello, las mediciones realizadas en diferentes puntos de la ciudad muestran datos preocupantes.

Los expertos explican que el verdadero problema radica en que las administraciones sólo están centradas en controlar el ruido que generan los emisores definidos (como la hostelería) y no en el que se genera de forma habitual en las calles. Por ejemplo, el Reglamento de Protección contra la Contaminación Acústica en Andalucía establece que un negocio no puede emitir al exterior más de 55 decibelios, aunque en la calle se supere esa cantidad con creces. El ingeniero acústico Domingo Guardia explica que en muchas ocasiones el problema del ruido es doble porque las viviendas no cuentan con el aislamiento acústico necesario, algo que evitaría muchas molestias y quejas vecinales.

A modo de ejemplo, uno de los centros educativos denunciados por exceso de ruido en la capital superaba en siete decibelios el máximo permitido por ley, cuando cualquier día en la calle Larios ese límite se sobrepasa por encima de 10.

Ya camino del Centro, durante el mismo jueves también se realizaron pruebas en la Alameda Principal, en donde el medidor alcanzó una media de 74 decibelios y picos de hasta 78,4 pese a que a esa hora ya estaban paradas las obras del Metro y apenas circulan los coches en una dirección. En este punto, al paso de un autobús de la EMT, quedó claro uno de los principales retos acústicos a los que se enfrenta la ciudad: un transporte de este tipo dispara el medidor por encima de los 80 decibelios.

Para concluir la prueba del jueves nos desplazamos hasta la plaza de la Merced, espacio en donde se dan cita numerosos negocios de restauración con terraza. Y casualmente están casi todos vacíos. Pese a ser ya las 14 horas, sólo unos pocos negocios tienen actividad y el sonido generado se sitúa de media en 64,7 decibelios (la única medición de todas las realizadas en las que se cumplen los objetivos acústicos de la Junta). Pese a ello, con el paso de los turistas y de alguna carretilla de reparto alcanzamos los 73 dBA. «Con las terrazas llenas, el problema se multiplica porque todos tendemos a hablar más alto para que nos escuche el de al lado», razona Domingo Guardia.

Inicio en el Centro

La jornada del viernes comienza de nuevo en el Centro, en la principal arteria comercial de la capital: la calle Larios. Aunque para las personas que trabajan en esta zona no es algo desconocido, la vía nos depara una las principales sorpresas del estudio, ya que se alcanzan niveles medios de 72 decibelios pese a que no circulan vehículos ni hay negocios de restauración. «Es el ruido que generamos las personas; y lo peor de todo es que contra eso no se puede hacer nada», expone nuestro guía. Recorremos la calle a las 13 horas, y al llegar a la altura del hotel Room Mate Larios el medidor se dispara por encima de los 75 decibelios porque hay una aglomeración de personas esperando para participar en el castingde la próxima edición del televisivo Gran Hermano.

Sólo en una de las muestras se obtuvo un nivel inferior al marcado en la normativa

En la calleLarios, una vía sin tráfico ni bares, hay casi el mismo ruido que en un mercadillo

Calle arriba, en dirección a la plaza de la Merced, nos topamos con una banda de música callejera que anima a los viandantes en la plaza del Siglo. Los artistas también hacen subir el medidor, que supera por momentos los 90 dBA cuando aplauden los improvisados espectadores. Después, de regreso, ocurre algo similar en la calle Strachan. Es la hora de comer y los artistas callejeros campan a sus anchas entre los negocios de hostelería. «Para las personas que vivimos o trabajamos en el Centro, algo así lo sufrimos todos los días», explica el responsable de Guardia Ingeniería & Gestión, cuya oficina se localiza en la propia plaza de la Marina.

Para palpar otras dos realidades bien distintas, abandonamos el Centro y nos dirigimos a la zona Norte. Para comenzar realizamos mediciones junto al hospital Carlos Haya. Allí, pese a haber un gran cartel en el que se prohibe hacer sonar el claxon, el simple paso de los vehículos es suficiente para que los decibelios aumenten por encima de lo permitido. Se alcanza una media de 73, aunque los picos superan los 90 decibelios cuando pasa una moto. «¿A que hay ruido, verdad?», nos espeta un motorista que sale a todo gas como para que calibremos su medio de transporte. «Otro de los problemas que sufrimos en la ciudad es que muchas motos no pasan la ITV y emiten más ruido del que está permitido», apunta.

