Todas las entradas por Asociacion de Vecinos El Romeral contra el Ruido

Vecinos bienvenidos, este es nuestro blog, en el intentamos plasmar el trabajo que realizamos en esta asociacion con el fin de que todos podamos conciliar nuestra vida sin ruidos y sin molestias en el entorno de nuestro barrio. Somos un grupo de vecinos que por un motivo u otro estamos sufriendo el desmesurado crecimiento, sin control municipal, de la industria de la hosteleria y el ocio en un barrio residencial como el nuestro, con lo cual las molestias que venimos sufriendo es el resultado de la incompatibilidad de un barrio residencial y el ocio, sobre todo nocturno. Nuestra asociacion se fundo en Mayo de 2007 y despues de unos años de duro trabajo y tras el aumento de los locales de ocio y restauracion en el barrio, algunos componentes de la asociacion dejaron sus cargos e incluso se fueron a vivir a otros barrios debido a las molestias continuas, por lo que nuestra asociacion estuvo algun tiempo de capa caida. A principios de 2013 un grupo de vecinos que seguiamos con las molestias continuas decidimos re-fundar esta asociacion para darnos a conocer e intentar ayudar a vecinos del barrio que sufren igual que nosotros las consecuencias del ocio y la restauracion del barrio. En Mayo de 2014 acordamos dar el salto definitivo a las redes sociales con una nueva cuenta de Facebook, este blog e incluso un grupo de Whatsapp para seguir en contacto con todos los vecinos y poder ayudarnos mutuamente y saber que no se encuentran solo ante este problema. La Junta Directiva Email: elromeralcontraelruido@hotmail.com Facebook: elromeralcontraelruido

La Fiscalía pide tres años de cárcel para los dueños de un bar en Teatinos por ruido

Los vecinos han denunciado en muchas ocasiones que el local supera los niveles marcados por ley

La Fiscalía de Málaga acusa a dos responsables de un bar de la capital malagueña para los que solicita penas de cárcel por un delito contra el medio ambiente al, supuestamente, superarse en el local los niveles de ruido permitidos con música, fiestas y retransmisiones de partidos de fútbol, lo que ocasionaron importantes trastornos a algunos vecinos. El fiscal señala en sus conclusiones iniciales que los acusados, a través de una sociedad, regentan desde noviembre de 2011 un local en la zona de Teatinos que desde su apertura, “sin haber obtenido la preceptiva licencia” para bar con música, tenía cinco televisores conectados a un ordenador “en los que retransmitían hasta altas horas de la madrugada partidos de fútbol y vídeos musicales”.

Según se pone de manifiesto en el escrito provisional de la acusación pública, los procesados tenían “plena consciencia de los perjuicios que ocasionaba a los vecinos que vivían en el bloque” y, además, señala, instalaron un aire acondicionado justo debajo del dormitorio de una de las viviendas.

EL ESTABLECIMIENTO, SEGÚN EL FISCAL, NO TIENE LICENCIA Y YA SE CERRÓ EN ENERO DE 2012

En noviembre de 2011 uno de los vecinos denunció los hechos, requiriendo la presencia de la Policía Local. Las denuncias, dice el ministerio fiscal, se fueron sucediendo en diferentes ocasiones “comprobándose en todas cómo los acusados no tenían licencia para ejercer ese tipo de actividad”. El local se llegó a cerrar en enero de 2012, “volviéndose a abrir y cerrar continuamente hasta abril”.

En ese momento, se realizaron mediciones por parte de una empresa en uno de los dormitorios y los resultados arrojaron que se superaba el nivel de ruido máximo permitido. “Pese a haber adoptado medidas mínimas por parte de los responsables del local, los acusados con pleno conocimiento de que las mismas no eran suficientes para paliar o minimizar el ruido continuaron con dicha actividad”, se indica.

De hecho, “llegaron a celebrar fiestas hasta altas horas de la madrugada”, según el fiscal, quien señala que se continuaron presentando denuncias en 2013 y en 2014 y realizando mediciones que “superaban” en varios decibelios los niveles permitidos, lo que ocasionó a los vecinos “ansiedad y trastornos el sueño” que han requerido tratamiento médico.

Para el fiscal, se trata de un delito contra el medio ambiente continuado por emisiones de ruidos perjudiciales para la salud, solicitando tres años de prisión para cada uno y multa de 12.000 euros; así como la clausura del local hasta que se adopten las medidas pertinentes para evitar dichos niveles de ruido y, en todo caso, durante un plazo de tres años.

Asimismo, el ministerio público insta a que los acusados junto con la sociedad que regentaban y la aseguradora indemnicen a cuatro vecinos perjudicados en la cantidad que se determine posteriormente en función de los perjuicios físicos y morales. El juicio en un juzgado de lo Penal está previsto para mediados del próximo mes de diciembre.

