Los vecinos temen que las limitaciones para los bares en el Centro y Teatinos se queden cortas

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Medio Ambiente se reúne con los residentes y les adelanta que las restricciones horarias se debatirán en una posterior mesa de trabajo

JUAN SOTO | MÁLAGA

Los vecinos del Centro y Teatinos no creen que la futura declaración de zonas acústicas saturadas que prepara el Ayuntamiento vaya a resolver sus problemas de ruidos y falta de descanso. Tras reunirse ayer con los responsables del área de Medio Ambiente y conocer de primera mano el borrador que ha preparado el Consistorio para reducir la contaminación acústica en el entorno, los residentes lamentaron que el documento no detalla ninguna limitación horaria para los bares, ya que estas se debatirán en una mesa de trabajo en la que deberán estar todas las partes implicadas.

El secretario de la asociación de vecinos del Centro Antiguo, Óscar Agudo, lamentó que el Ayuntamiento no entre de lleno a regular «la principal patata caliente» que hay en el entorno como son los horarios de los negocios, ya que plantea la creación de una mesa de trabajo en la que estarían presentes todos los actores «y que sólo servirá para echarnos a pelear con los hosteleros, cuando es el Ayuntamiento quien debe establecer la regulación».

Las medidas que plantea el área de Medio Ambiente en un primer borrador pasan por establecer una moratoria en la apertura de nuevos negocios en el entorno de la plaza de la Merced y la calle Madre de Dios y en la zona de la plaza Uncibay y plaza Mitjana, fundamentalmente. También plantea que las salas de fiesta y discotecas sólo se puedan instalar en edificios no residenciales e intensificar los controles policiales en horario nocturno.

En cuanto a la limitación de nuevas autorizaciones, Agudo recuerda que eso ya lo plantearon ellos hace un año, por lo que cuando realmente se haga efectivo no tendrá ningún efecto práctico porque ya no quedan locales disponibles para nuevos negocios. «Si se hubiera actuado cuando lo solicitamos, habría surtido efecto, pero ahora apenas tendrá incidencia», lamenta.

Pese a todo destaca que este borrador es un primer paso que da el Ayuntamiento para reconocer el problema que llevan sufriendo desde hace décadas. Ahora –adelanta– redactarán las alegaciones que consideren oportunas y las entregarán en el área para que sean tenidas en cuenta. «La reunión ha sido una primera toma de contacto porque hay voluntad para mejorar, pero el Ayuntamiento debe definir aún más las medidas que se pretenden tomar», avanzó.

A la reunión también acudieron los responsables de la asociación de vecinos El Romeral contra el Ruido, que mostraron su satisfacción porque «parece que la cosa se va encauzando». Su presidenta, Virginia Martín, consideró positivo que el Ayuntamiento quiera conocer su opinión antes de limitar los horarios de los negocios y las terrazas y confía en que se llegue a un punto de acuerdo. «Sino deberán actuar de forma salomónica», apuntó. Igualmente destacó que «ya se reconoce el problema y no es que los vecinos digan una cosa y los hosteleros otra».

En su caso demanda que las actuaciones se pongan en marcha en todas las calles al mismo tiempo, y no de forma gradual como está previsto, «porque eso sólo derivaría todos los problemas de unas calles hacia otras».

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Hosteleros avalan la moratoria de licencias pero piden evitar “injusticias”

Reclaman que los permisos no solo se vinculen a los propietarios de los locales sino también a la actividad de los mismos

La apuesta del Ayuntamiento de Málaga por poner sobre la mesa una moratoria de licencias a bares y locales de hostelería como medida para mitigar la saturación de ruido en ciertas zonas del Centro histórico y de Teatinos cuenta, de inicio, con el aval de los hosteleros. El portavoz de la asociación Mahos, José Simón, defendió la propuesta del área de Medio Ambiente, expuesta ante el colectivo la pasada semana. No obstante, aludió a la necesidad de, antes de poner en marcha las medidas concretas, limar ciertos flecos.

“Ha habido es una primera toma de contacto con la hostelería y nos anuncian que tienen que tomar medias para controlar la situación que se genera en el centro; han dejado las medidas que piensan que se deberían tomar, abiertos a discutir para encontrar un punto de acuerdo”, expuso Simón, quien confirmó que de todas las acciones analizadas la que más peso tiene en el planteamiento municipal es la de la moratoria de licencias. “Vemos que es en la que más insiste el Ayuntamiento”, añadió.

Para Mahos, es necesario “buscar un equilibrio general en el Centro, porque la oferta tiene que ser completa. Nuestra máxima es que si le va a bien a la ciudad nos irá bien a nosotros”, abundó. Sobre los flecos a resolver, aludió a la necesidad de evitar “situaciones injustas”. “Estamos de acuerdo siempre que se cierren esos flecos porque puede haber empresarios en alquiler que terminen el contrato y se queden sin la posibilidad de seguir en el Centro”, expuso. Según sus palabras, la voluntad mostrada por el equipo de gobierno es la de llegar a un acuerdo en este asunto.