Para terminar el estudio nos trasladamos hasta la parte superior del falso túnel de Carlos Haya para medir el ruido que genera el tráfico por la autovía y el efecto que surten los paneles acústicos allí instalados. Son ya las 14.30 horas y el tráfico es intenso. Tanto que hay atasco en dirección a la avenida de Valle-Inclán, y el sonómetro lo nota. En la autovía se registran valores por encima de 84 decibelios, aunque en la zona donde se encuentran los paneles se constata una media de 71.

El problema, concluye Domingo Guardia, es que no todo se puede resolver con paneles acústicos como en este caso, o incluso como se ha propuesto para resolver el exceso de ruido generado en el caso concreto del CEIP Lex Flavia Malacitana. «Los niños tienen que jugar y no se les puede criminalizar cuando el panorama en la ciudad es similar; todos debemos ser más tolerantes», subraya.

Estudio realizado: Con un sonómetro integrador tipo 1 Cesva SE420. Para obtener la media se tomaron muestras de 3 minutos.

 

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Crecen las sanciones por ruido

Málaga ha registrado de enero a mayo 26 expedientes por exceso de ruido, dos más que en el mismo periodo de 2016. Las zonas más afectadas son, como suele ser habitual, el Centro Histórico, con 10 multas, y el distrito Teatinos-Universidad, donde está la famosa Avenida Plutarco, con cinco

José Antonio Sau 18.06.2017 | 05:00

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Siete empresas optan a redactar el tercer Mapa Estratégico de Ruido de la Aglomeración de Málaga, una vez que ya se resolvió el recurso de reposición interpuesto contra el pliego

Los expedientes sancionadores por contaminación acústica entre enero y mayo de 2017 han sido 26 en Málaga, dos más que en el mismo periodo de 2016. Por zonas, según los datos a los que ha tenido acceso este periódico, el Centro Histórico registró diez expedientes frente a los 14 del año pasado, mientras que el distrito Teatinos-Universidad, otro de los más afectados por el ruido de los bares de copas y negocios de hostelería, contabilizó cinco, frente a los dos del año pasado.

En la zona Este, se han registrado tres frente a los dos del periodo comprendido entre enero y mayo de 2016; Bailén Miraflores registró dos, frente a uno del año pasado, mientras que en la Cruz de Humilladero se cuadruplican, de uno a cuatro entre los dos periodos temporales analizados. En la Carretera de Cádiz caen de tres a dos, y hay distritos en los que se no se contabiliza ningún expediente sancionador.

Por otro lado, el pasado 27 de abril terminó el plazo para la presentación de propuestas al proceso de licitación iniciado por el Área de Sostenibilidad Medioambiental para la redacción del tercer Mapa Estratégico de Ruido de la Aglomeración de Málaga. Fuentes municipales informaron de que fueron siete las propuestas presentadas por distintas empresas, una vez que se solucionó el recurso de reposición interpuesto por una asociación especializada en temas acústicos contra el pliego de condiciones. El servicio se adjudicará en septiembre.

Con el procedimiento, el Ayuntamiento de la ciudad responde a la obligación de revisar y actualizar el diagnóstico de la situación acústica del municipio, recogida en el marco normativo de la Unión Europea (directiva 2002/49/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 25 de junio de 2002, sobre evaluación y gestión del ruido ambiental), y en su trasposición al ordenamiento jurídico español, a través del cual se exige a las aglomeraciones evaluar el ruido y revisar los niveles existentes cada cinco años. Málaga será una de las primeras ciudades del país en cumplir con ese trámite, lo cual la sitúa a la vanguardia nacional de la lucha contra la contaminación acústica.

El estudio de revisión y actualización del tercer Mapa Estratégico de Ruido de la Aglomeración de Málaga comenzará en 2017 e incluirá un estudio de quejas y denuncias ciudadanas recibidas en el Ayuntamiento a lo largo de los años 2015 y 2016. Los mapas de ruido permiten determinar la exposición a la contaminación acústica que hay en las distintas zonas de la ciudad, fundamentalmente debido al ruido del tráfico de vehículos, así como poner a disposición de los ciudadanos la información sobre el ruido ambiental existente.

Medidas

Los resultados del estudio servirán de punto de partida para la elaboración posterior de los planes de acción, que determinarán las actuaciones de mejora de la situación acústica en aquellas zonas donde el ruido es mayor.

El Área de Sostenibilidad Ambiental incluyó en su presupuesto para 2017 una partida de 19.000 euros destinada a poner en marcha medidas incluidas dentro de los planes de acción contra el ruido elaborados tras el segundo Mapa Estratégico de Ruido.

