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La Policía Local de Málaga crea una unidad especial que vigila las terrazas

Los agentes harán un seguimiento exhaustivo de los locales de restauración que no cumplan con la norma y tendrán acceso a las bases de datos de Medio Ambiente y Comercio

José Antonio Sau 18.06.2017 | 15:56

 

Los hosteleros esperan un incremento en la facturación del 5% este verano y creen sufrir más inspecciones

El Ayuntamiento de Málaga ha creado una unidad especializada en hostelería con el fin de hacer cumplir la normativa en cuanto a horarios, contaminación acústica, terrazas, entre otros aspectos, a los negocios de la ciudad. El departamento estará integrado por tres oficiales y nueve funcionarios ya expertos en este tipo de asuntos, dado que lo que se persigue es la especialización y el conocimiento exhaustivo de la ley y el trato continuado con los empresarios del sector aplicando así el principio de proporcionalidad.

El edil de Seguridad, Mario Cortés, explica que el concepto clave es el de proporcionalidad, es decir, no quiere que se dé la impresión de que el Ayuntamiento y la Policía Local se mueven a impulsos, haciendo inspecciones según las épocas del año, sino que una unidad especializada controlará que todos los empresarios cumplirán la normativa. Asimismo, estos funcionarios tienen apoyo tecnológico de última generación y, cuando realizan una inspección, pueden consular las bases de datos de las áreas de Medio Ambiente o Comercio para ver si su documentación está en regla. «Además, no se trata sólo de aplicar medidas punitivas, sino también de proponer medidas en el ámbito de Vía Pública o Urbanismo», dice.

Su idea es «hacer un seguimiento exhaustivo» de los establecimientos de restauración que no tienen licencia de apertura, ocupación u otros documentos en regla. Eso supone un control casi diario de estos empresarios con el fin de que regularicen la situación de sus bares y restaurantes. A los que cumplan, una vez girada la inspección, no volverán a ver a la Policía Local hasta cuando toque por ley. «Si alguno tiene un decreto de algún tipo, vamos a comprobar casi todos los días los documentos. Si no, se aplica el principio de proporcionalidad y no se les inspeccionará hasta cuando legalmente esté estipulado», subraya. «El que cumple puede estar tranquilo y el que no, tiene que cumplir», precisa.

Para desarrollar esta unidad, que trabaja desde hace dos meses en las calles de toda la ciudad, aunque con especial intensidad en aquellas que tienen una mayor concentración de bares y restaurantes, varias áreas municipales han debido coordinarse.

¿Qué dicen los hosteleros de cara a la política de inspecciones de terrazas, documentos y horarios de la Policía Local? José Simón Martínez, portavoz de la asociación Mahos-Amares, que aglutina a la mayor parte del sector, subraya que las últimas conversaciones con el Ayuntamiento fueron encaminadas a ampliar el horario de cierre de los locales, pero se les dijo que no. Lo que sí reconoció es que la presión de la Policía Local en forma de inspecciones se ha recrudecido en las últimas semanas. «Es cierto que los hosteleros se quejan, pero el que está dentro de la norma, de la ley, no lo hace; se queja quien infringe», subraya.

Es decir, los hosteleros malagueños no creen que esta oleada de inspecciones obedezca a una campaña especial. Martínez insiste en la necesidad de que la Ordenanza de Terrazas actual, y la próxima a aprobar, deben ser más «cumplibles», en el sentido de que son muy restrictivas, dice, por lo que es necesario ampliar los metros de ocupación de la vía pública de los que disponen algunos negocios en determinadas zonas de la ciudad. «Había muchos locales que sobrepasaban lo permitido, al meterse en lo estipulado por la norma, hubo problemas y tuvieron que despedir trabajadores. Por ello, en algunos casos puntuales habría que ser más permisivos en cuanto al espacio que ocupan las terrazas», precisa.

En otro orden de cosas, las perspectivas veraniegas del sector son muy buenas, por no decir excelentes. «Esperamos un incremento de la facturación del cuatro o cinco por ciento, como ha ocurrido en los dos últimos años», calcula el portavoz de los hosteleros malagueños. «Las perspectivas son buenas en Málaga en general, el Centro Histórico en particular. La tendencia a lo largo de los dos o tres últimos años ha sido ascendente y estamos muy satisfechos con el ritmo de crecimiento», aclara Martínez.

«Nosotros vemos los índices de ocupación hotelera, el número de vuelos que llega al aeropuerto, la evolución de la economía y, teniendo en cuenta todo eso, sabemos que este verano va a ser bueno», añade el portavoz de los hosteleros malagueños.

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El mapa de ruido se adjudicará tras el verano y estudiará las quejas ciudadanas

El Área de Sostenibilidad Medioambiental ya ha resuelto el recurso de reposición presentado contra el pliego de condiciones

José Antonio Sau 22.05.2017 | 02:15

Siete empresas concursaron a finales de abril para redactar el plan

El Ayuntamiento de Málaga espera poder adjudicar la redacción del tercer Mapa Estratégico de Ruido de la Aglomeración de Málaga el próximo mes de septiembre, un concurso de licitación al que se presentaron siete empresas especializadas, según se conoció a finales de abril.