En este mismo sentido, el presidente de Mahos, Jesús Sánchez, puso otro ejemplo claro: “si no puede haber más licencias y llega el momento de renovar, el casero le puede poner al empresario el precio que le dé la gana; la licencia debe estar vinculada de alguna forma al casero pero también al negocio”. Y recordó: “ya hemos vivido los franquiciados que van llegando y se comen el mercado”. Uno de los elementos que desde el área de Medio Ambiente se tiene en cuenta a la hora de plantear esta moratoria es la de evitar “la picaresca”.

Respecto a la posibilidad de acortar el horario de las terrazas de los establecimientos de la ciudad, fijada en la actualidad hasta las 02:00 de la madrugada, no parece que vaya a ser asunto de aplicación. Desde Medio Ambiente se aludió a la idea de crear una mesa de trabajo con vecinos y empresarios en la que abordar este asunto. Ayer, el portavoz de Mahos habló de que el planteamiento municipal no pasa por tocar los horarios.

“Desde el Ayuntamiento dejan caer que no es su voluntad recortar el horario de las terrazas pero sí exigen una ordenación y adecuación de las mismas; no todo el problema es del horario sino de exceso de ocupación”. Por ello, se alude a la necesidad de “reconducir los hábitos, meterlos dentro de una lógica”. Lo que por el momento no hay es un calendario claro para poner en marcha estas medidas. Sobre ello, Sánchez dijo que el próximo encuentro debe permitir conocer las “zonas candentes” en las que quiere intervenir Medio Ambiente. El estudio elaborado hace un año era concluyente, en el sentido que de la veintena de calles analizada en el Centro y Teatinos, en la casi totalidad de ellas se superaban los niveles permitidos entre las 23:00 y las 07:00.

Moratoria municipal a las licencias de bares en las calles saturadas por el ruido

  • Es la principal medida que plantea Medio Ambiente para actuar en el Centro y Teatinos
  • Elude acotar el horario de las terrazas y lo deja en manos de una mesa con vecinos y hosteleros

    Casi un año después de tener sobre la mesa las conclusiones del estudio realizado sobre el ruido en el centro histórico de la ciudad, que marcaba de manera contundente las zonas acústicamente saturadas, el área de Sostenibilidad municipal empieza a perfilar las primeras medidas con las que rebajar el impacto sonoro de la actividad hostelera. Si bien la normativa actual otorga al Ayuntamiento la posibilidad de adoptar un amplio abanico de medidas, la posición del equipo de gobierno del PP pasa, de inicio, por limitar la concesión de licencias para este tipo de negocios en aquellas zonas en las que la saturación es mayor.

    Y ello, de acuerdo con las mediciones realizadas hace algo más de un año, afecta de lleno a la casi totalidad de las vías que componen el eje de ocio nocturno del casco antiguo, así como de la zona de Teatinos. En este sentido, las mediciones marcan de manera clara sobre el mapa los escenarios que habrán de ser considerados acústicamente saturados. De las 21 calles analizadas (con 41 puntos de medida), casi todas superan con creces el nivel permitido en horario nocturno.

    MITJANA Y SU ENTORNO, ALCAZABILLA Y SANTA LUCÍA, ENTRE LAS CALLES QUE SUPERAN LOS NIVELES

    En el caso del Centro, el incumplimiento es extensible en el horario de entre las 23:00 y las 07:00 en Cárcel, Granados, José Denis Belgrano, Lazcano, Méndez Núñez, Santa Lucía, Siglo, Strachan, Capitán, Marqués del Vado del Maestre, La Merced, Álamos, Ángel, Calderería, Dan, Granada, Jerónimo Cuervo, Juan de Padilla, Madre de Dios, Molina Lario, Mitjana, Sánchez Pastor, Alcazabilla, Bolsa, Luis de Velázquez, Méndez Núñez y Uncibay. En el distrito Teatinos, ello mismo es aplicable a Plutarco y Andrómeda.

    “El nivel sonoro se incrementa por las tardes, lo que origina un mayor número de superaciones de los objetivos de calidad acústica, si bien, estas superaciones son, en general, moderadas. La situación empeora en el período nocturno, ya que el objetivo de 55 dBA (más exigente que por las mañanas y tardes) queda superado en la inmensa mayoría de localizaciones; en muchas de ellas observamos que el nocturno es el período más ruidoso y que el indicador de largo plazo en este período (Ln) supera en más de 10 dBA los objetivos de calidad acústica”, destaca el estudio. Las principales fuentes del ruido, agrega, “son las actividades de ocio relacionadas con las terrazas y los locales de ocio nocturno; en menor medida hay zonas afectadas por el tránsito de peatones y únicamente tres zonas afectadas por el ruido de tráfico”.