MALAGAHOY

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El Ayuntamiento quiere frenar el traspaso de bares en el Centro (y El Romeral)

La Asesoría Jurídica ampara la declaración de zonas acústicamente saturadas

La apuesta del área de Sostenibilidad del Ayuntamiento de Málaga por declarar buena parte del Centro, así como El Romeral, como Zona Acústicamente Saturada (ZAS), recibió ayer el amparo de la Asesoría Jurídica municipal. No solo en lo que al formato se refiere, sino también en las medidas diseñadas por el departamento dirigido por el concejal Raúl Jiménez, entre las que se incluye una moratoria a la concesión de nuevas licencias para negocios de hostelería en las calles en las que los niveles sonoros sobrepasan los límites permitidos.

Si bien esta acción no afectaba inicialmente al traspaso de los locales ocupados, la pretensión del equipo de gobierno del PP es que el mismo se realice con condiciones. Principalmente, explicó Jiménez, para impedir que se mantenga la misma actividad ruidosa. En este sentido, expuso: “Para ciertas actividades, como sería la de un bar de copas, no podrán ni darse nuevas licencias ni aplicar modificaciones”. Así, a modo de ejemplo, el edil señaló que sí se autorizaría el traspaso de un bar para la implantación de una panadería o una zapatería. Bien es cierto que la efectividad de la medida sería de un año, dado que las ZAS tienen esa vigencia, pudiéndose posteriormente anularlas o modificarlas si se constata que las razones que provocaron su aprobación han desaparecido.

EL TRASPASO DE LOCAL SÍ SE PERMITIRÍA PARA UNA ACTIVIDAD DIFERENTE Y MENOS RUIDOSA

La aplicación de esta medida había sido puesta en duda por el área de Comercio. Sin embargo, conforme a la aplicación de la Ley de Gestión Integrada de la Calidad Ambiental (GICA), de la Junta de Andalucía, ampara la aplicación de la misma. De acuerdo con los estudios acústicos realizados por el departamento municipal, se cuentan del orden de una veintena de vías del casco antiguo donde se superan los 70 decibelios en horario nocturno. Esta circunstancia hace que sean espacios en los que se aplicará esta medida restrictiva. Pero no es la única en la agenda municipal. Una de las apreciaciones realizadas por la Asesoría Jurídica en la reunión que ayer mantuvieron este departamento con Medio Ambiente, Promoción Empresarial y Urbanismo para abordar las ZAS alude a la necesidad de que el proyecto sea “más explícito” en ciertos planteamientos recogidos en la normativa municipal.

Uno de ellos, dijo el concejal, el relacionado con la posible limitación de los horarios de actividad de los locales de hostelería. La primera intención de Medio Ambiente era posponer la fijación de estos horarios y dejar la decisión en manos de una mesa de trabajo de la que iban a formar parte vecinos y hosteleros. “Ahora tendremos que adelantar esos encuentros”, comentó Jiménez. En cualquier caso, sí señaló que de aplicarse algún recorte horario, el mismo sólo afectará a las ubicaciones donde los niveles de saturación acústica sean superiores.

Lo que resulta claro la aprobación de las zonas acústicamente saturadas tendrá que espera aún algunas semanas. Y ello porque Asesoría Jurídica recomendó ayer al área que antes de ir adelante con la tramitación lleve a debate la propuesta a la mesa transversal de lucha contra el ruido, que no está creada.

MALAGAHOY

Vivir con ruidos (y muchos)

‘Málaga Hoy’ mide los niveles acústicos en varios puntos de la ciudad y todos incumplen la recomendación de no superar los 65 decibelios

 

Ruido. En Málaga hay mucho ruido. Los decibelios superan no sólo lo permitido sino lo conveniente para la salud. Las normativas de las administraciones públicas no se cumplen y las recomendaciones y pautas a seguir que ellas mismas se marcan están escritas sobre papel mojado. Lograr el objetivo de calidad acústica en los pasajes más transitados es una tarea difícil, cuando no imposible. Acaso una utopía más aplicable a un lugar bucólico, en el que el único sonido que interrumpe el silencio es el piar lejano de un ave, que a una capital del Mediterráneo, donde el estruendo de una obra sin pantallas de reducción de ruido se mezcla con el zumbido de un camión de la limpieza y el fragor de motores de combustión y tubos de escape.

La contaminación acústica no es un asunto baladí. Aunque la del aire es la que más suele preocupar entre los ciudadanos, la acústica también es una cuestión seria que en Málaga se antoja bastante difícil que vaya a tener una solución a corto plazo. El Reglamento de Protección contra la Contaminación Acústica en Andalucía, recogido en el Decreto 6/2012 de la Junta, establece que en sectores del territorio con predominio de suelo de uso residencial –es decir, en calles en cuyos aledaños viven personas– es conveniente y deseable que los decibelios no superen los 65 dBA (decibelios) en horario diurno. Este periódico, acompañado de Javier Garoz, el director técnico de ingeniería acústica de Aistec, una empresa malagueña acreditada por la Empresa Nacional de Acreditación (ENAC) y que ha sido contratada por el Ayuntamiento de Málaga para, entre otras tareas, realizar el tratamiento acústico de la última planta del Palacio de la Aduana, pudo corroborar que los niveles acústicos de la ciudad distan mucho de cumplir con el decreto autonómico.