De cualquier forma, el Área de Sostenibilidad Medioambiental ya ha resuelto el recurso de reposición interpuesto por un colegio profesional contra el pliego de condiciones, que atacó porque esta corporación entendía que no podía adjudicarse la elaboración de un plan tan importante en base a criterios exclusivamente económicos. El Consistorio ya ha contestado en el sentido de que antes de concursar hay que cumplir una serie de requisitos técnicos muy exigentes y precisos; una vez que la sociedad peticionaria cumple con los mismos, sí se tiene en cuenta el precio. Por tanto, el criterio no es solamente económico. Ahora, el colegio afectado podría acudir a la vía Contencioso-Administrativa, pero si eso no ocurre, lo que es previsible porque se eternizaría todo dada la sobrecarga de estas oficinas, lo normal es que en septiembre se resuelva el concurso, indicaron fuentes del área.

Con el procedimiento, el Ayuntamiento de la ciudad responde a la obligación de revisar y actualizar el diagnóstico de la situación acústica del municipio, recogida en el marco normativo de la Unión Europea (directiva 2002/49/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 25 de junio de 2002, sobre evaluación y gestión del ruido ambiental), y en su trasposición al ordenamiento jurídico español, a través del cual se exige a las aglomeraciones evaluar el ruido y revisar los niveles existentes cada cinco años. Málaga será una de las primeras ciudades del país en cumplir con ese trámite, lo cual la sitúa a la vanguardia nacional de la lucha contra la contaminación acústica. El estudio de revisión y actualización del tercer Mapa Estratégico de Ruido de la Aglomeración de Málaga comenzará este año e incluirá un estudio de quejas y denuncias ciudadanas recibidas en el Ayuntamiento en 2015 y 2016. Los mapas de ruido permiten determinar la exposición a la contaminación acústica que hay en las distintas zonas de la ciudad, fundamentalmente debido al ruido del tráfico de vehículos, así como poner a disposición de los ciudadanos la información sobre el ruido ambiental existente.

Los resultados del estudio servirán de punto de partida para la elaboración posterior de los planes de acción, que determinarán las actuaciones de mejora de la situación acústica en aquellas zonas donde el ruido es mayor o hay una mayor población afectada. Todo ello, con el fin de alcanzar los objetivos de calidad acústica y cumplir con los valores límite de ruido aplicables a las distintas áreas. Sostenibilidad Ambiental ha incluido en su presupuesto para 2017 una partida de 19.000 euros destinada a poner en marcha medidas incluidas dentro de los planes contra el ruido hechos tras el segundo mapa.

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Los bares de Málaga deberán tener menos metros de terraza que de local

La nueva ordenanza, que incluye como sanción la retirada de todas las mesas entre 10 y 30 días, entrará en vigor después del verano

 

20 mayo 201700:38

Después de prácticamente dos años de trabajo, la nueva normativa que regulará la instalación de las terrazas en Málaga está a punto de iniciar su tramitación administrativa con la previsión de que entre en vigor después del verano. El borrador que en el equipo de gobierno consideran prácticamente definitivo fue presentado ayer a los grupos de la oposición y, entre las principales novedades que incluye respecto a la actual ordenanza de Ocupación de la Vía Pública que data de 2007 está que la autorización para mesas y sillas en el exterior no podrá ser superior al 75% de la superficie del propio establecimiento, una exigencia puede suponer un serio contratiempo para numerosos locales del Centro. Asimismo, se establece que la ocupación no podrá superar el 50% de la acera y siempre dejando al menos dos metros libres para los peatones y una separación de un metro con los portales de viviendas o accesos a garajes. Otra escena llamada a desaparecer es la de aquellos negocios que están separados de la terraza por una calzada abierta al tráfico rodado, al igual que tener dos zonas exteriores habilitadas (una junto a la fachada y otra en otro punto) salvo que las condiciones de la calle así lo aconsejen.

Sobre el papel, la nueva ordenanza es muy restrictiva, pero deja la puerta abierta a salvar estas limitaciones a través de los planes de aprovechamiento, una herramienta que tiene la Junta de Gobierno Local para aprobar medidas sobre ocupación, estética o diseño del mobiliario en las calles con mayor demanda de terrazas.

Sanciones

En lo que sí que se endurece la normativa es a la hora de penalizar los excesos. Si hasta ahora a los negocios que ocupan más espacio del autorizado se les retiran las mesas y sillas colocadas de más, la nueva ordenanza va más allá y, además de la pertinente multa, se contempla la suspensión de la autorización de toda la terraza entre 10 y 30 días siempre que esta circunstancia haya sido detectada dos veces en acta por la Inspección de Vía Pública o por la Policía Local (infracción grave). En caso de reiteración o cometer otras infracciones como no pagar la tasa municipal podría conllevar la anulación definitiva de la autorización.