    En todos estos puntos, de mantenerse la idea municipal, se fijará una moratoria de al menos un año, con el fin de no permitir la apertura de nuevos establecimientos de estas características. “Vamos a trabajar en la idea de no dar más licencias, hacer una moratoria para los locales que generen estas situaciones”, expusieron fuentes municipales.

    En este mismo marco de intervención, las fuentes consultadas, que confirmaron una reunión la semana pasada con los empresarios de la hostelería, incidieron en que se quiere actuar para evitar cualquier posible situación de “picaresca” con el traspaso de licencias de este tipo, tratando con ello de evitar la especulación económica que pudiera producirse en un escenario de escasa oferta y alta demanda.

    “Si limitas la concesión de nuevas licencias y se da la circunstancia de que el titular de la licencia es el propietario del local se puede producir un fenómeno de especulación, en el que pueda haber un interesado que ofrezca una determinada cantidad mayor para el arrendamiento; la idea es que el tener una licencia no se convierta en un factor de inflación de los alquileres”, apostillaron.

    Sobre lo que el equipo de gobierno del PP prefiere no actuar de manera unilateral es en la limitación de los horarios de las terrazas, una de las acciones “más sensibles” de las contempladas en el marco normativo. Sobre el particular, lo que maneja el área de Sostenibilidad es la creación de una mesa de trabajo en la que se dará asiento a los empresarios de hostelería y a los vecinos, de manera que participen de manera directa en la discusión sobre el problema y en la adopción de las medidas finales.

    Estos planes zonales tendrán una duración inicial de un año, al final del cual los responsables municipales analizarán el efecto de las medidas adoptadas y si las mismas deben mantenerse en el tiempo o “es necesario buscar otras soluciones”. El mismo estudio de hace casi un año incorpora una de serie de recomendaciones a poner en marcha para mejorar las condiciones de los entornos afectados. Entre ellos los ya planteados, caso de la implantación de un modelo de concesión de licencias de actividad distribuido que permita controlar el crecimiento de la actividad de ocio y restauración; o la fijación de límites horarios a la utilización de terraza.

    MALAGAHOY

La ordenanza de terrazas obvia una de las exigencias clave de Urbanismo

El texto inicial mantiene los planes de aprovechamiento como herramienta para flexibilizar las condiciones de ocupación

 

Del silencio sepulcrar que el equipo de gobierno del PP venía manteniendo en los últimos meses a ‘colgarla’ en el portal de transparencia de la web del Ayuntamiento. Este es el brutal salto al que el Ejecutivo local ha pasado a someter el texto de la nueva ordenanza de ocupación de la vía pública, mediante el que regular, entre otros elementos, la instalación de mesas y sillas por parte de los negocios de hostelería de la ciudad.

De una primera lectura del documento, que se abre ahora a las sugerencias y observaciones de aquellos ciudadanos y colectivos interesados, destaca el mantenimiento de la figura de los planes de aprovechamiento para flexibilizar los límites fijados en la normativa. Con ello, en aquellas calles y plazas en las que se fijen estos planes, los empresarios, previsiblemente, tendrán la posibilidad de ir más allá de los parámetros máximos marcados por el Consistorio.

Ello entra en conflicto con los planteamientos realizados meses atrás por la Gerencia de Urbanismo, que en el marco de sus sugerencias cuestionaba el empleo de esta herramienta y apostaba por limitarla “a un caso de una complejidad y singularidad extrema”. En este sentido, el ente consideraba que la modificación debía servir para que cualquier interesado conociese “los derechos y deberes que tendrá en caso de solicitar la ocupación de vía pública, sin dejarlo a expensas de un plan de aprovechamiento que supone una indeterminación jurídica y una posible vía de desigualdades”. Y apostillaba que la remisión a esta figura “puede dar lugar a confusión por parte de inversores, hosteleros, comerciantes y ciudadanos que puedan esperar una posible exención de las determinaciones de la ordenanza mediante la tramitación del mismo”.

El texto obvia estas recomendaciones y admite que varias de las exigencias en materia de superficies de terrazas pueden ser variadas en caso aplicarse planes de aprovechamiento. Un ejemplo es la medida que se propone de obligar a que ninguna establecimiento pueda disponer de una terraza cuya superficie supere el 75% de las dimensiones del propio local, “excepto cuando así se determine en un plan de aprovechamiento”.

Y esta excepción se extiende a otros parámetros marcados en el documento ahora conocido, como bien señalan los técnicos al advertir que muchas zonas afectadas por un plan especial de aprovechamiento “quedarán exceptuadas” de los parámetros máximos de ocupación fijadas en la nueva norma.

