26 de Abril Día Internacional de la Concienciación Sobre el Ruido 2017

Día Internacional de la Concientización sobre el Ruido (International Noise Awareness Day). El objetivo de la celebración de este día es ar los ciudadanos de los peligros que causa el ruido, como por ejemplo trastornos físicos, perdida de audición o desequilibrios psicológicos, y a la vez dar a conocer las diferentes formas de reducirlo.

Este día se celebró por primera vez el 24 de Abril de 1996, como parte de una conferencia local organizada por la “Liga de Personas con Problemas Auditivos” de la Ciudad de Nueva York, es parte de las actividades de un programa internacional en el que participan ciudades de los Estados Unidos, Canadá, Europa y Asia, con el fin de ar a los ciudadanos de los peligros del ruido y las formas de reducirlo en el ambiente circundante.

La “contaminación acústica” es un fenómeno que va en aumento y es un problema importante, sobre todo en las ciudades con alto nivel de industrialización o densamente pobladas. La causa principal es la actividad humana: el transporte, la industria, la construcción de edificios, las obras públicas y el aumento de zonas de ocio en zonas residenciales.

Por eso, el ruido es considerado como uno de los contaminantes más agresivos. Es un elemento distorsionador que invade el ambiente que nos circunda produciendo un deterioro en la calidad de vida. También es causa importante de trastornos físicos (pérdidas de audición) y desequilibrios psicológicos.

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Día Internacional de Concienciación sobre el Ruido

l Día Internacional de Concienciación sobre el Ruido es una actividad que se desarrolla anualmente a nivel mundial, desde hace más de 20 años, el último miércoles del mes de abril, con el propósito de promover a nivel internacional el cuidado del ambiente acústico, la conservación de la audición y la concienciación sobre las molestias y daños que generan los ruidos.

Las actividades relacionadas con el Día Internacional sin Ruido en España están organizadas desde hace años por la Sociedad Española de Acústica con la colaboración de diferentes organismos públicos y entidades privadas. 

Entre los organismos públicos se encuentran los Ayuntamientos que, dada su proximidad a la ciudadanía, pueden influir de manera muy directa en que la sociedad en general se conciencie de la necesidad de que se deben producir cambios en el comportamiento cívico respecto al ruido. A tal fin se les propone la organización de un acto en ese día que reúna a los colectivos más representativos del municipio para la difusión de recomendaciones y prácticas que ayuden a mejorar los niveles sonoros ambientales. Se sugiere la difusión de un cartel informativo que ayude a crear en la ciudadanía una mentalidad de cambio en las prácticas nocivas frente al ruido.

Como acto simbólico se recomienda el que a las doce de la mañana de ese día, se organice una concentración en la puerta del ayuntamiento que reúna al mayor número de ciudadanos junto con las autoridades municipales, para respetar “60 segundos de silencio” que permitan oír el ruido ambiente que les rodea. Una pancarta alusiva al acto en la fachada del ayuntamiento ayudará a darle la importancia que tal acto se merece.

Otro tipo de actividades promovidas por la Sociedad Española de Acústica para este día, están especialmente destinadas a las poblaciones infantil y juvenil, propiciando que en un gran número de centros escolares se desarrollen actos que ayuden a crear una mentalidad respetuosa con el medio ambiente acústico, siendo el colofón de las campañas de buenas prácticas sonoras, que preparadas por la Sociedad Española de Acústica, se ponen a disposición de todos los centros escolares que deseen incluir estas enseñanzas en su programa docente.
 Los actos del Día Internacional sin Ruido finalizan también manteniendo “60 segundos de Silencio”, a las 12 horas, al objeto de que cada participante pueda percibir el ambiente sonoro que le rodea.

Actualmente, el impacto del ruido en la audición, la salud y la calidad de vida está totalmente aceptado y demostrado por un gran número de estudios científicos y médicos.

El ruido está considerado como un agente contaminante del mundo moderno, el agente contaminante “invisible”, y hoy día los individuos y las comunidades no aceptan que el ruido sea un producto “natural” del desarrollo tecnológico, y en consecuencia se debe regular y controlar.