El estudio, realizado con un sonómetro homologado y con mediciones de varios minutos en cada zona analizada para obtener un promedio fiable, se llevó a cabo el jueves 2 de noviembre entre las 10:00 y las 12:00. El recorrido comenzó en la calle Larios, a las 10:00, cuando el centro aún se estaba desperezando y el ajetreo de la vía era bastante menor con respecto al que se produce en horas más vespertinas. Aun así, y tratándose de un paseo peatonal en el que durante los más de siete minutos que duró la medición no circuló ni un solo vehículo autorizado, el ruido promedio fue de 73.2 dBA, ocho puntos más que el objetivo propuesto por la Junta.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte de que someterse a ruidos superiores a los 70 dBA conlleva efectos negativos en el organismo humano, y recomienda evitar durante el día los 55 dBA. Si en una calle como Larios, cortada al tráfico, resulta misión imposible seguir los consejos de la OMS, en el segundo punto del trayecto, la Alameda Principal, la situación es incluso peor. Y es que en el carril central de la vía, donde cualquier vehículo circula a sus anchas, el promedio se elevó hasta los 77.1 dBA, llegando a veces a picos superiores de 80 dBA, durante el paso de una motocicleta de alta cilindrada y de vehículos pesados. Es aquí donde el técnico que nos acompaña reflexiona sobre la conciencia que deben tomar tanto la Administración como los ciudadanos, por ejemplo, con el transporte público: la primera debe garantizar una red fluida, amplia y ecológica, y los segundos optar por desplazarse en ella y no en vehículos de combustión interna que contaminan demasiado.

Las obras también fueron objeto de estudio en este reportaje y, como no iba a ser de otra manera, los niveles acústicos superaron, y mucho, el decreto. Tras pasar por el mercado de Atarazanas y calcular que el promedio en su interior era de 71.7 dBA a las 10:30 –en 2009, este periódico hizo la misma prueba pasado el mediodía, en la hora de mayor bullicio, y superó los 80 dBA–, se colocó el sonómetro a unos 20 metros de las máquinas que actúan en las obras del Metro. A esa distancia, el ruido promedio que captó el aparato fue de 73.4 dBA. Un nivel elevado que, sin embargo, es mayor cuando se hace la medición en otras obras que sí están abiertas al paso de peatones, como una de pequeña dimensión que se estaba haciendo en calle Bolsa y en la que cualquier persona que caminase junto a ella se sometió a un ruido promedio de 77.1 dBA, la misma cifra que dio en la Alameda durante el paso continuo de decenas y decenas de vehículos.

La doctora Victoria Fernández, neurofisióloga en el Hospital Regional de Málaga, explica que con la simple exposición a ruidos superiores a los 35 dBA se produce una alteración del sueño que puede conllevar graves problemas para la salud: “El ruido tiene efectos muy nocivos sobre la estructura del sueño, porque impide su conciliación y cambia de fase”, dice Fernández, quien recuerda que estos cambios afectan directamente al sistema autónomo, el cual “maneja la presión arterial, la frecuencia cardiaca y la temperatura del cuerpo”, de manera “que se resiente y puede dar lugar a multitud de enfermedades celebrovasculares que a largo plazo pueden ser muy nocivas”.

Dormir adecuadamente es indispensable para tener una vida saludable, sin embargo, los ruidos dificultan conseguirlo. Y qué ruido más conocido para los ciudadanos que el del camión de la basura o de la limpieza que cada noche se pasea por las calles e interrumpen el descanso. Precisamente, por este motivo, durante el trayecto se decidió hacer una pausa para medir el ruido que generaba un camión de la limpieza estacionado en la calle Doctor Felipe Sánchez de la Cuesta y Alarcón. El resultado, que a estas alturas ya no sorprende, fue de 78.1 dBA, un nivel que, salvo que tengas una casa perfectamente insonorizada, incidirá cada noche en tu sueño y te podrá acarrear, a largo plazo, problemas cerebrovasculares, así como “insomnio, depresión y bajo rendimiento en el trabajo”, tal como y explica la doctora Fernández. Habida cuenta de que las mediciones sobrepasaban con facilidad los límites establecidos, el penúltimo punto que optó por analizarse fue a las puertas de un hospital, en este caso, del Dr. Gálvez. ¿Podría la entrada de un hospital disfrutar de un nivel acústico adecuado, más teniendo en cuenta que está situado en una zona céntrica con el acceso al tráfico restringido? La respuesta es no, ya que si bien el promedio fue el más bajo de todos los puntos analizados –67.1 dBA–, se siguió superando los 65 dBA que pide la Junta. El colofón final fue el punto escogido para finalizar el estudio: el túnel de la Alcazaba. Cualquiera que haya recorrido andando dicho túnel con vehículos en circulación habrá podido experimentar cómo cada palabra que pronuncia se pierde en un estruendo de motores y cómo los tres minutos que se tarda en atraversarlo son suficientes para que los oídos se taponen y el ritmo cardiaco se acelere. Lo cual no es extraño, pues el sonómetro captó un promedio de 86.5 dBA, que en más de una ocasión –como por ejemplo cuando pasó una motocicleta– se elevó a niveles superiores de 90 dBA.