Ello es aplicable a la exigencia para que se garantice siempre un paso libre para el peatón de 2 metros de ancho, “debiendo mantener, en todo caso, una separación de un metro a los portales de viviendas, accesos de garajes (…) y de 0,5 metros de las zonas ajardinadas”, o a que en los pasajes y calles peatonales la ocupación autorizada mantenga “obligatoriamente un espacio libre de 3 metros para el acceso de vehículos de emergencia, siendo éste de 4 metros cuando la calle sea de preferencia peatonal”.

También queda condicionada la propuesta para que “sólo excepcionalmente, y en supuestos de calles de antigua tradición hostelera, con un ancho de hasta 4 metros, podrá autorizarse ocupación con mesas y sillas a los establecimientos existentes, siempre que permitan un paso peatonal mínimo de 2 metros”. La norma sí exige que las las autorizaciones de los establecimientos comerciales y hosteleros vayan acompañados de un plano con la superficie autorizada, el horario de la terraza y el plazo de vigencia, colocando el plano en un lugar visible.

En materia de sanciones, marca un tope de 3.000 euros para las infracciones muy graves e incorpora la posibilidad de retirar entre 10 y 30 días las autorizaciones en infracciones graves.

MALAGAHOY

El OMAU rechaza la ordenanza de terrazas

  • El ente municipal opina que incumple las normas mínimas de sostenibilidad urbana y turística
  • Los vecinos creen que es “opaca”

    El texto de la nueva ordenanza de ocupación de vía pública al que ha dado forma el área de Comercio del Ayuntamiento de Málaga empieza a recibir las primeras contestaciones en el seno de la propia Casona del Parque. El Observatorio de Medio Ambiente Urbano (OMAU), dependiente de la Gerencia de Urbanismo, se opone al contenido del documento, al entender que “incumple las normas mínimas de sostenibilidad urbanas y turísticas aprobadas en la Agenda 21”.

    En estos términos se expresó ayer el responsable de este ente, Pedro Marín Cots, quien si bien valoró el crecimiento turístico de la capital en los últimos años, previéndose cerrar el actual ejercicio con unos 4 millones de visitantes, es preciso “mantener un equilibrio”. “Lo que ocurre en Málaga no ocurre en otras ciudades españolas; hay sombrillas, pero no esos cierres horrorosos que rompen la imagen de la ciudad antigua”, expuso de manera categórica.

    Una de las cuestiones sobre las que puso el acento es el mantenimiento de la figura de los planes de aprovechamiento como herramienta con la que obviar los límites que se reflejan en la última versión de la nueva norma, abierta a las sugerencias ciudadanas. Ejemplo de ello, es que el documento propone que ningún establecimiento disponga de una terraza cuya superficie supere el 75% de las dimensiones del propio local, “excepto cuando así se determine en un plan de aprovechamiento”.

    La redacción del documento confirma que aquellas zonas afectadas por un plan especial de aprovechamiento “quedarán exceptuadas” de los parámetros máximos de ocupación fijadas en la nueva norma, algo aplicable a que se garantice siempre un paso libre para el peatón de 2 metros de ancho, “debiendo mantener, en todo caso, una separación de un metro a los portales de viviendas, accesos de garajes (…) y de 0,5 metros de las zonas ajardinadas”, o a que en los pasajes y calles peatonales la ocupación autorizada mantenga “obligatoriamente un espacio libre de 3 metros para el acceso de vehículos de emergencia, siendo éste de 4 metros cuando la calle sea de preferencia peatonal”.

    El mantenimiento de estos planes de aprovechamiento entra en conflicto con la posición del OMAU y de la Gerencia de Urbanismo, que en sus sugerencias apostó por limitar su uso “a un caso de una complejidad y singularidad extrema”. El ente municipal consideraba que la modificación debía servir para que cualquier interesado conociese “los derechos y deberes que tendrá en caso de solicitar la ocupación de vía pública, sin dejarlo a expensas de un plan de aprovechamiento que supone una indeterminación jurídica y una posible vía de desigualdades”.

    Tampoco están muy de acuerdo con esta herramienta los vecinos del Centro. Ester Ramírez, presidenta de la Asociación Centro Antiguo, fue clara: “Si hay un plan de aprovechamiento se niega la norma; hay que saber quiénes son los interlocutores en esos planes, qué vigencia tendrán, si Urbanismo va a decir qué espacio se ocupa…”. “Es un texto opaco, porque desconocemos a qué se refiere con el plan de aprovechamiento; da la impresión de que va a servir para autorizar lo que de inicio está prohibido”, insistió.