El ruido, como otros agentes contaminantes, produce efectos negativos en el ser humano, tanto fisiológicos como psicosomáticos, y constituye un grave problema medioambiental y social.
La lucha contra el ruido es una acción individual y colectiva, el ruido no lo hacen solo los demás, sino que lo hacemos todos.

La lucha contra el ruido precisa, por tanto, de la concienciación y colaboración ciudadanas, así como de una implicación decidida y eficaz de las administraciones competentes, con una legislación y normativas adecuadas.

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Un hombre de confianza de Bendodo, elegido para asumir el caso de las terrazas

Eugenio Benítez, nuevo director general de Promoción y Empleo del Ayuntamiento, viene de promover la Senda Litoral en la Diputación

La Opinión 22.04.2017 | 00:26

 

Apenas un mes después de haber cesado a Esther Molina como directora general de Promoción Empresarial y Empleo, el equipo de gobierno ha encontrado a su sustituto nombrando al funcionario Eugenio Benítez Montero, que proviene de la Diputación donde ocupa el cargo de director general para la Ciudadanía en el equipo de gobierno de Elías Bendodo.

Benítez Montero es licenciado en Derecho y funcionario de carrera (grupo A1) del Cuerpo Superior de Administradores Financieros de la Junta de Andalucía. A lo largo de su trayectoria profesional ha ostentado distintas responsabilidades tanto en la Junta, como en la Administración General del Estado y en la Diputación de Málaga. Fue entre 2013 y 2014 jefe de los servicios jurídicos de la Diputación y protagonizó episodios de desavenencias con los sindicatos de la institución.

Marchó después al Ministerio de Hacienda y en julio de 2016 volvió a la Diputación donde, tras un concurso público, fue designado director general de Ciudadanía. Benítez Montero se venía ocupando de los temas medioambientales de la institución y especialmente tenía encomendado el trabajo de sacar adelante el proyecto de la Senda Litoral, una actuación donde debe negociar con la Junta de Andalucía, el Gobierno central, las mancomunidades de municipios y 14 ayuntamientos de la provincia para seguir avanzando en la iniciativa.

Ahora Benítez Montero deberá bregar con uno de los asuntos que más problemas está causando en el gobierno local como es la regulación de la instalación de terrazas de hostelería. La falta de soluciones a este problema provocó el cese de Esther Molina, que fue víctima directa de la guerra interna que mantienen varias áreas municipales, especialmente las de Comercio y la de Urbanismo, sobre cómo intervenir en el control de la instalación de mesas y sillas en el Centro.

Fuentes de la Diputación mostraron su extrañeza por la decisión de Benítez Montero de abandonar su puesto parar irse al Ayuntamiento y consideran que no debe ser por cuestiones económicas, ya que la diferencia entre su sueldo en la Diputación (60.095 euros) y el que tendrá en el Ayuntamiento (65.000) es apenas de 5.000 euros.

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Málaga quiere reducir el número de locales de hostelería en el Centro

Inicia los primeros contactos para explicar sus planes para limitar la cantidad de bares y restaurantes por manzana con el fin de no superar el 20%

Miguel Ferrary 03.04.2017 | 07:38

Quiere desarrollar la ordenanza que controle la concesión de licencias en los locales que se queden vacíos

Control de las licencias de hostelería. Esa es la clave de la estrategia del Ayuntamiento de Málaga para evitar la saturación en el Centro Histórico. Los primeros pasos se están dando con contactos con los sectores implicados, a los que se les están exponiendo las líneas básicas de la actuación municipal y la presencia de responsables de otras ciudades que han tomado medidas similares.

La idea es buscar una mayor mezcla en la oferta del Centro, con idea de que la hostelería no ocupe más del 20% de los locales de cada manzana del casco antiguo. Eso supone establecer un sistema para el control de la concesión de licencias en aquellas zonas saturadas, para fomentar así la llegada de otros negocios que complemente el Centro y reduzcan los problemas asociados a la hostelería, como mayor nivel de ruido y ocupación de la vía pública.