En definitiva, en Málaga se hace ruido. Y como decíamos al principio, muchísimo. Los 65 dBA diurnos que considera la Junta de Andalucía como óptimos no pueden cumplirse, ni siquiera a las puertas de un hospital. Y lo cierto es que parece que desde las entidades públicas no se le ha dado la importancia que merece en los últimos años, a pesar de la existencia de más estudios, tanto sanitarios como urbanísticos, que explican, uno, los muchos problemas que tiene vivir rodeado de ruido y dos, cómo evitarlo. Como paradigma de esta situación, Garoz pone como ejemplo la avenida Plutarco, en Teatinos, una zona de relativamente reciente construcción en la que se ha permitido que se abran bares y terrazas justo debajo de viviendas, a pesar de ser un barrio que cuenta con la extensión suficiente como para tener una zona de ocio en una parte que no tenga por qué afectar acústicamente a los vecinos. Pero así es Málaga, y el Ayuntamiento lo sabe, aunque no haga lo suficiente para solucionarlo, pues el Mapa estratégico de ruido ciudad de Málaga, elaborado por el propio Consistorio, concluye que en torno al 29 % de la población total de la ciudad –unas 165.000 personas– está expuesta en sus edificios a valores por encima de 70 dBA. Sin duda, vivir en Málaga es vivir con ruidos –y muchos–.

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Retirarán la terraza de 10 a 30 días a los locales que acumulen varias faltas

La nueva ordenanza abre la vía a que la Policía Local pueda levantar mesas y sillas en el momento

El Ayuntamiento de Málaga, tras cuatro años de proceso, acaba de poner a cocer la que será su nueva ordenanza de vía pública. A la espera de su tramitación final, que alargará su entrada en vigor aún algunos meses, el texto que actualizará al aún vigente, que data de 2007, introduce como novedad la posibilidad de que los agentes de la Policía Local retiren de manera inmediata y sin previa petición de Comercio una terraza o parte de ella ante la existencia de un incumplimiento. A ello se suma la opción de, junto a la multa económica, suspender entre 10 y 30 días la autorización que se le conceda a un negocio de hostelería que reincida en la ocupación excesiva.

Con ello se busca disuadir a los empresarios incumplidores y a los que, hasta la fecha, parecía compensar pagar la sanción correspondiente a cambio de explotar más superficie de la permitida. La ordenanza actual ya fija la opción de retirar el permiso cuando la infracción es continuada. “El objetivo es disuasorio. A la hora de tener un exceso de metros te lo piensas más si te van a quitar de forma inmediata la terraza o te la van a suspender de 10 a 30 días”, explicaba el director general de Comercio, Eugenio Benítez, quien añadió: “eso bajará la ratio de personas que incumplan”.

En esta misma línea, la concejala de Promoción Empresarial, María del Mar Martín Rojo, recordó que ésta era una de las quejas habituales de los vecinos del Centro, que veían como a pesar de que se ponían multas a ciertos locales, la situación de ocupación de las terrazas no variaba. La iniciativa fue aplaudida por el presidente de Mahos, Jesús Sánchez, quien puso el acento en la “demonización” sufrida por el sector en los últimos años. “Del 100% de los hosteleros hay un 10% que no cumple, pero ese 10% nos hace un daño muy grande”, expuso Sánchez, quien advirtió del “castigo ejemplar” que va a suponer la retirada temporal de la terraza a esos incumplidores, “a los que no les importaba pagar 500 euros de multa”. “Cuando le quiten la terraza una semana todos sabremos quién se pasa de la raya”, añadió.

El texto nace, a priori, con el consenso de los empresarios y de los vecinos, cuyos representantes también estuvieron presentes en la rueda de prensa. “No queremos ser el patito feo de la propuesta”, admitió Óscar Agudo, representante de la Asociación de Vecinos Centro Antiguo. A su juicio, la norma tiene que ser un paso adelante para controlar la actividad hostelera. También mostró su satisfacción con el texto el presidente de la Agrupación Desarrollo Málaga Accesible, Alfredo de Pablo, quien destacó la obligación marcada de que se garantice siempre un paso de 2 metros libres en todas las calles. Este pasillo tendrá que ser de 3 metros en las vías peatonales (para garantizar el paso de las emergencias) y pasajes y de 4 metros en las calles de preferencia peatonal. Unos parámetros que hoy por hoy incumplen mucho de los bares y restaurantes.

Otra de las aportaciones de la nueva ordenanza es que se reduce el espacio del que podrá disfrutar los negocios de hostelería en forma de terraza. Si hasta ahora un bar, por ejemplo, podría tener en la calle la misma superficie que en el interior, ahora este parámetro se reduce al 75%. Es decir, un local de 100 metros sólo podrá contar con 75 metros.