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Vecinos del Centro de Málaga denuncian que no se cumplen las normas municipales

Seis colectivos vecinales del Centro Histórico reclaman al alcalde, Francisco de la Torre, “que haga cumplir la ley” y anuncian que estudiarán medidas legales contra la contaminación acústica

Alfonso Vázquez 29.11.2016 | 22:21

Critican que el objetivo es convertir el casco antiguo «en una gran taberna»

Los vecinos del Centro de Málaga escenificaron ayer su hartazgo ante lo que consideran el incumplimiento general de las ordenanzas municipales en el casco antiguo con la primera rueda de prensa conjunta de seis asociaciones y plataformas vecinales. En concreto, las asociaciones de vecinos Centro Antiguo; Plaza de la Merced; Málaga Centro; Victoriana de Capuchinos y de la Fuente; la asociación de vecinos y comerciantes Andrés Pérez y la plataforma de residentes El Centro también Vive, que se dieron cita en La Casa del Cardenal, en la calle Andrés Pérez.

La presidenta vecinal del Centro Antiguo, Ester Ramírez, denunció «el incumplimiento sistemático de las normativas» en materia de contaminación acústica, ocupación de vía pública, accesibilidad y proliferación de eventos, sin olvidar que «todos los fines de semana sufrimos cortes de tráfico».

Ester Ramírez abogó por un centro «habitable, con una hostelería de calidad» y subrayó que los vecinos «no estamos en contra de la hostelería, sino a favor, pero de una hostelería competente, sostenible, respetuosa y dentro de la legalidad, que nos ampara a los vecinos».

Por este motivo, reclamó al alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, «que haga cumplir la ley». La presidenta vecinal remachó que los vecinos del Centro «hemos llegado a la conclusión de que este problema no se ataja porque lo que se está haciendo no se hace bien y quien tiene que tomar medidas y hacer cumplir las ordenanzas es el alcalde».

Además, anunció para este jueves, 1 de diciembre, a las 18.30 de la tarde, una reunión informativa con los vecinos en el salón de actos del distrito Centro, en el que entre otras cosas se estudiará si se toman «medidas legales» ante la grave situación por la contaminación acústica.

Por su parte, Antonio César, presidente vecinal de Málaga Centro, declaró a La Opinión que el propósito es «convertir el Centro en una gran taberna» y en declaraciones posteriores, ya en la rueda de prensa, lamentó que una ciudad como Málaga, «con el premio Reina Sofía de accesibilidad universal, sea hoy el principal enemigo de la accesibilidad», en referencia a la situación de los vecinos del casco antiguo, «que vivimos en una cárcel de pilonas para adentro».

El responsable vecinal subrayó que en el Centro de Málaga «no hay un solo metro cuadrado que cumpla las normas: ni la ley estatal que habla de itinerarios peatonales ni las ordenanzas de accesibilidad que las hizo este alcalde».

También recordó que cuando comenzaron a peatonalizarse las calles, «éramos 30.000 vecinos y ahora somos 4.942», por eso denunció que «existe una planificación para expulsar a los vecinos», al tiempo que criticó la sustitución en el Centro de plazas «para 100 coches», por «miles de motos».

También intervino Manuel Fernández, de la plataforma El Centro también vive, que quiso subrayar «rotundamente», que los vecinos del Centro «no estamos en contra de la hostelería, pues somos los primeros usuarios de las terrazas y estamos encantados de poder hacerlo, lo único que pedimos es que las terrazas cumplan la normativa establecida».

Además, hizo hincapié en que los habitantes del Centro conocen perfectamente el peaje que hay que pagar por vivir en él. «Todos asumimos los ruidos, las molestias, los inconvenientes, pero hasta un punto» y puso como ejemplo que se pueden entender las molestias por la Semana Santa y que eso suponga cortes de tráfico en esos días, «y otra cosa es que haya 15, 20, 25 fines de semana al año con cortes de tráfico por traslados y tronos».

Nueva federación. Otro de los intervinientes, Oscar Agudo, secretario de la asociación de vecinos Centro Antiguo, habló además como miembro de la junta directiva de la nueva Federación de Asociaciones Vecinales de Centros Históricos de Andalucía, constituida en Jerez el pasado fin de semana, y en la que participan 14 asociaciones de vecinos de los cascos antiguos de Málaga, Marbella, Sevilla, Cádiz, Jerez, El Puerto de Santa María, Jaén, Granada y Córdoba.

Óscar Angulo recordó que dos de los objetivos de esta nueva federación es instar a las administraciones públicas a que a corto, medio y largo plazo se recojan las «especificidades» de los centros históricos, con vistas a que exista una «compatibilidad real» entre las actividades residenciales, las comerciales y las de cualquier otro tipo.

Otro de los objetivos es fomentar el «patrimonio social» que en los centros históricos lo forman sus habitantes, entre otros aspectos.

Para la presidenta vecinal Ester Ramírez, que señaló que su asociación está en contacto con colectivos vecinales similares en Madrid, Barcelona y Pamplona, las características del Centro de Málaga «en estos momentos son diferentes al resto, porque lo que pasa aquí es muy grave».