El problema que ha surgido en el Centro en los últimos años va de la mano del boom turístico que está experimentando y del proceso de peatonalización de las calles. Lo que iba a ser una medida para hacer más atractivo el entorno histórico se ha convertido en la primera causa de la extensión de la hostelería y las terrazas.

Un estudio realizado por la Oficina del Medio Ambiente Urbano (OMAU) detecta manzanas de edificios en el Centro donde un 70% de los locales están ocupados por negocios de hostelería, cifra que puede llegar al 100% si se les suman las franquicias.

Estas cifras han supuesto el desplazamiento del comercio local y un encarecimiento del alquiler de los locales. Para revertir esta situación el modelo que se ha tomado es similar al aplicado en 1985 en la zona de Pedregalejo y que el Ayuntamiento de Barcelona está desarrollando para el entorno de Gracia, el Ensanche y la Ciudad Vieja, fundamentalmente. Esta medida consiste en prohibir la apertura de nuevos negocios hosteleros en la zona del Centro, de forma que los locales que se vayan quedando vacíos no reciban licencia para hostelería.

Esta medida iría acompañada de la obligación a los dueños de ocupar el local y no dejarlo vacío, evitando que se especule y se inflen los precios de forma artificial. Pedro Marín, responsable del OMAU, explica que estas medidas, que están ya aprobadas por el Ayuntamiento de Málaga, aunque pendientes de que se desarrolle una ordenanza para que tengan una aplicación práctica.

«Hemos pasado de 500.000 a 4 millones de turistas en poco más de quince años, lo que ha significado crear mucha riqueza y esperamos que empleo», reconoció Marín, quien advirtió de que este aumento de turistas hace que el Centro corra el riesgo de convertirse «en un parque temático de restaurantes, franquicias y apartamentos turísticos».

Los planes municipales permitirían la renovación progresiva de la oferta del Centro sin forzar ningún cierre y siguiendo la evolución natural de los negocios: «No se echa a nadie a la calle. Cuando haya un traspaso o cierre, simplemente se prohíbe que se le pueda dar uso de restaurante», insiste

El responsable del OMAU apunta que los problemas de Málaga se acrecientan al disponer de un Centro Histórico relativamente pequeño, de apenas 15 hectáreas, que el Ayuntamiento intenta extender con otros proyectos de renovación como la calle Carretería o la Alameda.

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Marín recuerda que el objetivo final de esta medida es aumentar la población del Centro Histórico, que en definitiva era el fin inicial del plan de renovación del Centro iniciado en 1995 y que se ha frustrado por los problemas de ruido. «En zonas como Beatas y Tomás de Cózar han quedado los que no se pueden ir y encima tienen la presión de los apartamentos turísticos». Y ésta es una nueva arista en los problemas del Centro.

Apartamentos turísticos

El Centro Histórico ha multiplicado por tres los apartamentos turísticos registrados, pasando de 2.000 a finales de 2015 a los 6.000 contabilizados a finales del año pasado. Este incremento está ocasionando los primeros problema de convivencia, sobre todo por la falta de una regulación clara que determine las condiciones que se deben cumplir. Para ello, el Ayuntamiento está en conversaciones con el sector para el desarrollo de una ordenanza que aclare el decreto de la Junta.

Los hosteleros andaluces exigen que se amplíen los horarios antes del verano

Denuncian que la Junta aún no ha aprobado la futura orden que regulará el sector tras dos años de conversaciones y alertan de una fuga de clientes

Los hosteleros andaluces no quieren que la futura ley de horarios se retrase más tiempo. Tras reunirse ayer en Málaga, la Federación de Hosteleros de Andalucía acordó exigir a la Junta de Andalucía que desbloquee el borrador del nomenclator y apruebe antes del verano la ampliación de horarios que llevan reclamando desde hace más de dos años. Los responsables de las asociaciones de las ocho provincias andaluzas, que ayer celebraron su junta directiva en el Palacio de Ferias y Congresos coincidiendo con el salón H&T, lamentaron que después de dos años de conversaciones, la administración regional aún no les ha informado sobre las novedades que se van a introducir en la futura norma, por lo que se encuentran ignorantes.