«Consideramos que se trata de una ordenanza muy completa, en la que hemos tenido en cuenta las aportaciones de todos los colectivos afectados y también de otras áreas municipales como las de Seguridad, Urbanismo o Accesibilidad con el objetivo de reordenar las terrazas para garantizar el tránsito peatonal y el respeto a los vecinos, pero sin destruir la actividad económica», aseguraba ayer la concejala Reactivación Económica, Promoción Empresarial y Fomento del Empleo, María del Mar Martín Rojo.

Una vez reciba el visto bueno de la Junta de Gobierno Local, el nuevo texto tendrá que ser aprobado provisionalmente por el Pleno, momento en el que se abrirá un plazo de 30 días para presentar alegaciones y, una vez incorporadas o rechazadas, volver al Pleno para su aprobación definitiva y ser remitido al Boletín Oficial de la Provincia para su entrada en vigor. Aunque Martín Rojo confía en que «el consenso alcanzado con todas las partes» y las conversaciones con la oposición agilicen el procedimiento de alegaciones, la previsión es que la nueva ordenanza no empezará a aplicarse antes de que pase el verano

 

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Las terrazas deberán dejar como mínimo dos metros al peatón

El borrador de la Ordenanza de Ocupación de la Vía Pública está listo para iniciar su tramitación tras desbloquearse en el pleno de finales de abril Establece como sanción a los restaurantes la posibilidad de prohibir el uso de la terraza varios días

Un paso mínimo de dos metros de ancho es lo que el Ayuntamiento de Málaga exigirá como regla general para evitar la saturación de mesas y sillas por las terrazas de los establecimientos hosteleros. Ese es el punto de partida del borrador de la nueva ordenanza de Ocupación de la Vía Pública al que ha tenido acceso La Opinión de Málaga, que empezará a tramitarse en pocos días, después de que el pleno de finales de abril desbloquease esta posibilidad.

El borrador busca clarificar la situación de desconcierto existente por la multiplicación de las terrazas, en especial en el Centro Histórico, unificando criterios y estableciendo la obligación de mantener un paso mínimo para las personas. Éste, además, preferentemente estará en el centro de la calle.

El texto requiere a mantener un pasillo mínimo de dos metros sin sillas ni mesas. Pero eso no quiere decir que el resto sea de uso libre para los restaurantes y bares. En todo caso, no se podrá ocupar más del 50% del ancho de la calle, de forma que si el ancho de una vía es de seis metros, las terrazas tendrán que limitarse a ocupar como mucho tres metros, dejando el paso para las personas en otros tres metros.

Además, se ponen otras salvedades que buscan evitar el abuso. Por ejemplo, que el tamaño de la terraza vaya acorde con las dimensiones del negocio. Es decir, se quiere evitar que un local minúsculo disponga de una terraza muy por encima de su capacidad. De esta forma, las autorizaciones de ocupación de la vía pública no podrán exceder del 75% del tamaño del local. Esto significa que con 16 metros cuadrados de local no se podrán tener más de 12 metros cuadrados de terraza. Eso, siempre y cuando, se ajuste a las obligaciones de dejar zona de paso.

En el caso de pasajes y calles peatonales, el Ayuntamiento de Málaga es más estricto a la hora de reservar espacio para la ocupación por sillas y mesas. La regla general establece que se dejen tres metros de paso, con idea de permitir el acceso de vehículos de emergencia, aumentando a cuatro metros en el caso de calles con preferencia peatonal y que, por tanto, permiten el paso de coches de forma restringida.

Para el Centro Histórico se hace una excepción a esta norma, ya que en calles «con una antigua tradición hostelera» y un ancho que no supere los cuatro metros, se permitirá que se pongan terrazas a los restaurantes, siempre que se deje un paso libre de dos metros, como mínimo.

Planes de Aprovechamiento

El Ayuntamiento de Málaga contempla un instrumento como son los llamados Planes de Aprovechamiento, que permiten diseñar un tipo de ocupación distinta para aquellas calles con más tradición hostelera o que tengan una mayor demanda de terrazas.

Estos Planes de Aprovechamiento se harán en consenso entre la administración local y los hosteleros de la vía donde se aplique. Esta medida permite salvar algunas de las limitaciones de la ordenanza, aunque también se puede proponer un tipo de mobiliario a los negocios que unifique la imagen de la vía, para mejorar la estética de la calle.

En los casos de planes fuera del Centro Histórico, cabe la posibilidad de permitir que las sillas y mesas lleven publicidad, aunque siempre con la aprobación previa y expresa del Ayuntamiento de Málaga y cuando las marcas no superen determinadas medidas en mesas (10 x 10 cm 2), sillas (10 x 6 cm 2), sombrillas (15 x 15 cm 2) y toldos (30 x 30 cm 2). Cuando estos planes se diseñan en alguna calle del Centro, la publicidad queda totalmente descartada.