«Por eso nos hemos visto en la necesidad de hacer esta llamada de atención al Ayuntamiento, porque creemos que debe tomar ya cartas en el asunto para evitar problemas mayores. Estamos unidos y vamos a una», recalcó.

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Teatinos espera soluciones contra el ruido de los bares

El ayuntamiento de Málaga comunicará esta semana a los vecinos las medidas que planteará para rebajar el ruido de los bares en la zona, algo que llevan reclamando desde hace diez años

 

Tras numerosas protestas, infinidad de denuncias, trámites ante el ayuntamiento, recogida de firmas y protestas en el pleno, ahora los vecinos podrán conocer el borrador elaborado por el consistorio en el que se incluye Teatinos en el mapa de las zonas sensibles al ruido. Virginia Martín es la presidenta de la Asociación de vecinos El Romeral contra el Ruido.

Noticia completa y audio aqui

Ser Malaga

 

Multas de hasta 60.000 euros a los bares de Málaga cuyos clientes beban en la calle

El Ayuntamiento gradúa la cuantía de las sanciones en función de la reincidencia de los establecimientos

 

Los bares de copas que no se atengan a las ordenanzas municipales van a pagar por sus reincidencias. El Ayuntamiento de Málaga se ha puesto serio y, de la mano de la Policía Local, ha comenzado a advertir a los propietarios de los negocios cuyos clientes beban en la calle que se enfrentan a sanciones de hasta 60.000 euros.

Aunque las infracciones a la Ordenanza para la Garantía de la Convivencia Ciudadana ya establecía dichas multas, hasta la fecha sólo se estaba aplicando la cuantía mínima –301 euros– sin considerar ningún agravante. A partir de ahora Gestrisam sancionará con cantidades diferentes en función del número de sanciones firmes que acumule el negocio en el último año.

El documento elaborado por Gestrisam, y que está siendo repartido por los agentes de la Policía Local entre los negocios de las zonas de marcha, reseña que la nueva tarificación de las denuncias se aplica desde el pasado 26 de octubre. Para los negocios sin sanciones firmes en vía administrativa se mantiene la multa de 301 euros, mientras que la cifra crece en función del número de sanciones previas: 1.000 euros (una), 2.000 euros (dos) y 3.000 euros (tres).

A partir de la tercera denuncia, la infracción pasa a catalogarse como muy grave y la sanción crece hasta los 24.001 euros. Esa cantidad aumentará a razón de 3.000 euros con cada una de las denuncias sucesivas dentro del mismo año hasta alcanzar el tope de 60.000 euros.

Desde Gestrisam afirman que la cuantía de las sanciones no se ha modificado, y que la única novedad es que ahora se han graduado para que todos los infractores sepan a lo que se atienen. Confiesan que hasta ahora no se han aplicado, aunque es una facultad que tiene el instructor. «Se está entregando una simple nota informativa, porque muchos ciudadanos nos las estaban pidiendo para saber a lo que se atienen», sostienen.

Plaza Mitjana

Este tipo de documentos se están repartiendo en zonas de marcha nocturna como la plaza Mitjana o la cercana Luis de Velázquez, en donde las denuncias policiales se repiten todos los fines de semana y provocan un tremendo enfrentamiento entre hosteleros y residentes. De hecho, como ya ha informado este periódico en diferentes ocasiones, los vecinos han colocado carteles reclamando silencio y los responsables de los negocios han contraatacado con mensajes alusivos al empleo generado.

Las cartas llegan también en un momento en el que el control policial se ha intensificado en estas calles durante las noches de los fines de semana. En un intento por controlar y hacer cumplir los horarios de cierre de las terrazas, los agentes policiales y las brigadas de limpieza entran en estas vías a las 2 de la mañana, lo que también ha provocado una oleada de quejas de los empresarios que acusan a los agentes de «acoso» e incluso de realizar «denuncias falsas».

En este sentido, los empresarios de la noche han comenzado a movilizarse e incluso se plantean recurrir a la vía judicial para defender lo que consideran sus derechos. De momento han convocado diferentes encuentros con responsables del sector para analizar las medidas a tomar en un intento de mantener sus negocios.