El presidente de la Federación de Empresarios de Hostelería de Andalucía, Antonio de María, recordó que se trata de una norma vigente desde el año 2002, por lo que se encuentra obsoleta y genera indefensión jurídica entre los empresarios de ciudades como Málaga, en donde el Ayuntamiento trata de limitar el uso de las terrazas. «Somos la primera industria de Andalucía, empleamos a más de 200.000 trabajadores, y nos sentimos discriminados», resumió. A su juicio, el intento de algunos vecinos de criminalizar a la hostelería supone «una auténtica falacia, ya que «se nos dice que somos un elemento negativo para la ciudadanía cuando nuestros usuarios son los propios ciudadanos».

Antonio de María recordó que la principal reivindicación del sector es poder abrir todos los días en el mismo horario que lo hacen los fines de semana (hasta las 3 los restaurantes y hasta las 4 los bares musicales) al menos durante los meses de verano, ya que los turistas no diferencian entre días laborales o sábados y domingos; y que los bares de copas puedan tener terraza cumpliendo la actual normativa de ruidos. El máximo responsable de la federación Horeca adelantó que si no se les informa de novedades antes de su próxima reunión durante el mes de mayo deberán tomar medidas de presión.

Los empresarios que se reunieron en una de las salas privadas del Palacio de Ferias y Congresos alertaron de que las actuales normas restrictivas que se aplican en la región están provocando que los clientes opten por desplazarse a otros destinos como el Levante, en donde pueden estar más tiempo disfrutando de las terrazas. «No podemos perder otro verano sin tener una normativa clara que le venga bien al sector», resumió.

Colaborar con los vecinos

Tras concluir la sesión de la junta directiva ordinaria, Antonio de María aseguró que en la federación no trabajan para molestar a los vecinos e incluso se ofreció a colaborar con ellos para denunciar a los incumplidores. «Nosotros somos los primeros que queremos que se hagan las cosas como se deben; no estamos para defender a los que incumplen porque hay muchos empresarios que hacen las cosas bien».

Y por ello consideró que se pueden incluir medidas mucho más eficientes que reducir el horario a los negocios y eliminar las terrazas, ya que se pueden instalar toldos o sombrillas insonoras. Es más, tras analizar la situación actual, animó a los empresarios a denunciar a los clientes que estén formando escándalo. «Creo que se están sacando las castañas del fuego porque los empresarios no somos delincuentes».

En cuanto a la problemática de las terrazas en ciudades como Málaga, Córdoba o Sevilla, el máximo dirigente regional dijo que se van a poner a disposición de los ayuntamientos porque las casuísticas son son diferentes en cada una de las provincias. Tras reconocer que «si nos quitan la terraza, hay que cerrar el negocio», dijo estar muy preocupado por el camino que está cogiendo la problemática y pidió a todos los empresarios que respeten las ordenanzas municipales.images (3)

 

 

 

El Ayuntamiento de Málaga cede y vuelve a conceder terrazas en Molina Lario y Santa María

Vía Pública atiende la propuesta de los hosteleros y autoriza cinco licencias en ambas calles, aunque con menor ocupación que en 2016

Los empresarios de las calles Molina Lario y Santa María vuelven a respirar algo más tranquilos después de que el Ayuntamiento haya cedido a las exigencias de los hosteleros y haya vuelto a autorizar la instalación de terrazas en ambas zonas. El área de Vía Pública concedió ayer las cinco primeras licencias (cuatro en la calle Molina Lario y una en Santa María) aunque con una ocupación inferior a la que tenían durante el año pasado. Todos los negocios que han recibido el visto bueno municipal podrán montar una única fila de mesas con dos sillas como máximo junto a la fachada de su establecimientos.

Según ha podido saber este periódico, los negocios que ya han recibido el visto bueno municipal son Sherlock Holmes, Peggy Sue, Sala Premier y Terra Mía, en Molina Lario;y El Último Mono, en la calle Santa María. Igualmente hay otros dos empresarios de la calle Santa María que podrían recibir la autorización en los próximos días.