A juicio de la presidenta de la Asociación de Comerciantes del Centro, María Ángeles Valenzuela, esta limitación puede generar un reducción en los precios de alquiler en el casco antiguo. “Hasta ahora se estaba vendiendo la vía pública”, llegó a decir en alusión al derecho de terraza que tenían garantizado los bares. Al acotarse este espacio “es posible que haya locales que en lugar de ser ocupados por bares lo vuelvan a ser por comercios”, dijo.

Otra variación afecta a los planes de aprovechamiento, figura empleada hasta la fecha para ordenar las terrazas en ciertas zonas del Centro con unas condiciones muchos menos restrictivas de lo marcado en la norma. Martín Rojo expuso que la autorización de los mismo solo se podrá hacer previos informes de Urbanismo y de Medio Ambiente y competerá su aprobación a la Junta de Gobierno Local y no a Comercio. No obstante, los planes ya en vigor seguirán existiendo.

MALAGAHOY

Las terrazas perderán espacio en Málaga

La Policía Local podrá retirar todas las mesas y sillas de los negocios que ocupen más espacio del autorizado por la futura ordenanza de Vía Pública

 

JUAN SOTOMálaga

La hostelería va a perder peso en la ciudad. El Ayuntamiento ha dado luz verde a la futura ordenanza de Vía Pública, que obligará a reducir gran parte de las terrazas de la ciudad. El nuevo documento, que ayer fue aprobado por la Junta de Gobierno Local y se llevará a aprobación inicial en el próximo Pleno, recoge que el espacio destinado a mesas y sillas no podrá superar en ningún caso el 75% de las dimensiones del local, lo que en la práctica supondrá la reducción de la gran mayoría de los negocios de hostelería.

Y no sólo eso. En la futura ordenanza se obligará a los empresarios a que coloquen todo el mobiliario fijo dentro del espacio delimitado para evitar que los carteles, pizarras o toldos se coloquen en mitad de la calle. Según detalló ayer la concejala de Promoción Empresarial, María del Mar Martín Rojo, las concesiones ya no se realizarán por mesas y sillas sino por metros cuadrados para evitar una ocupación excesiva de la calle. Si no se producen alegaciones, la ordenanza podría ponerse en marcha a principios del año que viene.

Con esta nueva normativa, el Ayuntamiento pretende ser más contundente con los infractores y, sobre todo, con los reincidentes. Para ello va a dar potestad a la Policía Local para que retire las terrazas de los negocios que no cumplan con el espacio autorizado. Los empresarios estarán obligados a tener visible un plano de los metros autorizados, y en caso de superarlos los agentes podrán desmantelar la terraza por completo sin necesidad de contar con una orden previa.

El documento también preverá sanciones más duras para los negocios que no se atengan al espacio autorizado, ya que las multas podrían ser de hasta 3.000 euros en el caso de los incumplimientos muy graves (carecer de licencia o superar el espacio concedido). Además, a los reincidentes incluso se les retirará la autorización de la terraza durante un plazo de entre 10 y 30 días.

Principales novedades

Paso.
Se deberá permitir un paso libre de dos metros para el tránsito peatonal y mantener un metro a los portales de viviendas.
Ocupación.
Las mesas y sillas no podrán ocupar más del 50% de la superficie peatonal total. Tampoco podrán ocupar más del 75% de la superficie del local.
Toldos.
En calles peatonales y en todo el Centro Histórico se prohibirá la instalación de toldos rígidos.
Separados.
La autorización no podrá contemplar dos zonas separadas de ocupación salvo que las condiciones de la calle así lo aconsejen.
Plano.
Los negocios deberán contar con un croquis en el que se detalle la ocupación permitida.

En un nuevo intento por regular la ciudad y encontrar el equilibrio deseado entre vecinos, turistas y empresarios, la nueva norma garantizará que en todas las calles haya un espacio libre para el paso de peatones de al menos dos metros (tres en las calles peatonales y cuatro en las vías de preferencia peatonal), y prohibirá los toldos fijos en las calles peatonales y en todo el Centro Histórico. Igualmente, todo el mobiliario de la terraza deberá estar dotado de tacos de goma para reducir el ruido generado tanto por la instalación como por la recogida del mismo. Los empresarios tendrán un plazo de seis meses para adaptar sus instalaciones a las condiciones que establece el texto y de un año para cambiar los toldos.

Horarios a debate

La futura norma no entra a valorar, de momento, los horarios de cierre de los negocios. Inicialmente el texto se remite a la Orden de 25 de marzo de 2002 de la Consejería de Gobernación de la Junta de Andalucía que regula los horarios de apertura y cierre de los establecimientos públicos andaluces, aunque sí recogerá la posibilidad de reducirlo por acuerdo de la Junta de Gobierno Local. En la misma línea, la ordenanza también dejará abierta la posibilidad de establecer planes de aprovechamiento (excepciones a la norma) previa petición de otras áreas, medida que también deberá ser ratificada por la Junta de Gobierno Local. Por contra, elimina los plazos para solicitar la autorización de mesas y toldos, por lo que ésta se puede realizar en cualquier momento del año.