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Ruido, el problema que retumba

Dos sentencias en Vélez-Málaga y Estepona avalan los derechos de los residentes, mientras en la capital Teatinos y el Centro avanzan hacia su regulación por la saturación

REDACCIÓN MÁLAGA | ACTUALIZADO 06.11.2016 – 01:00

Cuando el ruido se convierte en un problema que retumba, los vecinos, que han visto como su derecho al descanso se diluía, empiezan a albergar esperanzas. Las continuas llamadas a la Policía, los escritos dirigidos a las áreas municipales competentes y las denuncias cobran especial sentido cuando la Justicia les da la razón, el Defensor del Pueblo se pone de su parte y/o los propios Ayuntamientos se lanzan a atajar la contaminación acústica. En la provincia la primera sentencia que le dio la razón a vecinos se remonta a 2003, en Torre del Mar, en la que el Ayuntamiento fue condenado a pagar 2,8 millones de euros. La segunda, aún sin ejecutar, correspondió a los afectados por lo bares del puerto deportivo de Estepona. Mientras que en Torremolinos, con la llegada del nuevo equipo de gobierno, se ha intentado poner coto en Los Álamos y en la capital se avanza ya hacía las medidas necesarias para que El Romeral, en Teatinos, y las zonas más problemáticas del Centro empiecen a encontrar su silencio.

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Las históricas denuncias de los vecinos de El Copo (Torre del Mar) en los juzgados de Vélez-Málaga tuvieron su efecto y se dictó una sentencia ejemplar que obligó al Consistorio a pagar 2,8 millones de euros a 18 propietarios del edificio Ipanema, colindante con el complejo de ocio. Fue en 2003 cuando el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) dictó la que pasó a ser la primera condena en la provincia contra un Ayuntamiento por no atajar el problema. Esta zona de Torre del Mar junto al paseo marítimo se puso de moda en los 90 y fue un punto de encuentro de la movida de toda la provincia.

La Administración local se vio obligada, además, a controlar la insonorización de los locales y a anular las licencias que no cumplían con las ordenanzas. En 2011, se acordó declarar la zona de El Copo como zona acústica saturada. Los retrasos en los pagos llevó a acumular una nueva deuda de 1,3 millones de euros de intereses. El ex alcalde Francisco Delgado Bonilla en su último mandato estableció un plan de pagos a diez años. Desde el Ayuntamiento explican que este año se han abonado 87.500 euros en el primer semestre por la condena y otros 75.190 en concepto de intereses, las mismas cantidades que se abonarán antes de que finalice el año.

Tras 12 años denunciando el exceso de ruido procedente de los chiringuitos, los vecinos de Los Álamos y La Cizaña (Torremolinos) no se dan por vencidos pese a que el nivel de la música ha bajado considerablemente este pasado verano. Así lo explica Jorge Gallego, presidente de una de las comunidades de vecinos y que durante años ha denunciado el problema. “Por primera vez en mucho tiempo se está actuando, se han cumplido los horarios de cierre y se ha bajado el volumen de la música”, explica. No obstante, añade, “seguiremos en la lucha porque no queremos que esto vuelva a resurgir”. Algo menos optimista se muestra Vicente Jiménez, otro de los vecinos afectados, quien asegura que “el ruido ha disminuido, pero sigue molestando, por lo que el problema continúa”.

Desde la llegada de los primeros chiringuitos a la zona hasta los siete con lo que cuenta Los Álamos en la actualidad, el horario de apertura de estos establecimientos podía prolongarse hasta altas horas de la madrugada entre semana e incluso hasta primera hora de la mañana los fines de semana, según explican los vecinos. Ante esta situación, el nuevo equipo de gobierno limitó el horario hasta las 3:00 para ajustarse a la licencia de restaurante, algo que parece cumplirse “a rajatabla”.

Tras las continuas denuncias, el Juzgado de Instrucción número 2 de Torremolinos abrió diligencias de contra el Ayuntamiento en torno a los expediente por exceso de ruido entre los años 2010 y 2014. El órgano judicial solicitaba el motivo por el que no se ha efectuado ninguna actividad de seguimiento de los expedientes archivados, “a pesar de las constantes denuncias”. También pedía al Ayuntamiento que aclarase la razón por la que “no se ha abierto expediente alguno por ejercer en los establecimientos denunciados actividades no contempladas en el pliego de cláusulas de adjudicación”. Al mismo tiempo, el equipo de gobierno inició una comisión de investigación, presidida por la líder de Ciudadanos en el municipio, Ángeles Vergara, con el objetivo de aclarar las responsabilidades políticas y administrativas.

Los vecinos de Estepona, por su parte, han criticado la continuidad de los excesos de ruido procedente de los locales del puerto. En noviembre del año pasado solicitaron la ejecución forzosa de la sentencia del TSJA, que además de ordenar al Ayuntamiento a cumplir el reglamento vigente sobre el control de ruidos y de llevar a cabo las medidas necesarias para conseguir que los ruidos no excedan de los límites establecidos, lo condenaba a indemnizar a más de una veintena de vecinos, que fueron los que interpusieron el recurso contencioso-administrativo.