Sanciones

Una de las novedades de la nueva ordenanza que regulará las terrazas de la hostelería es que se introduce la posibilidad de suspender la autorización de montarla durante varios días o de forma permanente, en función de la gravedad del incumplimiento.

Hasta ahora, sólo se permitía retirar aquellas sillas y mesas que excedían el espacio autorizado para montar una terraza. Con la futura aprobación del nuevo texto, la administración local tendrá la capacidad de suspender el uso de la terraza de forma parcial (de 10 a 30 días) o total.

El régimen sancionador divide la gravedad del incumplimiento en tres bloques: leves, graves y muy graves. En el primero se sancionan faltas de limpieza, mantenimiento de la terraza, apilamientos de sillas y mesas o que las patas no lleven recubrimientos de goma para reducir el ruido que producen cuando se arrastran. Las multas, en este caso, ascenderán hasta los 750 euros.

Las sanciones graves ya contemplan la posibilidad de suspender la autorización de forma parcial, de entre 10 y 30 días, además de incluir sanciones económicas de entre 751 y 1.500 euros. Normalmente se refieren a la reiteración en la comisión de faltas leves o que, al menos, se haya acreditado en dos ocasiones un exceso de ocupación de la terraza. El mal estado del mobiliario, alterar la documentación oficial o poner elementos que son potencialmente peligrosos para los clientes son aspectos que se consideran faltas graves.

Las sanciones muy graves pueden terminar con la eliminación de la autorización para una terraza, además de multas de entre 1.501 y 3.000 euros. Aunque el importa no sea especialmente alto, el quebranto económico que puede suponer para un local que se le retire la autorización a tener una terraza parece suficientemente disuasorio.

Estas infracciones hacen referencia a aquellas personas que pongan una terraza sin autorización, fuera del plazo o del horario permitido por el Ayuntamiento de Málaga, la reiteración en la comisión de una falta grave en el plazo de un año o incumplir el pago de las tasas de ocupación.

Cuando el Ayuntamiento de Málaga decrete la retirada de una terraza, la medida será inmediatamente ejecutivas y, salvo que se acuerde su suspensión en un recurso, deberán cumplirse por el titular de la terraza en el plazo señalado. Si no, se retirará de forma forzosa.

Tres tipos de toldos, uno prohibido en el Centro

La nueva ordenanza divide los modelos de toldos en tres tipos. El primero (Tipo A) es el que tiene menos impacto, ya que son abatibles o enrollables, que se pegan a la fachada del establecimiento y que quedan completamente recogidos al cierre del establecimiento. El segundo modelo (Tipo B) tienen una estructura rígida, separada de la fachada unos dos metros y que está prohibido en el Centro y calles peatonales. El tercer modelo (Tipo C) son estructuras móviles separadas de fachada.

Las toldetas laterales, fuera del Centro

Los toldos podrán disponer de hasta tres toldetas laterales, preferentemente transparentes, pudiendo anclarse en la acera mediante sistemas desmontables que no sean un peligro para el peatón. En el Centro Histórico, dentro del perímetro indicado en la ordenanza, y que incluye el Soho, no se permitirá la instalación de toldetas laterales. Sí que se permite delimitar la zona de las terrazas con elementos móviles y transparentes como delimitadores o cortavientos, pero que no deben superar los 1,5 metros de alto y no suponer una barrera visual para los transeúntes.

Plazos de terrazas y horarios

Las autorizaciones para instalar una terraza podrá ser anual, temporal y ocasional. El primero es para el periodo del 1 de enero al 31 de diciembre y se renueva automáticamente. El segundo caso (temporal) es para el período comprendido entre el 1 de marzo y el 31 de octubre de cada año, coincidiendo con la temporada de más actividad. La autorización ocasional, para es únicamente para las celebración de la Semana Santa y Feria de Agosto (diez días. El horario es hasta las 2.00 horas.

Expositores de souvenir y fruta en la calle

La nueva ordenanza también regula los expositores de las tiendas de souvenir, a los que se les exige que no se anclen al suelo y que se realice una solicitud previa al Ayuntamiento de Málaga, indicando en ese momento el número y la ocupación que supondrán. Las fruterías podrán exponer su producto en la calle siempre que tengan una altura por encima de los 80 centímetros, con superficies de materiales de fácil limpieza y desinfección y  no tóxicos. Además, se deberá asegurar la protección de los alimentos de condiciones adversas, así como de cualquier  foco de contaminación.

Inspección y plazos para adaptarse

Los negocios que cuenten con una autorización de terraza o de toldo en vigor tendrán un plazo de 6 meses para adaptarse a la nueva ordenanza y que empezará a contar cuando entre en vigor. Este plazo será de un año en cuanto a la prohibición de instalar toldetas laterales en el Centro Histórico. La inspección y control de la ocupación de las sillas y mesas corresponde a la Policía Local y a la Inspección de Vía Pública. Ambos tienen capacidad sancionadora.