La concejala de Vía Pública, María del Mar Martín Rojo, confirmó ayer que las licencias se han concedido a los cinco primeros negocios que han presentado toda la documentación y cumplen con los requisitos técnicos exigidos, aunque no descarta que la cifra pueda aumentar. En este sentido, avanza que de momento no se ha tomando ninguna decisión con respecto a los negocios que hay en las calles Císter y Duque de la Victoria, las otras dos vías que perdieron la licencia al comenzar este año.

La edil explicó que las concesiones no se están realizando por calles completas sino por negocios, ya que en una misma vía puede haber establecimientos en donde los condicionantes de la calle permitan su instalación, y en otros en las que no. «Las licencias las he firmado hoy mismo (por ayer), por lo que cuando las reciban los negocios podrán volver a montar sus terrazas», adelantó. Tanto es así que anoche ya se volvieron a montar las primeras terrazas en la calle Molina Lario.

Martín Rojo aseguró que la decisión final responde a un estudio muy detallado que se ha realizado en estas calles desde el pasado verano, cuando comenzaron a producirse las primeras reuniones entre el Consistorio y los responsables de la asociación Mahos. «El Ayuntamiento siempre ha tenido la voluntad de mantener las terrazas de los negocios que cumplieran con una ocupación más reducida».

El presidente de la asociación de hosteleros Mahos, Jesús Sánchez, se mostró ayer muy satisfecho tras conocer la noticia. «Nos han tratado con mucho cariño, aunque hay que reconocer que han mirado con lupa», confesó. Igualmente agradeció la celeridad con la que se ha resuelto la situación porque «las calles han estado tristes durante el fin de semana». Tras reconocer que había que reorganizar la situación para adecuarse a la nueva realidad de las calles, apuntó que «la reducción de horarios nunca ha estado sobre la mesa ni se iba a aceptar como moneda de cambio en ningún caso».

Esta nueva autorización se produce justo una semana después de que el pasado jueves el Ayuntamiento obligara a retirar todas las terrazas de las calles Molina Lario, Santa María, Císter y Duque de la Victoria, a las que no se le había renovado la licencia. Aunque estaban caducadas desde el pasado 1 de enero, el Ayuntamiento no había tomado hasta entonces ninguna medida de presión, por lo que la decisión sorprendió a todos los negocios afectados.

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Los hosteleros de Málaga proponen menos mesas y acortar el horario para salvar sus terrazas

El Ayuntamiento estudia una propuesta de los negocios de Molina Lario, Santa María y Císter, que contempla más espacio para el peatón y retirar el mobiliario a medianoche

Los hosteleros de las calles Molina Lario, Santa María, Císter y Duque de la Victoria no se resignan y aún confían en recuperar parte de las terrazas que se vieron obligados a retirar el pasado jueves después de que el Ayuntamiento no les haya renovado la licencia por motivos de seguridad, garantizar el paso de los vehículos de emergencia y priorizar el tránsito peatonal. Tras quedarse sin terrazas tras y como el Área de Vía Pública venía advirtiéndoles desde mediados del pasado año, los negocios afectados sí que han trasladado ya una propuesta de reordenación de estos cuatro viales del Centro, que contempla una reducción del número de mesas y sillas, así como una limitación horaria, de forma que las terrazas sólo estarían operativas hasta la medianoche, a diferencia de ahora que lo hacen hasta la 1.00 y, los fines de semana, hasta las 2.00.

El documento, que está siendo analizado por el Consistorio con la idea de contestar esta misma semana, también incluye otras medidas como poner sombrillas más pequeñas o incluso quitarlas, suprimir los maceteros y que los carteles de los menús estén siempre dentro del espacio permitido. Más metros para el peatón y menos ruido nocturno para los vecinos como último intento para salvar parte del mobiliario exterior.