La edil explicó que la ordenanza busca el equilibrio entre la actividad económica y comercial, entre hostelería y comercio, y «garantizar el descanso al vecino sin dejar atrás que se trata de una ciudad turística con gran paso peatonal y que debe ser accesible». En esta línea dijo que será más flexible y fácil de entenderse, muy ágil en su aplicación y bastante más ejecutiva que la anterior.

En esta línea aseguró que la norma no tiene vocación recaudatoria sino que se esfuerza en incluir medidas ejemplarizantes acordadas tanto con la asociación de hosteleros como con los vecinos. «Se ha tenido especial interés por mejorar la eficacia de la acción municipal», resumió.

En la presentación de la futura ordenanza participaron diferentes responsables de la asociación de hosteleros Mahos, vecinos del Centro Antiguo, asociación de comerciantes Centro Histórico, Confederación de Empresarios y Agrupación de Desarrollo Málaga Accesible, que destacaron los beneficios que tendrá la nueva normativa para cada uno de los colectivos afectados.

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La policía desmantelará las terrazas de los negocios que ocupen más espacio del autorizado en Málaga

La futura ordenanza de Vía Pública prohibirá que los negocios tengan más superficie de terraza que de local

 

JUAN SOTOMálaga

 

La Policía Local va a tener carta blanca para retirar las terrazas de los negocios que no se ajusten a la nueva ordenanza de Vía Pública. La futura norma, que hoy será aprobada en una Junta de Gobierno Local extraordinaria antes de someterse a la aprobación del Pleno, dará más libertad a los agentes, que hasta ahora solo actuaban previo requerimiento del área correspondiente. Una vez que la norma esté en vigor los policías estarán facultados para desmantelar la terraza por completo, y no sólo la parte que incumple la normativa.

La futura ordenanza, que ha sido presentada hoy por la concejala de Comercio, María Del Mar Martín Rojo, también incluirá sanciones más duras para los negocios que no se atengan al espacio autorizado, ya que a los reincidentes incluso se le retirará la autorización de la terraza durante un plazo de entre 10 y 30 días.

En un nuevo intento por regular la ciudad y encontrar el equilibrio entre vecinos, turistas y empresarios, la nueva norma garantizará que en todas las calles haya un espacio libre de paso mínimo de dos metros, prohibirá los toldos fijos en todo el Centro Histórico y no permitirá que ningún negocio ocupe con terraza más del 75% de las dimensiones del local.

La edil ha explicado que la ordenanza persigue buscar el equilibrio entre la actividad económica y comercial, entre hostelería y comercio, y “garantizar el descanso al vecino sin dejar atrás que es una ciudad turística con gran paso peatonal y que debe ser accesible”. En esta línea ha dicho que la norma será más flexible y fácil de entenderse, muy ágil en su aplicación y más ejecutiva que la anterior. Los empresarios tendrán un plazo de 6 meses para adaptar sus instalaciones a las condiciones que establece el texto.

En la presentación de la futura ordenanza han participado responsables de la asociación de hosteleros Mahos, vecinos del Centro Antiguo, asociación de comerciantes Centro Histórico, Confederación de Empresarios y Agrupación de Desarrollo Málaga Accesible.

 

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Declarar zonas acústicas saturadas permitirá retirar licencias para terrazas

El edil de Sostenibilidad Medioambiental espera que se aprueben de forma inicial en octubre y reconoce discrepancias sobre el horario de cierre

 

José Antonio Sau 17.10.2017 | 09:18

El edil de Sostenibilidad Medioambiental, Raúl Jiménez, aprovechó ayer una pregunta de Málaga Ahora para explicar que se está estudiando la declaración de zonas acústicamente saturadas en varias calles del Centro Histórico y del Romeral, fundamentalmente por el ruido de los bares de copas y restaurantes y la interferencia que generan en el descanso de los vecinos. Estas declaraciones permitirán, explicó, «no otorgar nuevas licencias, retirar las licencias para terrazas e, incluso, parar la actividad, aunque este último punto puede ser excesivo».

Antes de eso, habrá de aprobarse la ordenanza de vía pública, la que regula las terrazas de los establecimientos hosteleros, que tanta polémica ha levantado en la ciudad a lo largo de los últimos tiempos. La idea es que estas zonas acústicamente saturadas vayan a aprobación inicial por parte de la Comisión de Medio Ambiente del próximo mes de noviembre. Pero el trámite no acabará ahí: luego habrá un periodo de exposición pública para los grupos políticos, en el que estos podrán alegar; y otro para la ciudadanía, de forma que después se producirá la aprobación definitiva. «Los grupos seremos los que aleguemos», declaró, para reconocer que difícilmente «todos los que están involucrados aquí quedarán contentos». El principal problema es el horario de cierre de los locales: los vecinos quieren una cosa y el sector, otra.

Una vez aprobadas las zonas acústicamente saturadas, se creará una mesa técnica formada por vecinos y restauradores y ahí se decidirá un horario de cierre consensuado. «Queremos que todos queden conformes», precisó, para recordar que no todas las calles presentan los mismos problemas, y, por ejemplo, el Centro Histórico presenta «una gran actividad comercial». «Las propuestas son diferentes en función de la intensidad de los ruidos», dijo, en alusión a que no es lo mismo que se supere lo establecido por algunos decibelios o por muchos.