 

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26 de Abril Día Internacional de la Concienciación Sobre el Ruido 2017

Día Internacional de la Concientización sobre el Ruido (International Noise Awareness Day). El objetivo de la celebración de este día es ar los ciudadanos de los peligros que causa el ruido, como por ejemplo trastornos físicos, perdida de audición o desequilibrios psicológicos, y a la vez dar a conocer las diferentes formas de reducirlo.

Este día se celebró por primera vez el 24 de Abril de 1996, como parte de una conferencia local organizada por la “Liga de Personas con Problemas Auditivos” de la Ciudad de Nueva York, es parte de las actividades de un programa internacional en el que participan ciudades de los Estados Unidos, Canadá, Europa y Asia, con el fin de ar a los ciudadanos de los peligros del ruido y las formas de reducirlo en el ambiente circundante.

La “contaminación acústica” es un fenómeno que va en aumento y es un problema importante, sobre todo en las ciudades con alto nivel de industrialización o densamente pobladas. La causa principal es la actividad humana: el transporte, la industria, la construcción de edificios, las obras públicas y el aumento de zonas de ocio en zonas residenciales.

Por eso, el ruido es considerado como uno de los contaminantes más agresivos. Es un elemento distorsionador que invade el ambiente que nos circunda produciendo un deterioro en la calidad de vida. También es causa importante de trastornos físicos (pérdidas de audición) y desequilibrios psicológicos.

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Día Internacional de Concienciación sobre el Ruido

l Día Internacional de Concienciación sobre el Ruido es una actividad que se desarrolla anualmente a nivel mundial, desde hace más de 20 años, el último miércoles del mes de abril, con el propósito de promover a nivel internacional el cuidado del ambiente acústico, la conservación de la audición y la concienciación sobre las molestias y daños que generan los ruidos.

Las actividades relacionadas con el Día Internacional sin Ruido en España están organizadas desde hace años por la Sociedad Española de Acústica con la colaboración de diferentes organismos públicos y entidades privadas. 

Entre los organismos públicos se encuentran los Ayuntamientos que, dada su proximidad a la ciudadanía, pueden influir de manera muy directa en que la sociedad en general se conciencie de la necesidad de que se deben producir cambios en el comportamiento cívico respecto al ruido. A tal fin se les propone la organización de un acto en ese día que reúna a los colectivos más representativos del municipio para la difusión de recomendaciones y prácticas que ayuden a mejorar los niveles sonoros ambientales. Se sugiere la difusión de un cartel informativo que ayude a crear en la ciudadanía una mentalidad de cambio en las prácticas nocivas frente al ruido.

Como acto simbólico se recomienda el que a las doce de la mañana de ese día, se organice una concentración en la puerta del ayuntamiento que reúna al mayor número de ciudadanos junto con las autoridades municipales, para respetar “60 segundos de silencio” que permitan oír el ruido ambiente que les rodea. Una pancarta alusiva al acto en la fachada del ayuntamiento ayudará a darle la importancia que tal acto se merece.

Otro tipo de actividades promovidas por la Sociedad Española de Acústica para este día, están especialmente destinadas a las poblaciones infantil y juvenil, propiciando que en un gran número de centros escolares se desarrollen actos que ayuden a crear una mentalidad respetuosa con el medio ambiente acústico, siendo el colofón de las campañas de buenas prácticas sonoras, que preparadas por la Sociedad Española de Acústica, se ponen a disposición de todos los centros escolares que deseen incluir estas enseñanzas en su programa docente.
 Los actos del Día Internacional sin Ruido finalizan también manteniendo “60 segundos de Silencio”, a las 12 horas, al objeto de que cada participante pueda percibir el ambiente sonoro que le rodea.

Actualmente, el impacto del ruido en la audición, la salud y la calidad de vida está totalmente aceptado y demostrado por un gran número de estudios científicos y médicos.

El ruido está considerado como un agente contaminante del mundo moderno, el agente contaminante “invisible”, y hoy día los individuos y las comunidades no aceptan que el ruido sea un producto “natural” del desarrollo tecnológico, y en consecuencia se debe regular y controlar.

El ruido, como otros agentes contaminantes, produce efectos negativos en el ser humano, tanto fisiológicos como psicosomáticos, y constituye un grave problema medioambiental y social.
La lucha contra el ruido es una acción individual y colectiva, el ruido no lo hacen solo los demás, sino que lo hacemos todos.

La lucha contra el ruido precisa, por tanto, de la concienciación y colaboración ciudadanas, así como de una implicación decidida y eficaz de las administraciones competentes, con una legislación y normativas adecuadas.

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Un hombre de confianza de Bendodo, elegido para asumir el caso de las terrazas

Eugenio Benítez, nuevo director general de Promoción y Empleo del Ayuntamiento, viene de promover la Senda Litoral en la Diputación

La Opinión 22.04.2017 | 00:26

 

Apenas un mes después de haber cesado a Esther Molina como directora general de Promoción Empresarial y Empleo, el equipo de gobierno ha encontrado a su sustituto nombrando al funcionario Eugenio Benítez Montero, que proviene de la Diputación donde ocupa el cargo de director general para la Ciudadanía en el equipo de gobierno de Elías Bendodo.