«Hay buen talante en el Ayuntamiento y confiamos en que podamos alcanzar una solución en algunas calles», afirmaba ayer el presidente de la asociación de hosteleros Mahos, Jesús Sánchez. Por su parte, la concejala de Vía Pública, María del Mar Martín Rojo, remarcaba que no fue hasta la semana pasada cuando recibieron una propuesta formal del colectivo. «Siempre hemos hablado de reordenación de las terrazas, así que estamos estudiando la propuesta», subrayó la edil dejando entrever que podría haber nuevas concesiones para los negocios. En la misma línea, el alcalde de la ciudad, Francisco de la Torre, aseguró tener «la mejor disposición para buscar fórmulas que puedan permitir mantener la actividad y hacerlo compatible con la seguridad de las personas cuando hay paso de vehículos y con espacio suficiente para el peatón».

 El sector lamenta las pérdidas durante el fin de semana y confía en recuperar parte de las terrazas en unos días

Una solución que esperan como agua de mayo los negocios de estas cuatro calles. «Desde que quitamos la terraza hemos perdido casi 3.000 euros, así que hay que encontrar una salida cuanto antes. Si hay que reducir espacio y horario, pues se hace, pero lo importante ahora es obtener la licencia», advierte Antonio Taglialatela, propietario de la pizzería Terra Mía en Molina Lario. En este mismo sentido, Benjamín Peláez, de Las Tortugas Bar, se lamenta de que «todo no puede ser negro o blanco», de ahí que abogue por una solución intermedia que les permita reponer las tres mesas que tenía en Santa María. «No son muchas, pero las suficientes para atraer a la gente, que al fin y al cabo lo que busca es una terraza para disfrutar de nuestro clima», se lamenta este empresario que asegura haberse dejado durante el fin de semana en torno a mil euros, además de haber prescindido de un camarero. Sus vecinos de la ostrería La Medusa también han dejado en casa a una de sus empleadas desde que el jueves tuvieron que retirar las cuatro mesas. «Es muy difícil que entren los clientes con el aspecto tan triste que presenta la calle. Así no podemos seguir», comenta Elías Tang. No tienen mesas ni sillas, pero en la tienda Sabor a España, especializada en la venta de garrapiñadas y guirlaches, también sufren las consecuencias de la supresión de las terrazas. «Está pasando menos gente desde que las quitaron, y eso nos perjudica porque entran menos clientes», se queja Janet Montever.

Quien tampoco oculta su malestar es Willie Orellana, el propietario de Uvedoble, no solo por no poder disponer de las cuatro mesas que montaba en la puerta del establecimiento ubicado en la calle Císter, sino también porque, a su juicio, está pagando los excesos de otros negocios. «Esta mañana –ayer para el lector– he dado una vuelta por el Centro y me he indignado aún más porque no nos están tratando a todos por igual», denuncia Orellana, quien resalta el efecto escaparate que aportan las mesas.

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La inacción como gestión

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Durante 54 días los bares de Molina Lario, Císter, Duque de la Victoria y Santa María mantuvieron sus terrazas a pesar de carecer de autorización

Y sin que el Ayuntamiento adoptase medida alguna

Algo huele a podrido en el reino de Dinamarca”. Es lo que le dice Marcelo a Hamlet y a Horacio en una de las obras universales de la literatura. Las palabras escritas por la mano de William Shakespeare se repiten de manera casi ordinaria por el común de los mortales cuando algo raro ocurre. La naturaleza misma del mensaje tiene actualidad estos días al asistir a la última polémica en la que, muy a su pesar, se ha visto envuelta la hostelería malagueña. O mejor dicho, parte de ella.

Asumido el papel sustancial de esta actividad en la economía local y la creación de puestos de trabajo, el comportamiento de algunos de los empresarios que se ganan la vida en este campo viene resultando más que cuestionable. Su interés por convertir en espacio de lucro particular lo que es del conjunto de malagueños, la calle, las aceras, no merece más que una crítica justa. Un cuestionamiento sustentado de manera inequívoca por la literalidad de las normas que regulan el modo en que puede ser ocupada la vía pública.