Un año después, la lucha por el descanso de los vecinos parece continuar. “Mientras algunos locales sí han cumplido la normativa otros siguen con las puertas abiertas con lo que el problema sigue siendo el mismo”, denuncia una de las vecinas. Desde el Ayuntamiento, en cambio, mantienen que no ha habido dejación de funciones y destacan que se realizan controles de forma periódica en los locales tanto por parte de técnicos de Comercio como por la propia Policía Local. El Ayuntamiento señala, además, que aún se está a la espera de que el TSJA dilucide cómo debe ejecutarse la sentencia.

En Nerja, los problemas de exceso de ruido se localizan en la plaza Tutti Frutti. Se trata de una zona de ocio céntrica en la que existen alrededor de una docena de bares y cafeterías donde los fines de semana se concentra parte de la movida nocturna. Mientras que los primeros tienen prohibido colocar sillas y mesas en el exterior, los segundos sí pueden tenerlos. Tras varias denuncias vecinales por ruido, el Ayuntamiento obligó a los locales de ocio a cumplir la normativa andaluza, y por tanto a retirar esas terrazas que no estaban autorizadas.

Esta zona de bares es prácticamente la única que existe en Nerja y los establecimientos de restauración y copas nacieron de forma paralela a los bloques de viviendas en la década de los 80. Actualmente, según fuentes municipales todos cumplen con la normativa municipal, y las cafeterías no ponen música y retiran las mesas del exterior a las dos de la mañana, mientras que los locales de ocio están insonorizados y no disponen de terraza.

Mas sitio para mesas que para el peaton
Nuevamente los locales de ocio obtienen la ampliacion de mesas y sillas, gracias al Ayto. de Malaga que prioriza el negocio que las molestias a los vecinos.

En la capital, el centro histórico y el barrio de El Romeral (Teatinos) avanzan por fin hacia lo que podría ser su declaración como zonas acústicamente saturadas. Hace un año se realizó un proyecto de medición del ruido y ahora el área municipal de Medio Ambiente ya ha concluido el borrador de propuesta de declaración de zonas acústicas especiales. Lo que no quita que aún queda por delante un largo camino de trámites para consensuar un plan de acción y que el mismo se apruebe en el Pleno. Por eso los vecinos aplauden la iniciativa a la vez que la miran con cierto recelo. Los residentes de ambas zonas han desarrollado desde hace años una incansable lucha para garantizar el derecho al descanso y al silencio en su domicilio. Algunos incluso, como los del entorno de plaza Mitjana, se plantean la vía judicial, aunque desde el pasado mes de septiembre la Policía Local ha conseguido reducir la concentración de personas bebiendo fuera de las terrazas habilitadas en los bares de la zona.

Desde la Asociación de Vecinos Centro Antiguo, su presidenta, Ester Ramírez, explica que hace 15 días le solicitó precisamente información al respecto al Ayuntamiento. El martes, 8 de noviembre, el colectivo celebra una reunión anual con sus socios, “y nos gustaría poder contar algo sobre el tema, porque es un problema que preocupa, además de que ya ha pasado un año desde que se midió el ruido”, expone Ramírez.

El vicepresidente de la Asociación de Vecinos El Romeral Contra el Ruido, Miguel Ángel Gil, lamenta que desde que el Defensor del Pueblo Andaluz instara al Ayuntamiento a actuar en la zona el año pasado, “sigamos con los mismos problemas”. A la espera de una nueva ordenanza de terrazas, de la declaración de zona acústicamente saturada y de poner coto a la saturación de hostelería que sufre el barrio. En el caso de Teatinos, son las avenidas Andrómeda y Plutarco, con una gran concentración de actividad hostelera, los puntos donde el ruido supera los límites permitidos en horario nocturno y durante los fines de semana. El centro, sin embargo, alberga zonas que incluso en horario de tarde han reflejado problemas de ruido por la concentración de personas. Fueron las calles Capitán y Álamos las que revelaron los datos más preocupantes tras la medición de ruido del año pasado.

Antequera, por su parte, optó por acotar el botellón para zanjar las quejas, que en su caso no provenían de los vecinos sino de un hotel. El Ayuntamiento habilitó una zona de aparcamiento para el consumo de alcohol impidiendo durante esas horas el acceso de vehículos, con lo que consiguió evitar el ruido provocado por los equipo de música y solucionar así el problema. La zona de concentración de bares de copas también suscitó las quejas de algunos vecinos, por lo que el Consistorio realizó varias mediciones de decibelios. Fue entonces cuando se les dio un toque de atención a los locales para que controlaran que sus clientes no permanecieran en la calle consumiendo alcohol. En Ronda el Ayuntamiento también tiene hay habilitado un espacio de botellón, en una parte de los Jardines de Blas Infante, próximos a varios establecimientos hoteleros del centro. Tras unos primeros años de quejas por parte de los clientes, se procedió a restringir el acceso de los jóvenes a las zonas más próximas a los alojamientos para tratar de evitar problemas.

MALAGAHOY

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