Benítez Montero es licenciado en Derecho y funcionario de carrera (grupo A1) del Cuerpo Superior de Administradores Financieros de la Junta de Andalucía. A lo largo de su trayectoria profesional ha ostentado distintas responsabilidades tanto en la Junta, como en la Administración General del Estado y en la Diputación de Málaga. Fue entre 2013 y 2014 jefe de los servicios jurídicos de la Diputación y protagonizó episodios de desavenencias con los sindicatos de la institución.

Marchó después al Ministerio de Hacienda y en julio de 2016 volvió a la Diputación donde, tras un concurso público, fue designado director general de Ciudadanía. Benítez Montero se venía ocupando de los temas medioambientales de la institución y especialmente tenía encomendado el trabajo de sacar adelante el proyecto de la Senda Litoral, una actuación donde debe negociar con la Junta de Andalucía, el Gobierno central, las mancomunidades de municipios y 14 ayuntamientos de la provincia para seguir avanzando en la iniciativa.

Ahora Benítez Montero deberá bregar con uno de los asuntos que más problemas está causando en el gobierno local como es la regulación de la instalación de terrazas de hostelería. La falta de soluciones a este problema provocó el cese de Esther Molina, que fue víctima directa de la guerra interna que mantienen varias áreas municipales, especialmente las de Comercio y la de Urbanismo, sobre cómo intervenir en el control de la instalación de mesas y sillas en el Centro.

Fuentes de la Diputación mostraron su extrañeza por la decisión de Benítez Montero de abandonar su puesto parar irse al Ayuntamiento y consideran que no debe ser por cuestiones económicas, ya que la diferencia entre su sueldo en la Diputación (60.095 euros) y el que tendrá en el Ayuntamiento (65.000) es apenas de 5.000 euros.

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Los hosteleros andaluces exigen que se amplíen los horarios antes del verano

Denuncian que la Junta aún no ha aprobado la futura orden que regulará el sector tras dos años de conversaciones y alertan de una fuga de clientes

Los hosteleros andaluces no quieren que la futura ley de horarios se retrase más tiempo. Tras reunirse ayer en Málaga, la Federación de Hosteleros de Andalucía acordó exigir a la Junta de Andalucía que desbloquee el borrador del nomenclator y apruebe antes del verano la ampliación de horarios que llevan reclamando desde hace más de dos años. Los responsables de las asociaciones de las ocho provincias andaluzas, que ayer celebraron su junta directiva en el Palacio de Ferias y Congresos coincidiendo con el salón H&T, lamentaron que después de dos años de conversaciones, la administración regional aún no les ha informado sobre las novedades que se van a introducir en la futura norma, por lo que se encuentran ignorantes.

El presidente de la Federación de Empresarios de Hostelería de Andalucía, Antonio de María, recordó que se trata de una norma vigente desde el año 2002, por lo que se encuentra obsoleta y genera indefensión jurídica entre los empresarios de ciudades como Málaga, en donde el Ayuntamiento trata de limitar el uso de las terrazas. «Somos la primera industria de Andalucía, empleamos a más de 200.000 trabajadores, y nos sentimos discriminados», resumió. A su juicio, el intento de algunos vecinos de criminalizar a la hostelería supone «una auténtica falacia, ya que «se nos dice que somos un elemento negativo para la ciudadanía cuando nuestros usuarios son los propios ciudadanos».

Antonio de María recordó que la principal reivindicación del sector es poder abrir todos los días en el mismo horario que lo hacen los fines de semana (hasta las 3 los restaurantes y hasta las 4 los bares musicales) al menos durante los meses de verano, ya que los turistas no diferencian entre días laborales o sábados y domingos; y que los bares de copas puedan tener terraza cumpliendo la actual normativa de ruidos. El máximo responsable de la federación Horeca adelantó que si no se les informa de novedades antes de su próxima reunión durante el mes de mayo deberán tomar medidas de presión.

Los empresarios que se reunieron en una de las salas privadas del Palacio de Ferias y Congresos alertaron de que las actuales normas restrictivas que se aplican en la región están provocando que los clientes opten por desplazarse a otros destinos como el Levante, en donde pueden estar más tiempo disfrutando de las terrazas. «No podemos perder otro verano sin tener una normativa clara que le venga bien al sector», resumió.

Colaborar con los vecinos

Tras concluir la sesión de la junta directiva ordinaria, Antonio de María aseguró que en la federación no trabajan para molestar a los vecinos e incluso se ofreció a colaborar con ellos para denunciar a los incumplidores. «Nosotros somos los primeros que queremos que se hagan las cosas como se deben; no estamos para defender a los que incumplen porque hay muchos empresarios que hacen las cosas bien».