EL ÁREA RESPONSABLE DE COMERCIO Y LA POLICÍA LOCAL, RETRATADOS POR LO OCURRIDO CON LAS TERRAZAS

Sin embargo, lo sucedido en estos últimos meses en cuatro de las calles del casco antiguo (Molina Lario, Santa María, Císter y Duque de la Victoria), en las que los locales han permanecido con sus terrazas abiertas a pesar de carecer de la necesaria autorización municipal, más que poner en cuestión a los propietarios de esos negocios, retrata la gestión del Ayuntamiento en la materia. Desde hace largo tiempo existía cierta sombra de duda sobre la eficacia de las medidas municipales a la hora de controlar la instalación de mesas y sillas en la zona del Centro. Los interrogantes se multiplican ahora de manera exponencial tras observar lo sucedido desde el día 1 de enero hasta el pasado jueves.

En ese intervalo de días, el área de Reactivación Económica y Promoción Empresarial, que tiene asumidas las competencias en materia de comercio, era conocedora de que los establecimientos localizados en esas vías carecían del citado permiso. Fundamentalmente porque fue ese mismo departamento el que, primero en febrero y después en junio del año pasado, ya informó a esos mismos locales de que no les serían renovadas las autorizaciones de terraza con el arranque de 2017. Y a pesar de ello, que se sepa o se haya informado desde el propio Consistorio, no se impulsó acción alguna para restaurar la normalidad.

En Molina Lario, en Císter, en Duque de la Victoria y en Santa María, desde el 1 de enero hasta el pasado jueves, los empresarios han estado poniendo las mesas, las sillas y los expositores en los mismos lugares en los que lo venían haciendo cuando sí tenían la aquiescencia municipal por escrito. ¿Por qué? Los propios afectados o, para ser más precisos, la asociación que los representa, Mahos, alegan que existía un “permiso tácito” para que eso fuese así.

¿Puede un Ayuntamiento conceder un permiso tácito mediante el que permitir un comportamiento que incumple la norma de la que se dota para controlar esa actividad? Una normativa que, vigente aún, tipifica como “muy grave” el ocupar la vía pública con mesas y sillas sin la autorización correspondiente. El devenir de los acontecimientos es la más adecuada de las respuestas, al punto de confirmar la existencia de una supuesta buena voluntad del área dirigida por la concejala María del Mar Martín Rojo de posponer cualquier acción a que culminase la vía de diálogo abierta meses atrás.

La permisividad de Comercio tuvo su fin el pasado jueves, cuando en el marco de una reunión con los empresarios de Molina Lario se les instó a que retirasen de manera voluntaria las terrazas o serían sancionados por ello. Curiosamente, el giro en la actitud municipal, que pilló por sorpresa a los hosteleros, se produjo horas después de que la Policía Local se adelantase con la inspección en la tarde del miércoles de los primeros locales, tarea que continuó en la mañana del jueves y que concluyó con cuatro establecimientos sancionados. Y a pesar de su reacción, el área de Seguridad también queda señalada, por cuanto sabía desde finales de enero de la situación irregular en la que se hallaban esas terrazas, a pesar de lo cual dilató cualquier posible intervención.

Casi dos meses después, no hay mesas ni sillas ni expositores. Y ese vacío alimenta un debate que sigue inconcluso en torno a la hostelería, al Centro, a la ocupación de lo que es de todos, al modelo de ciudad que se quiere, al turismo de cruceros, a la calidad de la oferta… Pero lo ocurrido esta semana, sobre todo, acrecienta las dudas y los interrogantes sobre la capacidad municipal para actuar ante un fenómeno que, por la experiencia ya acumulada, a todos se nos escapa.

MALAGAHOY

El Ayuntamiento fuerza la retirada de las terrazas de varias calles del Centro

La Policía Local ha denunciado a cuatro establecimientos por ocupar con mesas y sillas y expositores la vía pública a pesar de no disponer de autorización

El Ayuntamiernto de Málaga ha obligado a los locales de las calles Santa María, Molina Lario, Císter y Duque de la Victoria a retirar las terrazas que venían instalando sobre la vía pública a pesare de carecer de autorización para ello desde el pasado 1 de enero. Se da la circunstancia de que en la tarde de ayer y esta mañana agentes de la Policía Local han realizado inspecciones en esta zona, determinando la denuncia de cuatro establecimientos no solo por la instalación de mesas y silla sin permiso, sino también de expositores.