«Medidas excepcionales»

«El documento de zonas acústicas saturadas irán a aprobación el mes que viene. Son medidas excepcionales que involucran a algunas ordenanzas», reflexionó, para reseñar acto seguido que los horarios se regularán en la mesa de trabajo.

Jiménez también señaló que hay una propuesta para establecer una moratoria en las licencias a discotecas, pero eso «deberá de ser debatido y aprobado», por lo que su mensaje principal estribó en solicitar consenso a la hora de poner en marcha esta batería de medidas que, de no ser así, serán rechazadas por los hosteleros.

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Málaga probará toldos para rebajar el ruido de las terrazas de los bares

  • La experiencia se hará en noviembre
  • Pueden reducir en 20 decibelios el impacto sobre las viviendas

    A falta de aprobar una nueva normativa con la que afrontar el problema del ruido en buena parte del Centro histórico y barrios como El Romeral, incluyendo la declaración de las zonas acústicamente saturadas, el Ayuntamiento de Málaga opta por soluciones imaginativas. El concejal de Sostenibilidad Ambiental, Raúl Jiménez, anunció ayer en un congreso celebrado en La Coruña su intención de probar el próximo mes la efectividad de unas pantallas que colocadas en las terrazas de los bares y restaurantes permitirían reducir sensiblemente el ruido que generan.

    De acuerdo con los datos aportados desde el Consistorio, la primera experiencia se realizará en la fachada de la sede del Centro Asesor Ambiental, localizado en la Plaza Montaño, en donde se reproducirán las condiciones de una terraza de ocio para testar inicialmente el resultado del apantallamiento. A continuación, se instalarán los elementos de insonorización en situaciones reales, para obtener una valoración definitiva de su eficacia.

    El nuevo sistema, diseñado por la ingeniera acústica Inés Aragüez, se basa en la interposición, entre el foco emisor del ruido y el receptor, de una pantalla o barrera que actuará absorbiendo una fracción de las ondas sonoras y difractando el resto. Esa acción evitará que dichas ondas lleguen directamente a la fachada del edificio en el que se ubica el local y se logre una atenuación del ruido.

    La solución técnica propuesta emplea, a modo de techo de la terraza, una estructura formada por paneles sándwich absorbentes, que se montarán de forma abisagrada semejante a un acordeón para hacer posible su plegado junto a la fachada cuando no se esté utilizando. De esta manera, la seguridad de las viviendas situadas en la primera planta del edificio no se ve comprometida.

    Jiménez defendió la utilización de estos paneles porque ofrecen un alto parámetro de aislamiento acústico, que se sitúa entre 20 y 30 decibelios. Además, se trata de elementos que pueden adaptarse tanto a las necesidades mecánicas como estéticas que requieran su uso. El proyecto propone que la parte superior de los paneles sea de color blanco, con la idea de que actúen al mismo tiempo como reflector solar, haciendo funciones también de barrera térmica para los usuarios de la terraza. Según las estimaciones iniciales, el uso de este apantallamiento permitiría la reducción acústica de 20 decibelios en el ruido que lleva a la terraza de la vivienda situada en el primer piso, y de 9 decibelios, en el caso de la vivienda situada enfrente.

    Este paso se produce cuando desde hace meses el equipo de gobierno del PP viene amagando con la posibilidad de declarar las zonas acústicamente saturadas, lo que llevaría aparejado la aplicación de medidas de control sobre la actividad hostelera. Entre las líneas de acción marcadas está la de aplicar una moratoria con el fin de no autorizar la apertura de nuevos locales en esos puntos, al tiempo que, en los estudios técnicos, se llega a manejar la opción de reducir la superficies de las terrazas. No parece, en todo caso, que la idea del Ejecutivo local pase por intervenir de ese modo. Las mediciones realizadas confirman la existencia de cerca de una veintena de calles del casco antiguo en las que se llegan a superar los 70 decibelios en horario nocturno, cuando el límite máximo según normativa es de 55.

    MALAGAHOY

Los vecinos del Centro de Málaga temen el ‘efecto llamada’ si hay moratoria sobre nuevos bares

Los hosteleros se oponen a la futura declaración de zonas acústicamente saturadas al considerar que las mediciones realizadas «no son legales»

 

JUAN SOTOMálaga
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Aunque con argumentos bien diferentes, los hosteleros y los vecinos creen que la moratoria que plantea el Ayuntamiento para la instalación de negocios de hostelería no acabará con los problemas que sufre el Centro de la capital. Tras anunciar este periódico que el área de Medio Ambientecatalogará cerca de un centenar de calles como Zonas Acústicamente Saturadas, los diferentes actores han acusado al Consistorio de actuar sin rigor.