Y por ello consideró que se pueden incluir medidas mucho más eficientes que reducir el horario a los negocios y eliminar las terrazas, ya que se pueden instalar toldos o sombrillas insonoras. Es más, tras analizar la situación actual, animó a los empresarios a denunciar a los clientes que estén formando escándalo. «Creo que se están sacando las castañas del fuego porque los empresarios no somos delincuentes».

En cuanto a la problemática de las terrazas en ciudades como Málaga, Córdoba o Sevilla, el máximo dirigente regional dijo que se van a poner a disposición de los ayuntamientos porque las casuísticas son son diferentes en cada una de las provincias. Tras reconocer que «si nos quitan la terraza, hay que cerrar el negocio», dijo estar muy preocupado por el camino que está cogiendo la problemática y pidió a todos los empresarios que respeten las ordenanzas municipales.images (3)

 

 

 

Los hosteleros de Málaga proponen menos mesas y acortar el horario para salvar sus terrazas

El Ayuntamiento estudia una propuesta de los negocios de Molina Lario, Santa María y Císter, que contempla más espacio para el peatón y retirar el mobiliario a medianoche

Los hosteleros de las calles Molina Lario, Santa María, Císter y Duque de la Victoria no se resignan y aún confían en recuperar parte de las terrazas que se vieron obligados a retirar el pasado jueves después de que el Ayuntamiento no les haya renovado la licencia por motivos de seguridad, garantizar el paso de los vehículos de emergencia y priorizar el tránsito peatonal. Tras quedarse sin terrazas tras y como el Área de Vía Pública venía advirtiéndoles desde mediados del pasado año, los negocios afectados sí que han trasladado ya una propuesta de reordenación de estos cuatro viales del Centro, que contempla una reducción del número de mesas y sillas, así como una limitación horaria, de forma que las terrazas sólo estarían operativas hasta la medianoche, a diferencia de ahora que lo hacen hasta la 1.00 y, los fines de semana, hasta las 2.00.

El documento, que está siendo analizado por el Consistorio con la idea de contestar esta misma semana, también incluye otras medidas como poner sombrillas más pequeñas o incluso quitarlas, suprimir los maceteros y que los carteles de los menús estén siempre dentro del espacio permitido. Más metros para el peatón y menos ruido nocturno para los vecinos como último intento para salvar parte del mobiliario exterior.

«Hay buen talante en el Ayuntamiento y confiamos en que podamos alcanzar una solución en algunas calles», afirmaba ayer el presidente de la asociación de hosteleros Mahos, Jesús Sánchez. Por su parte, la concejala de Vía Pública, María del Mar Martín Rojo, remarcaba que no fue hasta la semana pasada cuando recibieron una propuesta formal del colectivo. «Siempre hemos hablado de reordenación de las terrazas, así que estamos estudiando la propuesta», subrayó la edil dejando entrever que podría haber nuevas concesiones para los negocios. En la misma línea, el alcalde de la ciudad, Francisco de la Torre, aseguró tener «la mejor disposición para buscar fórmulas que puedan permitir mantener la actividad y hacerlo compatible con la seguridad de las personas cuando hay paso de vehículos y con espacio suficiente para el peatón».

 El sector lamenta las pérdidas durante el fin de semana y confía en recuperar parte de las terrazas en unos días

Una solución que esperan como agua de mayo los negocios de estas cuatro calles. «Desde que quitamos la terraza hemos perdido casi 3.000 euros, así que hay que encontrar una salida cuanto antes. Si hay que reducir espacio y horario, pues se hace, pero lo importante ahora es obtener la licencia», advierte Antonio Taglialatela, propietario de la pizzería Terra Mía en Molina Lario. En este mismo sentido, Benjamín Peláez, de Las Tortugas Bar, se lamenta de que «todo no puede ser negro o blanco», de ahí que abogue por una solución intermedia que les permita reponer las tres mesas que tenía en Santa María. «No son muchas, pero las suficientes para atraer a la gente, que al fin y al cabo lo que busca es una terraza para disfrutar de nuestro clima», se lamenta este empresario que asegura haberse dejado durante el fin de semana en torno a mil euros, además de haber prescindido de un camarero. Sus vecinos de la ostrería La Medusa también han dejado en casa a una de sus empleadas desde que el jueves tuvieron que retirar las cuatro mesas. «Es muy difícil que entren los clientes con el aspecto tan triste que presenta la calle. Así no podemos seguir», comenta Elías Tang. No tienen mesas ni sillas, pero en la tienda Sabor a España, especializada en la venta de garrapiñadas y guirlaches, también sufren las consecuencias de la supresión de las terrazas. «Está pasando menos gente desde que las quitaron, y eso nos perjudica porque entran menos clientes», se queja Janet Montever.

Quien tampoco oculta su malestar es Willie Orellana, el propietario de Uvedoble, no solo por no poder disponer de las cuatro mesas que montaba en la puerta del establecimiento ubicado en la calle Císter, sino también porque, a su juicio, está pagando los excesos de otros negocios. «Esta mañana –ayer para el lector– he dado una vuelta por el Centro y me he indignado aún más porque no nos están tratando a todos por igual», denuncia Orellana, quien resalta el efecto escaparate que aportan las mesas.