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La Policía Local de Málaga crea una unidad especial que vigila las terrazas

Los agentes harán un seguimiento exhaustivo de los locales de restauración que no cumplan con la norma y tendrán acceso a las bases de datos de Medio Ambiente y Comercio

José Antonio Sau 18.06.2017 | 15:56

 

Los hosteleros esperan un incremento en la facturación del 5% este verano y creen sufrir más inspecciones

El Ayuntamiento de Málaga ha creado una unidad especializada en hostelería con el fin de hacer cumplir la normativa en cuanto a horarios, contaminación acústica, terrazas, entre otros aspectos, a los negocios de la ciudad. El departamento estará integrado por tres oficiales y nueve funcionarios ya expertos en este tipo de asuntos, dado que lo que se persigue es la especialización y el conocimiento exhaustivo de la ley y el trato continuado con los empresarios del sector aplicando así el principio de proporcionalidad.

El edil de Seguridad, Mario Cortés, explica que el concepto clave es el de proporcionalidad, es decir, no quiere que se dé la impresión de que el Ayuntamiento y la Policía Local se mueven a impulsos, haciendo inspecciones según las épocas del año, sino que una unidad especializada controlará que todos los empresarios cumplirán la normativa. Asimismo, estos funcionarios tienen apoyo tecnológico de última generación y, cuando realizan una inspección, pueden consular las bases de datos de las áreas de Medio Ambiente o Comercio para ver si su documentación está en regla. «Además, no se trata sólo de aplicar medidas punitivas, sino también de proponer medidas en el ámbito de Vía Pública o Urbanismo», dice.

Su idea es «hacer un seguimiento exhaustivo» de los establecimientos de restauración que no tienen licencia de apertura, ocupación u otros documentos en regla. Eso supone un control casi diario de estos empresarios con el fin de que regularicen la situación de sus bares y restaurantes. A los que cumplan, una vez girada la inspección, no volverán a ver a la Policía Local hasta cuando toque por ley. «Si alguno tiene un decreto de algún tipo, vamos a comprobar casi todos los días los documentos. Si no, se aplica el principio de proporcionalidad y no se les inspeccionará hasta cuando legalmente esté estipulado», subraya. «El que cumple puede estar tranquilo y el que no, tiene que cumplir», precisa.

Para desarrollar esta unidad, que trabaja desde hace dos meses en las calles de toda la ciudad, aunque con especial intensidad en aquellas que tienen una mayor concentración de bares y restaurantes, varias áreas municipales han debido coordinarse.

¿Qué dicen los hosteleros de cara a la política de inspecciones de terrazas, documentos y horarios de la Policía Local? José Simón Martínez, portavoz de la asociación Mahos-Amares, que aglutina a la mayor parte del sector, subraya que las últimas conversaciones con el Ayuntamiento fueron encaminadas a ampliar el horario de cierre de los locales, pero se les dijo que no. Lo que sí reconoció es que la presión de la Policía Local en forma de inspecciones se ha recrudecido en las últimas semanas. «Es cierto que los hosteleros se quejan, pero el que está dentro de la norma, de la ley, no lo hace; se queja quien infringe», subraya.

Es decir, los hosteleros malagueños no creen que esta oleada de inspecciones obedezca a una campaña especial. Martínez insiste en la necesidad de que la Ordenanza de Terrazas actual, y la próxima a aprobar, deben ser más «cumplibles», en el sentido de que son muy restrictivas, dice, por lo que es necesario ampliar los metros de ocupación de la vía pública de los que disponen algunos negocios en determinadas zonas de la ciudad. «Había muchos locales que sobrepasaban lo permitido, al meterse en lo estipulado por la norma, hubo problemas y tuvieron que despedir trabajadores. Por ello, en algunos casos puntuales habría que ser más permisivos en cuanto al espacio que ocupan las terrazas», precisa.

En otro orden de cosas, las perspectivas veraniegas del sector son muy buenas, por no decir excelentes. «Esperamos un incremento de la facturación del cuatro o cinco por ciento, como ha ocurrido en los dos últimos años», calcula el portavoz de los hosteleros malagueños. «Las perspectivas son buenas en Málaga en general, el Centro Histórico en particular. La tendencia a lo largo de los dos o tres últimos años ha sido ascendente y estamos muy satisfechos con el ritmo de crecimiento», aclara Martínez.

«Nosotros vemos los índices de ocupación hotelera, el número de vuelos que llega al aeropuerto, la evolución de la economía y, teniendo en cuenta todo eso, sabemos que este verano va a ser bueno», añade el portavoz de los hosteleros malagueños.

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