La portavoz de la asociación de vecinos Centro Antiguo, Mercedes Espinel, considera que el simple anuncio de la moratoria supondrá un ‘efecto llamada’, ya que todos los hosteleros que quieran instalarse en el Centro lo harán antes de que esa norma entre en vigor, con lo que el problema aumentará. A su juicio, la verdadera solución sería aplicar las actuales ordenanzas, «que impiden a los negocios de hostelería hacer muchas de las cosas que ahora se ven con normalidad».

Para esta responsable vecinal la situación que se vive en la actualidad ya es insostenible, ya que muchos negocios ocupan toda la calle «y no puede pasar ni una silla de ruedas». Y por ello defiende el aumento de la vigilancia y la contundencia en las sanciones. «Si al empresario que se pasa se le multa con 3.000 euros y se le quita la licencia, se acabaría el problema», vaticina. Por eso cree que la medida anunciada «no es más que un globo sonda que no se va a quedar en nada».

Tampoco creen que sea la solución los empresarios de las zonas afectadas. El presidente de la asociación de hosteleros de Málaga, Jesús Sánchez, se muestra tajante al asegurar que los datos de los sonómetros sobre los que se basan dichos estudios no son legales, ya que en ningún documento se aportan datos sobre la homologación de los aparatos ni han tenido en cuenta las temporadas pico como la Semana Santa o la feria. «Todo lo que se ha hecho después no sirve de nada, ya que tendrían que haber dado un plazo de quince días para alegar sobre esos datos antes de dar ningún otro paso», considera.

Los dueños de bares y restaurantes creen que la medida debería consensuarse

Y todo ello sin considerar el daño que podría hacer tal catalogación al Centro y al turismo. «Nosotros apostamos por todo lo contrario, porque el Centro sea zona acústicamente turística», asegura. «¿Si no por qué se esfuerzan en traer a tantos visitantes y a tantos cruceros», se pregunta. A su juicio, de esto salir adelante «sería la ruina del sector», ya que una cosa es regular la actividad y otra «poner límite a la actividad en calles concretas».

Más allá, Sánchez entiende que una decisión de este tipo no se puede tomar a la ligera, sin un debate riguroso con todas las partes implicadas y con la simple aprobación de la Junta de Gobierno Local. «Se trata de un tema de ciudad, que estaría incluso por encima del Plan General de Ordenación Urbana y que necesita de la aprobación de todos los grupos municipales».

Hosteleros y residentes se oponen así a la futura declaración de Zonas Acústicamente Saturada que pretende sacar adelante el área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Málaga durante el actual mes de octubre. Tal y como adelantó este periódico el pasado sábado, la intención municipal es impedir la apertura de nuevos negocios de restauración y limitar los traspasos en un centenar de calles del Centro y de Teatinos.

De aprobarse esta medida, los empresarios que quieran abrir un negocio en las zonas designadas estarán obligados a solicitar una licencia nueva, y sólo se concederá si la actividad genera un menor impacto acústico que la anterior. Así, si cerrara una discoteca sólo se podría abrir un bar musical, o algo de categoría inferior;o si lo hace un restaurante, sólo podría abrir un comercio.

 

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Reducción de horarios o establecer días de descanso escalonados, otras medidas

El estudio técnico para la declaración de zonas acústicas especiales recomienda eliminar el 50% de las terrazas en la plaza de la Merced

 

JUAN SOTOMálaga
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Las medidas que contempla el Ayuntamiento para acabar con el exceso de ruido en el Centro y en Teatinos no sólo se reducen a establecer una moratoria para los negocios de hostelería y a limitar los traspasos en las zonas más afectadas. Además de estas actuaciones genéricas, el área de Sostenibilidad Medioambiental también contará con otras herramientas, entre las que se incluyen la reducción de los horarios de los negocios o incluso forzar a los establecimientos a cerrar en días escalonados para reducir el impacto ambiental.

Desde el Consistorio reconocen que estas medidas no se tomarán de forma inmediata, sino que se debatirán de forma individual entre los vecinos y los empresarios de las calles afectadas. Aun así, el estudio técnico para la declaración de zonas acústicas especiales en Málaga, realizado por la empresa Sincosur, recomienda medidas más restrictivas como la reducción del horario de las terrazas, un mayor control por parte de la Policía Local o la realización de diferentes campañas de sensibilización.

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Tras analizar los resultados registrados por los sonómetros que se instalaron en 41 ubicaciones del Centro y Teatinos, el informa valora que la zona de principal afección es el entorno de la plaza Uncibay-Mitjana, en donde se concentran el grueso de las actividades de ocio nocturno en el Centro. Tras esta se sitúa el entorno de la calle Granada y Compañía, con un grado de afección medio-alto;y la calle Alcazabilla, con un grado de afección medio. En Teatinos concluye que los principales problemas se producen en la avenida Plutarco, con una afección medio-alta.

Como medidas concretas, los responsables del estudio recomiendan al Ayuntamiento la eliminación del 50% de las terrazas de la plaza de la Merced y de las zonas de Uncibay y Mitjana, y que los veladores se retiren a las 23 horas los jueves, viernes y sábados para forzar a un cambio de la tendencia horaria de la evolución del ruido en dicha zonas.

 

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