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La inacción como gestión

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Durante 54 días los bares de Molina Lario, Císter, Duque de la Victoria y Santa María mantuvieron sus terrazas a pesar de carecer de autorización

Y sin que el Ayuntamiento adoptase medida alguna

Algo huele a podrido en el reino de Dinamarca”. Es lo que le dice Marcelo a Hamlet y a Horacio en una de las obras universales de la literatura. Las palabras escritas por la mano de William Shakespeare se repiten de manera casi ordinaria por el común de los mortales cuando algo raro ocurre. La naturaleza misma del mensaje tiene actualidad estos días al asistir a la última polémica en la que, muy a su pesar, se ha visto envuelta la hostelería malagueña. O mejor dicho, parte de ella.

Asumido el papel sustancial de esta actividad en la economía local y la creación de puestos de trabajo, el comportamiento de algunos de los empresarios que se ganan la vida en este campo viene resultando más que cuestionable. Su interés por convertir en espacio de lucro particular lo que es del conjunto de malagueños, la calle, las aceras, no merece más que una crítica justa. Un cuestionamiento sustentado de manera inequívoca por la literalidad de las normas que regulan el modo en que puede ser ocupada la vía pública.

EL ÁREA RESPONSABLE DE COMERCIO Y LA POLICÍA LOCAL, RETRATADOS POR LO OCURRIDO CON LAS TERRAZAS

Sin embargo, lo sucedido en estos últimos meses en cuatro de las calles del casco antiguo (Molina Lario, Santa María, Císter y Duque de la Victoria), en las que los locales han permanecido con sus terrazas abiertas a pesar de carecer de la necesaria autorización municipal, más que poner en cuestión a los propietarios de esos negocios, retrata la gestión del Ayuntamiento en la materia. Desde hace largo tiempo existía cierta sombra de duda sobre la eficacia de las medidas municipales a la hora de controlar la instalación de mesas y sillas en la zona del Centro. Los interrogantes se multiplican ahora de manera exponencial tras observar lo sucedido desde el día 1 de enero hasta el pasado jueves.

En ese intervalo de días, el área de Reactivación Económica y Promoción Empresarial, que tiene asumidas las competencias en materia de comercio, era conocedora de que los establecimientos localizados en esas vías carecían del citado permiso. Fundamentalmente porque fue ese mismo departamento el que, primero en febrero y después en junio del año pasado, ya informó a esos mismos locales de que no les serían renovadas las autorizaciones de terraza con el arranque de 2017. Y a pesar de ello, que se sepa o se haya informado desde el propio Consistorio, no se impulsó acción alguna para restaurar la normalidad.

En Molina Lario, en Císter, en Duque de la Victoria y en Santa María, desde el 1 de enero hasta el pasado jueves, los empresarios han estado poniendo las mesas, las sillas y los expositores en los mismos lugares en los que lo venían haciendo cuando sí tenían la aquiescencia municipal por escrito. ¿Por qué? Los propios afectados o, para ser más precisos, la asociación que los representa, Mahos, alegan que existía un “permiso tácito” para que eso fuese así.

¿Puede un Ayuntamiento conceder un permiso tácito mediante el que permitir un comportamiento que incumple la norma de la que se dota para controlar esa actividad? Una normativa que, vigente aún, tipifica como “muy grave” el ocupar la vía pública con mesas y sillas sin la autorización correspondiente. El devenir de los acontecimientos es la más adecuada de las respuestas, al punto de confirmar la existencia de una supuesta buena voluntad del área dirigida por la concejala María del Mar Martín Rojo de posponer cualquier acción a que culminase la vía de diálogo abierta meses atrás.

La permisividad de Comercio tuvo su fin el pasado jueves, cuando en el marco de una reunión con los empresarios de Molina Lario se les instó a que retirasen de manera voluntaria las terrazas o serían sancionados por ello. Curiosamente, el giro en la actitud municipal, que pilló por sorpresa a los hosteleros, se produjo horas después de que la Policía Local se adelantase con la inspección en la tarde del miércoles de los primeros locales, tarea que continuó en la mañana del jueves y que concluyó con cuatro establecimientos sancionados. Y a pesar de su reacción, el área de Seguridad también queda señalada, por cuanto sabía desde finales de enero de la situación irregular en la que se hallaban esas terrazas, a pesar de lo cual dilató cualquier posible intervención.

Casi dos meses después, no hay mesas ni sillas ni expositores. Y ese vacío alimenta un debate que sigue inconcluso en torno a la hostelería, al Centro, a la ocupación de lo que es de todos, al modelo de ciudad que se quiere, al turismo de cruceros, a la calidad de la oferta… Pero lo ocurrido esta semana, sobre todo, acrecienta las dudas y los interrogantes sobre la capacidad municipal para actuar ante un fenómeno que, por la experiencia ya acumulada, a todos se nos escapa.

MALAGAHOY