Con este paso el Consistorio ha endurecido su posición ante el incumplimiento de la normativa vigente después de que haya permitido esta situación desde inicios de año. Ayer hubo un encuentro de los responsables de Promoción Empresarial y los empresarios de hostelería de la calle Molina Lario en el que advirtieron de que se tenían que retirar las terrazas, demanda que hoy ha sido cumplida por los establecimientos.

Cabe recordar que el Ayuntamiento ya informó a los propietario de locales en estas cuatro calles del Centro de que no se les renovaría la autorización para la ocupación de vía pública con mesas y sillas, así como con expositores a partir del 1 de enero

MALAGAHOY

La Policía inicia la inspección de los bares sin permiso para terraza

Actúa semanas después de que Comercio le informase de la no renovación de la ocupación de vía pública para los locales de cuatro calles

 

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La Policía Local de Málaga dio inicio ayer a una batida de inspección de los bares situados en las calles Molina Lario, Císter, Santa María y Duque de la Victoria que desde el pasado 1 de enero ocupan la vía pública con sus terrazas sin disponer de la necesaria autorización municipal. El concejal de Seguridad, Mario Cortés, informó ayer de haber dado orden a los responsables del Cuerpo para solicitar la documentación necesaria a los responsables de estos establecimientos, con el fin de abrir acta a los mismos en caso de comprobarse el incumplimiento de la normativa municipal.

El paso adelante dado ahora por el área se produce, eso sí, con un retraso evidente. De facto, según confirmó el propio edil del PP, la Policía Local recibió información por parte del área de Comercio sobre la no renovación de los permisos para instalar mesas y sillas “a finales de enero”. Sin embargo, no fue hasta ayer, según admitió Cortés, cuando se inició la labor de control en estas calles del casco antiguo.

LA ACTUAL ORDENANZA TIPIFICA COMO “MUY GRAVE” TENER UNA TERRAZA SIN AUTORIZACIÓN

A la dilación de la Policía se suma la del área de Comercio, cuyos inspectores tampoco parecen haber intervenido en este asunto a pesar de que fue este mismo departamento el que a lo largo del año pasado ya informó a los propietarios de los establecimientos de que no se les renovaría la autorización de terrazas con fecha del pasado 1 de enero.

Sobre este particular, este periódico trató sin éxito hablar ayer con la concejala de Promoción Empresarial, María del Carmen Martín Rojo. No obstante, por medio de un whatsapp remitido al servicio de prensa municipal, la edil indicó: “La inspección trabaja en la misma medida en toda Málaga y tiene sus previsiones”.

Y añadió que ella no le da “ninguna indicación expresa para que actúe en ningún sitio en especial y la inspección hace uso de sus competencias según su criterio”.

El argumento de Martín Rojo se produce semanas después de que la directora del área, Esther Molina, enviase un escrito, fechado el pasado 10 de enero, a la Asociación de Vecinos de Centro Antiguo en la que, de manera pormenorizada, informaba sobre la determinación municipal de no renovar con fecha 1 de enero los permisos para instalar mesas y sillas en Molina Lario, Císter, Duque de la Victoria y Santa María. Una prohibición que afectaba igualmente a la instalación de expositores en todas las calles a excepción de Santa María, donde se posibilitaba una superficie máxima de 1 metro cuadrado por establecimiento.

La actual ordenanza de Ocupación de Vía Pública fija la ocupación de la calle sin autorización entre las infracciones “muy graves”, pudiendo conllevar la imposición de sanciones de entre 1.501 a 3.000 euros. Al tiempo, agrega que en el caso de que se compruebe que la instalación de la terraza “sin licencia impide o dificulta notablemente el uso común general o cualquier uso preferente, o existiere perturbación o peligro de perturbación de la seguridad o tranquilidad públicas, la Policía Local podrá ordenar la inmediata retirada de la terraza o de los elementos perturbadores o las actuaciones o correcciones que procedan”.

MALAGAHOY

 

Rebélate contra el ruido